TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!



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....Y LA TIERRA REGRESÓ A LA FERTILIDAD...



La rutina nos da agilidad y soltura en la ejecución de actos. Y, sobre todo, nos ayuda a permanecer, a morar en los lugares que transforma con su varita de permanencia. Nos libra de la intemperie, nos ofrece una morada que no nos abandona y a la que podemos volver. También nos arraiga. Da raíces a nuestros actos y nos predispone a la acción.

Deméter, la madre tierra, tenía una hermosa hija llamada Perséfone que un día estaba jugando en un prado. De pronto, Perséfone tropezó con una preciosa flor y alargó las puntas de los dedos para acariciar su bella corola. Súbitamente el suelo empezó a estremecerse y un gigantesco zigzag rasgó la tierra. De las profundidades de la tierra surgió Hades, el dios de Ultratumba. Era alto y poderoso y permanecía de pie en un carro negro tirado por cuatro caballos de color espectral. Hades agarró a Perséfone y la atrajo a su carro en medio de un revuelo de velos y sandalias. Después los caballos se precipitaron de nuevo al interior de la tierra. Los gritos de Perséfone sonaban cada vez más débiles a medida que se iba cerrando la brecha de la tierra como si nada hubiera ocurrido. Los gritos y el llanto de la doncella resonaron por todas las piedras de la montaña y subieron borbotando en un acuático lamento desde el fondo del mar. Deméter oyó gritar a las piedras. Oyó los gritos del agua. Después un pavoroso silencio cubrió toda la tierra mientras se aspiraba en el aire el perfume de las flores aplastadas. Arrancándose la diadema que adornaba su inmortal cabello y desplegando los oscuros verlos que le cubrían los hombros. Deméter voló sobre la tierra como ave gigantesca, buscando y llamando a su hija. Aquella noche una vieja bruja les comento a sus hermanas junto a la entrada de su cueva que aquel día había oído tres gritos: uno era el de una voz juvenil lanzando alaridos de terror; otro; una quejumbrosa llamada; y el tercero, el llanto de una madre. No hubo manera de encontrar a Perséfone y así inició Deméter la búsqueda de su amada hija a lo largo de varios meses. Deméter estaba furiosa, lloraba, gritaba, preguntaba, buscaba en todos los parajes de la tierra por arriba, por abajo y por dentro, suplicaba compasión y pedía la muerte, pero, por mucho que se esforzara, no conseguía encontrar a su hija del alma. Así pues, ella, la que lo hacía crecer todo eternamente, maldijo todas las tierras fértiles del mundo, gritando en su dolor: “¡morid! ¡morid! ¡morid!” A causa de la maldición de Deméter ningún niño pudo nacer, no creció trigo para amasar pan, no hubo flores para las fiestas ni ramas para los muertos. Todo estaba marchito y consumido en la tierra reseca y los secos pechos. La propia Deméter ya no se bañaba. Sus túnicas estaban empapadas de barro y el cabello le colgaba en enmarañados mechones. A pesar del terrible dolor de su corazón, no de daba por vencida. Después de muchas preguntas, súplicas e incidentes que no habían dado el menor resultado, la diosa se desplomó junto a un pozo de una aldea donde nadie la conocía. Mientras permanecía apoyada contra la fría piedra del pozo, apareció una mujer, más bien una especie de mujer, que se acercó a ella bailando, agitando las caderas como si estuviera en pleno acto sexual mientras sus pechos brincaban al compás de la danza. Al verla, Deméter no pudo por menos de esbozar una leve sonrisa. La bailarina era francamente prodigiosa, pues no tenía cabeza, sus pezones eran sus ojos y su vulva era su boca. Con aquella deliciosa boca empezó a contarle a Deméter unas historias muy graciosas. Deméter sonrió, después se rió por lo bajo y, finalmente, estalló en una sonora carcajada. Ambas mujeres, Baubo, la pequeña diosa del vientre, y la poderosa diosa de la Madre Tierra Deméter se rieron juntas como locas. Y aquella risa sacó a Deméter de su depresión y le infundió la energía necesaria para reanudas la búsqueda de su hija y, con la ayuda de Baubo, de la vieja bruja Hécate y del sol Helios, consiguió finalmente su objetivo. Perséfone fue devuelta a su madre. El mundo, la tierra y los vientres de las mujeres volvieron a crecer.
Pinkola

MUJERES = ¿DIOSAS DE LA OBSCENIDAD?



