TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


"BUSCA LA SOLEDAD. CUANDO ESTÁS CON ALGUIEN, NO ESTÁS SOLO; CUANDO ESTAS CON LA EMANCIPACIÓN, NO ESTÁS SOLO. LA ÚNICA FORMA DE ESTAR REALMENTE CON LA EMANCIPACIÓN ES ESTAR COMPLETAMENTE SOLO. Y ENTONCES SOLO CABE ESPERAR QUE ESTÉ LA EMANCIPACIÓN Y NO ESTÉ UNO MISMO."



LA ENVIDIA ES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO. ¡¡¡TÚ YA TIENES TODO LO QUE NECESITAS!!!
¿Qué podríamos habitar ante todo sino nuestro propio cuerpo? Es nuestra casa primordial, nuestro hogar primero. Nos demorarnos en descubrirlo, en recorrerlo.
Suave y elástico al principio, terso y vigoroso más tarde, curvado y arrugado después, a lo largo de una vida ofrece innumerables paisajes en donde perderse de dolor o de placer.
No es que tengamos cuerpo, sino que somos cuerpo. No solo ocupamos un espacio y transcurrimos en el tiempo, sino que somos espacio y tiempo a través de él.
Tanteamos la inmensidad a partir del rincón en que nos hallamos y participamos de la eternidad a partir de cada instante que somos capaces de acoger.
Tal es la paradoja: ser tan diminutos y estar abiertos a tanto por medio de esa interioridad que el cuerpo alberga como cuenco de la totalidad que en nosotros se limita y se fragmenta.
Percibimos la presencia de las cosas a través de los cinco sentidos que se han ido afinando en nuestro recinto recubierto de piel.
Cinco oberturas, cinco pasajes, cinco roces por los que vamos alcanzando realidad a pequeños sorbos.
Breves pero hondas cuotas de SER van ganando en calidad cuanto más transparente es la apertura.
Accedemos a la inmensidad desde nuestro recodo, perdidos en la periferia de una galaxia que gira sin cesar en torno a un centro profundo que somos incapaces de entrever.
El cuerpo nos da una mesura que varía. No tiene el mismo tamaño una habitación o un mueble para un adulto que para un bebé. A los ojos de una criatura que gatea por el suelo una mesa se le aparece como una mesa gigantesca, un bosque de columnas que se alza más allá de su mundo.
Se olvida del misterio que ocultaba aquella cima desde abajo. Desconocemos otras proporciones: ¿Cómo percibirá una hormiga la frondosidad de nuestros cabello o una montaña las cosas que los humanos construimos sobre sus laderas?
Si vamos hacia lo inmenso, ¿será el universo un gran organismo donde los planetas son sus átomos? Y hacia lo ínfimo, ¿serán nuestros órganos galaxias para nuestras células y nuestro cuerpo un universo para las nubes de electrones que giran en torno al núcleo de sus átomos?
En la mínima porción se halla el Todo. No hay más ser en el universo entero que en un grano de arena.
El ser es el mismo, aunque la cantidad de existencia difiera: “Para ver un mundo en un grano de arena y en cielo en una flor silvestre, sostén el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora”
En el cuerpo se inscribe cada experiencia que vivimos. En él quedan grabados los trozos de nuestra vida, incluso lo que nuestra memoria olvida. Las enfermedades proceden con frecuencia de esas marcas del pasado que el cuerpo no elimina. No permite que nada quede pendiente. Se queja de lo que ha quedado sin resolver. No cesa de emitir señales para que sea escuchado. Insiste para ser sanado.
La culminación del cuerpo humano es el rostro, cima donde lo tangible roza lo intangible y lo invisible que nos habita se deja entrever.
Recordamos a las personas por su rostro. Desde él vemos sin vernos y por él somos vistos. Nos revela. Mediante la combinación de diferencias sutiles, cada rostro custodia su singularidad. Persona, pro-sopon, lo que resuena tras la máscara, el misterio que recubre el contorno de la piel. A través de él se percibe una existencia habitada o desolada. Su relieve moldea lo más sublime de cada viviente. Lo más sagrado.

Paisaje único, el más bello de los paisajes, En él quedan grabados los instantes vividos. El modo de expresarlos se manifiesta en los movimientos y surcos faciales que transmiten la vida invisible del alma. Pergamino viviente donde se va escribiendo la caligrafía de cada ser. Relato, comedia, himno, tragedia, poema, todo a la vez.

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