Las diosas obscenas
Hay un ser que habita en el subsuelo salvaje de la naturaleza femenina. Esta criaturas nuestra naturaleza sensorial y, como cualquier criatura integral, tiene sus propios ciclos naturales y nutritivos. Este ser es inquisitivo, amante de la relación, a veces rebosa energía y otras permanece en estado de reposo. Reacciona a los estímulos sensoriales; la música, el movimiento, la comida, la bebida, la paz, el silencio, la belleza, la oscuridad. Este aspecto de la mujer es el que posee calor. No un calor del tipo “vamos a acostarnos, nena”, sino un fuego subterráneo cuyas llamas suben y bajan cíclicamente. A partir de la energía que allí se libera, la mujer actúa según le parece. El calor de la mujer no es un estado de excitación sexual sino un estado de intensa conciencia sensorial que incluye su sexualidad, pero no se limita a ésta. Mucho se podría escribir acerca del uso y el abuso de la naturaleza sensorial de las mujeres y acerca de la manera en que ellas y los demás reprimen sus ritmos naturales o intentan apagarlos por completo. Pero vamos a centrarnos en su lugar en un aspecto que es ardiente y decididamente salvaje y despide un calor que mantiene caldeadas las buenas sensaciones. En la época moderna apenas se ha prestado atención a esta expresión sensorial de las mujeres y, en muchos lugares y momentos, incluso se la ha desterrado por completo. Hay un aspecto de la sexualidad de las mujeres que en la antigüedad se llamaba lo obsceno sagrado, no con el significado con que hoy utilizamos la palabra “obsceno” sino con el “sexualmente sabio e ingenioso”, y se tributaban a las diosas unos cultos dedicados en parte a la irreverente sexualidad femenina. Los ritos no eran despreciativos sino más bien pretendían representar algunas partes del inconsciente que incluso hoy en día siguen siendo misteriosas e inexploradas. La idea misma de la sexualidad como algo sagrado y, más concretamente, de la obscenidad como un aspecto de la sexualidad sagrada, es esencial para la naturaleza salvaje. Había en las antiguas culturas femeninas unas diosas de la obscenidad así llamadas por su ingenua y, sin embargo, astuta lascivia. Pero el lenguaje, por lo menos en castellano, dificulta enormemente la comprensión de las “diosas de la obscenidad” como no sea en términos vulgares..


Pinkola

¡¡¡a veces las ideas flojean y nos dejamos llevar por la corriente!!!



La rutina, la costumbre o el hábito ayudan a vivir. Hay que elogiar la rutina, el hábito, y todos los bienes que, humildemente, velan. Frente a los que ven en la rutina un impulso tanático, un freno a la vida, a lo nuevo, ella supone un esfuerzo espléndido y constante que encubre su pasado de lucha por pudor. Esa especie de segunda naturaleza, esa espontaneidad adquirida, se ofrece cotidianamente para librarnos de la incertidumbre paralizante, de la angustia ante lo nuevo, del agotamiento en la lucha. La rutina nos mece en lo conocido, nos espera fiel como una promesa, nos ayuda a seguir

Muchas veces, cuando las ideas no se despliegan o no funcionan con suavidad o nosotras no las hacemos funcionar bien, perdemos la concentración. Eso es una parte de un ciclo natural y ocurre porque la idea se ha enranciado o nosotras hemos perdido la capacidad de verla de una forma renovada. Nos hemos hecho viejas y frágiles como el anciano de los “tres cabellos de oro”. Aunque se han apuntado muchas teorías a propósito de los “bloqueos” creativos, lo cierto es que los bloqueos más ligeros van y vienen como las pautas meteorológicas y las estaciones…. Exceptuando los bloqueos psicológicos, por ejemplo, el hecho de no llegar a la propia verdad, el temor a ser rechazadas, el temor a decir lo que sabemos, las dudas acerca de la propia capacidad, la contaminación de la corriente básica, la aceptación de la mediocridad o de la pálidas imitaciones……
Este cuento, que hemos visto en diferentes episodios (ver epígrafe Pinkola,) resulta excelente porque recorre todo el ciclo de una idea, la diminuta luz que se le concede y que, naturalmente, es la misma idea, la cual se agota y está a punto de extinguirse como parte de su ciclo natural. En los cuentos de hadas, cuando ocurre algo malo, significa que hay que probar otra cosa, que se tiene que introducir una nueva energía, que se tiene que consultar con un ayudante, un sanador, una fuerza mágica.
Pinkola

...DE NOCHE LAS COSAS SON DISTINTAS.....¿RESUCITA EL ALMA?



No deberíamos olvidar que aquel que de manera notoria se enaltece será humillado aunque la humildad nos enaltece. La Emancipación nos indica que es más cómodo hablar de los demás y no de nosotros. Más si somos honestos, también en nuestras vidas hay una distancia entre las palabras y los actos.


De noche las cosas son distintas, por lo que, para comprender este cuento tenemos que bajar a una conciencia nocturna, a un estado en el que somos más conscientes de todos los crujidos y chirridos. De noche es cuando estamos más cerca de nosotras, de las ideas y sentimientos esenciales que no se perciben con tanta claridad durante las horas diurnas.
En el mito la noche es el mundo de la Madre Nyx, la mujer que hizo el mundo. Es la Vieja Madre de los Días, una de las viejas brujas de la vida y la Muerte. A efectos de interpretación, cuando es de noche en un cuento de hadas sabemos que estamos en el inconsciente. San Juan de la Cruz lo llama “la noche oscura del alma”. En este cuento, la noche tipifica el período en el que la energía, bajo la forma de un viejo muy viejo, es cada vez más débil. Es un período en el que nos encontramos en cierto modo en las últimas.
Perder concentración equivale a perder energía. Y lo peor que se puede hacer cuando hemos perdido la concentración es correr de un lado a otro para intentar reunirlo todo otra vez. No hay que correr. Tal como vemos en el cuento, lo que hay que hacer es sentarse y acunar. La paciencia, la paz y el movimiento de balanceo renuevan las ideas. El simple hecho de sostener la idea y de tener la paciencia de acunarla es lo que algunas mujeres llaman un lujo. La Mujer Salvaje dice que es una necesidad.
Es algo que los lobos saben muy bien. A veces, cuando aparece un intruso los lobos gruñen, ladran e incluso lo muerden, pero otras veces se retiran hacia el lugar donde se encuentra su grupo y se sientan tal como haría una familia. Se limitan a permanecer sentados y a respirar juntos. Las cajas torácicas se hunden hacia dentro y se proyectan hacia fuera, suben y bajan. Se concentran en sí mismos, preparan de nuevo su terreno, regresan al centro de sí mismos y deciden qué es lo más importante y qué hacer al respecto. Llegan a la conclusión de que “de momento no van a hacer nada, se limitarán a permanecer sentados y a respirar, se limitarán a balancearse juntos”.
Pinkola

¡¡¡DIGAMOS QUE LO HEMOS SOÑADO!!!



“Nada sucede exactamente como imaginamos; la imaginación nunca sabe ser tan esplendida como la realidad”
Fantasía creativa como renovación del fuego creador
Imaginemos ahora que lo tenemos todo muy claro, sabemos cuál es nuestro propósito, no nos hundimos en fantasías de evasión, estamos integradas y nuestra vida creativa florece. Necesitamos otra cualidad; necesitamos saber qué tenemos que hacer, no en caso de que perdamos la concentración sino cuando la perdamos; es decir, cuando nos cansemos momentáneamente. ¿Cómo? ¿Qué después de tanto trabajo podríamos perder la concentración? Pues sí, sólo la perderemos provisionalmente, pero es algo natural. He aquí, a este respecto, un cuento bonito que en nuestra familia se llama “Los tres cabellos de oro”.
Una vez, en una profunda y oscura noche, una de esas noches en que la tierra es de color negro y los árboles parecen unas nudosas manos recortándose contra el cielo azul oscuro, en una noche exactamente como ésta un solitario anciano atravesaba el bosque con paso vacilante. A pesar de que las ramas de los árboles le arañaban el rostro y le medio cegaban los ojos, él sostenía una pequeña linterna. Dentro del farolillo la vela encendida se iba agotando poco a poco.
El anciano ero todo un espectáculo con su largo cabello amarillento, sus amarillos dientes medio rotos y sus curvadas uñas de color ámbar. Tenía la espalda tan encorvada como un saco de harina y era tan viejo que la piel le colgaba en volantes de la barbilla, los brazos y las caderas.
El anciano avanzaba a través del bosque, agarrándose a un abeto e impulsando el cuerpo hacia delante para agarrar otro abeto. Y, con este movimiento de remero y el poco aliento que le quedaba, proseguía su camino.
Todos los huesos del cuerpo le dolían como si estuvieran ardiendo. Las lechuzas de los árboles emitían unos chirridos semejantes a los de sus articulaciones mientras él proyectaba el cuerpo hacia delante en medio de la oscuridad. A lo lejos brillaba una minúscula y trémula luz, una casita, un fuego, un hogar, un lugar de descanso. El anciano avanzó con gran esfuerzo hacia aquella luz. Llegó a la puerta exhausto, la vela de la linterna se apagó y él entró y se desplomó en el suelo.
Dentro había una anciana sentada delante de una espléndida chimenea encendida. La anciana corrió a su lado, lo tomó en brazos y lo llevó a la chimenea. Allí lo sostuvo en sus brazos como una madre sostiene a su hijo y lo acunó en su mecedora. Allí estaban ellos, el pobre y frágil anciano que no era más que un saco de huesos y la vigorosa anciana que lo acunaba hacia delante y hacia atrás diciéndole “calma, calma. No pasa nada…
Se pasó toda la noche acunándolo y, cuando ya estaba a punto de rayar el alba, el anciano había rejuvenecido y ahora era un apuesto joven de cabello de oro y largos y fuertes miembros. Pero ella lo seguía acunando: Calma, calma. No pasa nada….
El amanecer ya estaba muy cerca y el joven se había convertido en un niñito precioso de cabello de oro trenzado como el trigo.
Al rayar el alba, la anciana arrancó rápidamente tres cabellos de la preciosa cabeza del niñito y los arrojó a los azulejos del suelo. Los cabellos hicieron “Tiiiiiiiiing¡Tiiiiiiiiiiiing¡ Tiiiiiiiiiing!
Y el niñito que la anciana sostenía en sus brazos bajó a gatas de su regazo y corrió a la puerta. Se volvió un instante para mirar a la anciana, le dirigió una deslumbradora son risa y después dio media vuelta y ascendió al cielo para convertirse en el radiante sol matinal.
Pinkola

¿ESTÁS SOLA DE TÍ MISMA?

Si la vida no te trata bien…..vente con el coaching. No puedes estar sola de ti misma.

Históricamente, sobre todo en la psicología masculina, la enfermedad, el exilio y el sufrimiento se entienden a menudo como un desmembramiento iniciático que a veces reviste un gran significado. Pero en el caso de las mujeres hay otros arquetipos adicionales de iniciación que surgen de la psicología y las condiciones físicas; uno de ellos es el alumbramiento, otro el poder de la sangre y otros son el hecho de estar enamoradas o de recibir un amor nutritivo. El hecho de recibir la bendición de alguien a quien ellas admiran, el hecho de que alguien de más edad les imparta enseñanzas de una forma profunda y comprensiva son unos fuertes arquetipos que presentan sus propias tensiones y resurrecciones.
Cuando una mujer tiene la sensibilidad congelada, cuando ya no se percibe a sí misma, cuando su sangre, su pasión, ya no llegas a las extremidades de la psique, cuando está desesperada, una vida de fantasía es más agradable que cualquier otra cosa que ella pretenda lograr. Como no tienen leña a la que prender fuego, las llamitas de sus cerillas le queman la psique como si fuera un tronco enorme y seco. La psique empieza a gastarse bromas a sí misma y ahora vive en el fuego imaginario del cumplimiento de todos los anhelos. Pero esta clase de fantasía es como una mentira; cuando la persona la dice a menudo, acaba por creérsela.
Cuando transcurre el suficiente tiempo y se produce el suficiente malestar y la suficiente presión, La Mujer Salvaje de la psique arrojará nueva vida a la mente de la mujer y le ofrecerá la oportunidad de emprender una vez más una acción en su propio beneficio. Tal como podemos deducir del sufrimiento que todo ello entraña, es mucho mejor sanar la propia afición a las fantasías que esperar, deseando y confiando en resucitar de entre los muertos.

¿EL BESO DE LA MUERTE?



Históricamente, sobre todo en la psicología masculina, la enfermedad, el exilio y el sufrimiento se entienden a menudo como un desmembramiento iniciático que a veces reviste un gran significado. Pero en el caso de las mujeres hay otros atquetipos adicionales de iniciación que surgen de la psicología y las condiciones físicas; uno de ellos es el del alumbramiento, otro es el poder de la sangre y otros son el hecho de estar enamoradas o de recibir un amor nutritivo. El hecho de recibir la bendición de alguien a quien ellas admiran, el hecho de que alguien de más edad les imparta enseñanzas de una forma profunda y cpmprensiva son unos fuertes arquetipos que presentan sus propias tensiones y resurrecciones. El invierno psíquico en su sentido más negativo trae el beso de la muerte -es decir, la frialdad- a todo lo que toca. La frialdad significa el fin de cualquier relación. Si quieres matar algo, muestráte fría. En cuanto los sentimientos, los pensamientos o las acciones se congelan, ya no es posible la relación. Cuando los seres humanos quieren abandonar algo que llevan en sí mismos o dejar a una persona fuera, en medio del frío, procuran no prestarle atención, cancelan las invitaciones, la excluyen, se desvían de su camino para no tener ni siquiera que oírla ni verla. Ésta es la situación de la psique de la vendedora de fósforos.

Pinkola

"Y SI"



No busques la salvación individual.... no sirve para nada.

Una mujer congelada y sin alimento tiende a unos incesantes ensueños del tipo "y si...." Sin embargo, aunque se encuentre en este estado de congelación, especialmente si se encuentra en semejante estado, la mujer tiene que rechazar la fantasía del consuelo. La fantasia del consuelo nos matará con toda seguridad. Ya sabemos lo letales que pueden ser las fantasias "algún día" , "Si tuviera por lo menos", "Él cambiará", "Si aprendo a dominarme, cuando esté bien preparada, cuando tenga suficiento esto o aquello, cuando los niños sean mayores, cuando tenga más seguridad, cuando encuentre a alguien, en cuanto...." La niña de las cerillas tiene una abuela interior que, en lugar de ladrarle.... le dice: "Despierta", ¡Levántate! ¡Por mucho que te cueste, busca calor!, se la lleva a una vida de fantasia, se la lleva al "cielo". Pero el cielo no ayudará a la Mujer Salvaje, a la niña salvaje atrapada ni a la vendedora de fósforos que se encuentra en esta situación. Estas fantasias consoladoras no se tienen que fomentar, pues son unas seductoras y letales distracciones que nos apartan de nuestra verdadera tarea. Vemos, en el cuento, que la niña de las cerillas intenta hacer una especie de trueque, una especie de trato comercial erróneo, puede vender las cerillas que son lo único que le podría dar calor. Cuando las mujeres están desconectadas del nutritivo amor de la madre salvaje, se encuentran en una situación equivalente a una dieta de mera subsistencia en el mundo exterior. El ego trata de vivir como puede con una mínima cantidad de alimento del exterior y cada noche regresa una y otra vez del lugar donde empezó y allí se queda dormido, muerto de cansancio. La mujer no puede despertar a una vida con futuro porque su desdichada existencia es como un gancho del que ella cuelga diariamente. En las iniciaciones, la permanencia durante un período significativo de tiempo en condiciones difíciles forma parte de un desmembramiento que aisla a la persona de la comodidad y la complacencia. Como en los ritos de paso, el período terminará y la mujer "lijada" iniciará una vida espiritual y creativa, renovada y más sabia. Sin embargo, se puede decir que las mujeres que se encuentran en la situación de la venedora de fósforos están pasando por un período de iniciación que se ha torcido. Las condiciones hostiles no sirven para profundizar sino tan sólo para diezmar.

Pinkola

¿CONSUELO O ALIMENTO?




La pobreza nos obliga a vender-nos a la soledad abandonando la libertad.


A veces la fantasía está en la mente de las mujeres, otras veces le vienen a través de una botella de alcohol, una jeringuilla o la ausencia de ella. Otros veces el vehículo es el humo de un porro o muchas habitaciones olvidables con cama y desconocido incorporados. Las mujeres es estas situaciones interpretan el papel de la niña de las cerillas en las fantasías de cada noche y todos los amaneceres se despiertan muertas por congelación. Hay muchas maneras de perder la meta y la concentración. ¿Como se puede invertir esta situación y recuperar la estima espiritual y el amor propio. Tenemos que buscar algo muy distinto de lo que buscaba la pequeña vendedora de fósoforos. Tenemos que llevar nuestras ideas a un lugar donde se les preste apoyo. Este gigantesco paso va de la mano de la concentración en un objetivo: la búsqueda de alimento. Pocas de nosotras somos capaces de crear a partir exclusivamente de nuestro amor propio. Necesitamos que nos acaricien todas las caricias de las alas de ángel habidas y por haber. Los amigos que nos aman y contemplan calurosamente nuestra vida creativa son los mejores soles del mundo. Cuando una mujer no tiene amigos, se queda congelada por la angustia y a veces también por la cólera, Y en ocasiones, aunque tenga amigos, puede que éstos no sean unos soles. Es posible que la consuelen en lugar de hablarle de una situación cada vez más congelada. Pero el consuelo no tiene absolutamente nada que ver con el alimento. El alimento mueve a la mujer de un lugar a otro. El alimento es algo así como unos copos de cereales psíquicos. La diferencia entre el consuelo y el alimento consiste en lo siguiente: si tú tienes una planta que está enferma porque la guardas en un lugar oscuro y le diriges palabras tranquilizadoras, eso es un consuelo. Si sacas la planta del armario, la pones al sol, le das algo de beber y le hablas, eso es un alimento.


Pinkola

¿FANTASÍA?



No convertir las propias convicciones en un absoluto es una condición para saber gestionar los conflictos. Lo cual no significa ser indiferentes o no creer en nada, sino al contrario: significa que he reflexionado de tal modo sobre mis convicciones que me he dado cuenta de que éstas no pueden valer para todos y eternamente.



LA REPRESIÓN DE LA FANTASÍA CREATIVA

Para evitar ser la vendedora de fósofosforos, se tiene que emprender una acción importante. Cualquier persona que no apoye tu arte o tu vida no merece que tú le dediques tiempo. Muy duro pero cierto. De otro modo, la mujer pasa directamente a vestir los andrajos de la niña de las cerillas y se ve obligada a vivir una cuarta parte de su vida que congela todos sus pensamientos, su esperanza, sus cualidades, escritos, obras teatrales, diseños o danzas. El calor tendría que ser el principal objetivo de la vendedora de fósforos. Pero en el cuento no lo es. Es su lugar la niña intenta vender las cerillas, su fuente de calor. Al hacerlo así, deja lo femenino con menos calor, menos riqueza y menos sabiduría y sin posibilidad de ulterior desarrollo. El calor es un misterio. En cierto modo nos sana y nos engendra.Es el relajador de las cosas demasiado tensas, favarece la corriente, la misteriosa ansia de ser, el virginal vuelo de las nuevas ideas. Cualquier cosa que sea, el calor nos atrae cada vez más. La niña de las cerillas no está en un ambiente propicio para su crecimiento. No hay calor, no hay combustible, no hay leña. ¿Qué podríamos hacer si estuviéramos en su lugar? Primero, podríamos abstenernos de perder el tiempo con el reino de la fantasía que la niña de las cerillas construye encendiendo fósforos. Hay tres clases de fantasías. La primera es la fantasía del placer, una forma de helado mental estrictamente destinada al gozo como son, los ensueños. La segunda clase de fantasía es la imaginación deliberada. Este tipo de fantasías es como una sesión de planificación. Se utiliza como vínculo para conducirnos a la acción. Todos los acontecimientos -psicológicos, espirituales, financieros y creativos, empiezan con fantasías de esta clase. La tercera clase de fantasía es la que lo paraliza todo. Es la fantasía que impide emprender la acción más acertada en los momentos críticos.

Pinkola

SI CEDES EN TU VANIDAD OBSERVARÁS QUE NO ESTÁS SOLA.....




LA REPRESIÓN DE LA FANTASÍA CREATIVA.

La niña vive en un ambiente de indiferencia. Si tú te encuentras en uno como éste, vete. La niña está en un ambiente en el que no se valora lo que ella tiene, unas llamitas en lo alto de unos palitos, el principio de cualquier posibilidad creativa. Si tú te encuentras en este apuro, da media vuelta y aléjate. La niña se encuentra en una situación psíquica en la que se le ofrecen muchas alternativas. Se ha resignado a permanecer en el lugar que le ha tocado en suerte. Si a ti te ha ocurrido lo mismo, no te resignes y vete, soltando coces. Cuando la Mujer Salvaje se siente acorralada, no se rinde sino que se arroja hacia adelante y extiende las garras para luchar. ¿Qué tiene que hacer la vendedora de fósforos? Si tuviera los instintos intactos, se le ofrecerían muchas alternativas: irse a otra ciudad, subirse subrepticiamente a un carro, esconderse en una carbonera............. Pero la pequeña vendedora ya no conoce a la Mujer Salvaje.La niñita salvaje se muere de frío y lo único que le queda es una persona vagando sin rumbo como hipnotizada. Eñ hecho de estar con personas reales que nos confortan, nos apoyan y ensalzan nuestra creatividad es esencial para la corriente de la vida creativa. De lo contrario, nos morimos de frío. El alimento es un coro de voces tanto interiores como exteriores que observa el estado del ser de una mujer, se encarga de darle aliento y, en caso necesario, también consuela.. No sé muy bien cuántos amigos se necesitan, pero está claro que por lo menos uno o dos que nos digan que nuestro don, cualquiera que éste sea, es pan del cielo. Toda mujer tiene derecho a disfrutar de un coro de alabanzas. Cuando las mujeres se quedan solas en medio del frío tienden a vivir de fantasías en lugar de emprender una acción. La fantasía de este tipo es la gran anestesiadora de las mujeres. Conozco a mujeres dotadas de unas voces bellísimas y a tros que son unas extraordinarias narradoras de cuentos; casi todo lo que sale de sus bocas posee lozanía y está elegantemente cincelado. Pero ellas se sientes en cierto modo aisladas o privadas de sus derechos. Su timidez constituye a menudo la tapadera de un "animus" medio muerto de hambre. Les cuesta comprender y aceptar que cuentan con el apoyo interior o con ek de los amigos, la familia o la comunidad.

Pinkola


¿SON LOS SUEÑOS LOS CONSTRUCTORES DE LA REALIDAD?




PINKOLA y la vendedora de fósforos..

Había una niña que no tenía madre ni padre y que vivía en la espesura del bosque. Había una aldea en el lindero del bosque y ella había averiguado que allí podía comprar fósforos a medio euro y después venderlos en la calle a un euro. Si vendía suficientes fósforps, podía comprarse un mendrugo de pan, regresar a su cobertizo del bosque y dormir vestida con toda la ropa que tenía. Vino el invierno y hacía mucho frio. La niña no tenía zapatos y su abrigo era tan fino que parecía transparente. Sus pies ya habían rebasado el color azul y se habían vuelto de color blanco, lo mismo que los dedos de las manos y la punta de la nariz. La niña vagaba por las calles y preguntaba a los desconocidos si por favor le querían comprar cerillas. Pero nadie se detenía ni le prestaba la menor atención. Por consiguiente, una noche se sentó diciendo "Tengo cerillas, puedo encender fuego y calentarme". Pero no tenía leña. Aun así, decidió encender las cerillas. Mientras permanecía allí sentada con las piernas estiradas, encendió el primer fósforo. Al hacerlo, tuvo la sensación de que la nieve y el frio desaparecían por completo. En lugar de los remolinos de nieve, la niña vio una preciosa estancia con una gran estufa verde de cerámica y una puerta de hierro adornada. La estufa irradiaba tanto calor que el aire parecía ondularse. La niña se acurrucó junto a la estufa y se sintió de maravilla. Pero, de repente, la estufa se apagó y la niña se encontró de nuevo sentada en mecio de la nieve. Temblaba tanto que los huesos de la cara le crujían. Entonces escendió la segunda cerilla y la luz se derramó sobre el muro del edificio junto al cual estaba sentada, y ella lo pudo atravesar con la mirada. En la habitación del otro lado de la pared había una mesa cubierta con un mantel más blanco que la nieve y sobre la mesa había platos de porcelana de purísimo color blanco y en una fuente había un pato reción guisado, pero justo cuando ella estaba alargando la mano hacia aquellos manjares, la visión se esfumó. La niña se encontró de nuevo en la nieve. Pero ahora las rodillas y los labios ya no le dolían. Ahora el frío le escocía y se estaba abriendo camino por sus brazos y su tronco, por lo que ella decidió encender la tercera cerilla.

A la luz de la tercera cerilla vio un precioso árbol de Navidad, bellamente adornado con velas blancas, cintas de encaje y hermosos objetos de cristal y miles y miles de puntitos de luz que ella no podía distinguir con claridad. Y entonces contempló el tronco de aquel gigantesco árbol que subía cada vez más alto y se entendía hacia el techo hasta que se convirtió en las estrellas del firmamento sobre su cabeza y, de pronto, una fulgurante estrella cruzó el cielo y ella recordó que su madre le había dicho que, cuando moría el alma, caía una estrella. Como llovida del cielo se le apareció su amable y cariñosa abuela y ella se llenó de alegría al verla. La abuela tomó el delantal y la rodeó con él, la estrechó con fuerza contra sí y ella se puso contenta. Pero poco después la abuela empezó a esfumarse. Y la niña fue encendiendo un fósforo tras otro para conservar a su abuela a su lado, un fósforo y otro y otro para no perder a su abuela hasta que, al final, la niña y su abuela ascendieron juntas al cielo, donde no hacía frio y no se pasaba hambre ni se sufría dolor. Y, a la mañana siguiente, encontraron a la niña muerta, inmóvil entre las casas.

EL HOMBRE PUENTE ESENCIAL en tú vida....



Conocer y estimar:

A menudo manifestamos..."si, pero todo tiene un límite".....me estoy cansando de perdonar y olvidar... La Emancipación de nuestra base terrenal, una vez más nos hace comprender que el humano no deja de crear motivos para ser perdonado y que sólo nuestro corazón tiene capacidad de actuar con soberbía o humildad. Aceptemos la gracia de la reconciliación teniendo presente la necesidad de perdonar y ser perdonados.
La LLorona

Las figuras masculinas de los sueños femeninos paracen indicar que el animus no es el alma de las mujeres sino algo "de, desde y para" el alma de las mujeres. En su forma equilibrada y no pervertida es un "hombre puente" esencial.
Esta figura posee a menudo unas prodigiosas cualidades que lo inducen a entrar en acción como portador y puente. Es algo así como un mercader del alma. Importa y exporta conocimientos y productos. Elige lo mejor de lo que se le ofrece, concierta el mejor precio, supervisa la honradez de las transacciones, sigue con tesón todo el procedimiento y la lleva a feliz término. Otra manera de interpretarlo podría consistir en imaginar que la Mujer Salvaje, el Yo del Alma, es la artista y el animus es el brazo de la artista. La Mujer Salvaje es el chófer y el animus es el que empuja el vehículo. Ella escribe la canción y él la orquesta. Ella imagina y él da consejos. Sin él, la mujer crea la comedia en su imaginación, pero nunca la escribe y la obra jamás se representa. Sin él, auque el escenario esté lleno a rebosar de actores, el telón jamás se levanta y la marquesina del teatro no se ilumina. Por consiguiente el animus recorre el camino entre dos territorios y, a veces, tres; el mundo subterraneo, el mundo interior y el mundo exterior. El animus que conoce bien todos los mundos, envuelve y transporta todos los sentimientos y las ideas de una mujer por todos esos trechos y en todas direcciones. Le trae a la mujer ideas de "allí afuera" y traslada las ideas del YO del alma de la mujer "al mercado" del otro lado del puente para sacarle provecho. Sin el constructor y el conservador de este puente terrestre, la vida interior de la mujer no puede manifestarse con fuerza en el mundo exterior.

Pinkola

La Llorona/El hombre del río.




Antes de poder comprender lo que ha hecho el hombre del cuento de La Llorona contaminando el río, tenemos que saber que lo él representa está destinado a ser un conjunto de ideas positivas en la psique de una mujer. Según la clásica definición junguiana, el animus, del género masculino, es la fuerza del alma de las mujeres. Sin embargo, la observación personal ha introducido a muchas psicoanalistas que refutan esa visión clásica y afirman que la fuerza revivificadora de las mujeres no es masculina ni ajena a ella sino femenina y familiar. Pese a ello, creo que el concepto masculino de animus tiene una gran relevancia. Existe una enorme correlación entre las mujeres que no se atreven a crear -que temen manifestar sus ideas ante el mundo o bien lo hacen de una manera irrespetuosa o sin orden ni concierto- y sus sueños, los cuales pueden contener muchas imágenes de hombres heridos o que causan heridas. En cambio, los sueños de las mujeres dotadas de una fuerte capacidad de manifestación exterior suelen girar en torno a una vigorosa figura masculina que aparece depetidamente con distintos disfraces. El animus se puede considerar más bien una fuerza que ayuda a las mujeres a afirmarse en el mundo exterior. El animus ayuda a la mujer a exponer sus pensamientos y sentimientos interiores específicamente femenino de una manera concreta -emocional, sexual, económica y creativa y también de otras maneras- en lugar de hacerlo según un esquema calcado de un desarrollo masculino estándar culturalmente impuesto en una cultura determinada.

¿CÓMO CUIDAS EL MODELO MENTAL DE TUS HIJOS?



No deberíamos olvidar que aquel que de manera notoria se enaltazca será humillado; aunque la humildad enaltece. La Emancipación nos indica que es muy cómodo hablar de los demás y no de nosotros. Más si somos honestos, también en nuestras vidas hay una distancia entre las palabras y los actos. Por ello, libéranos Emancipación, de aprovechar-nos de nuestra autoridad y muestra-nos el camino de la humildad para acercar-nos a tu plenitud; dándo-nos cuenta de la distancia que nos ofreces entre la soberbia y la humildad. Así recorriendo ese camino nos podremos acercar a tu amor que tan opaco nos parece.

La Llorona moderna.

A medida que la cultura va experimentando los efectos de distintas influencias, nuestra forma de pensar, nuestras actitudes y nuestros temas de interés cambian también. Y lo mismo ocurre con el cuento de La Llorona. Cuando el año pasado estuve en Zaragona recogiendo cuentos de lobos, Dolores López, una niña de diez años sin dientes frontales, unos pies surrealìsticamente grandes y un cuerpo huesudo me contó esta versión. Me dijo....que La Llorona no mató a sus hijos por las razones que indicamos ayer. No, no__ me aseguró. La Llorona se fue con un rico hidalgo que tenía unas fábricas río abajo. Pero algo falló. Durante su embarazo, la Llorona bebió agua del rio, Sus hijos, que eran gemelos, nacieron ciegos y con los dedos palmeados porque el hidalgo había envenenado el río con los desechos de sus fábricas. El hidalgo le dijo a La Llorona que no la quería ni a ella ni a sus hijos. Se casó con una mujer muy rica a la que le encantaban los productos de la fábrica. La Llorona arrojó a los niños al río para que no tuvieran que sufrir las penalidades de la vida. E inmediatamente después cayó muerta de pena. Fue al cielo pero san Pedro le dijo que no podía entrar a no ser que encontrara las almas de sus hijos. Ahora La Llorona busca incesantemente a sus hijos en el río contaminado, pero apenas puede ver nada,pues el agua está muysucia y oscura. Ahora su espíritu recorre el fondo del río con sus largos dedos. Y ella vaga por la orilla del río llamando incesantemente a sus hijos.

Dejarte llevar por los instintos puede no ser bueno.



Tenemos que asumir lo que somos; o lo que somos nos absorberá.



La Llorana.


Un rico hidalgo corteja a una pobre guapísima y se gana su afecto. Ella le da dos hijos, pero él no se digna casarse con ella. Un día él le anuncia que regresará a España para contraer matrimonio con una acaudalada dama elegida por su familia y que se llevará a sus hijos. La joven enloquece de dolor y actúa con los gritos y aspavientos propios de las locas. Le araña el rostro, se araña el suyo, le rasga la ropa y se rasga la suya. Toma a sus hijitos, corre con ellos al rio y los arroja al agua. Los niños se ahogan, La Llorona cae desesperada de rodillas y se muere de pena. El hidalgo regresa a España y se casa con la rica. El alma de La Llorona asciende al cielo. Allí el guardián de la entrada le dice que puede ir al cielo pues ha sufrido mucho, pero no podrá entrar hasta que recupere las almas de sus hijos en el rio. Y por esa razón hoy se dice que La Llorona recorre la orilla del río con su largo cabello volando al viento e introduce los largos dedos en el agua para buscar en el fondo a sus hijos. Y por eso también los niños no deben acercarse al río cuando se hace de noche, pues La Llorona los podría confundir con sus hijos y llevárselos consigo para siempre.

¿EGO versus ALMA?



el hombre solitario.

......una noche, se oye un latido en la puerta. Fuera, una mujer en la niebla con cabellos de ramas y vestido de hierbas, chorreando verde agua del lago. Dice "Soy tú y vengo de muy lejos....ven conmigo, quiero mostrarte una cosa"........ Da media vuelta para marcharse, se le abre la capa. De pronto, una liz dorada.... una luz dorada por todas partes....

La protagonista es una mujer que intenta seducir a una ballena macho para que copule con ella, robándole la aleta. Así la feminidad o la masculinidad del sujeto humano es menos importante de su psicología de existencia y la salud del ego suele estar determinada por la habilidad con que una persona mide los límites del mundo exterior, por la fortaleza de la propia identidad, por la capacidad de distinguir el pasado, el presente y el futuro y por la coincidencia de las propias percepciones con la realidad consensual. Un tema eterno de la psique humana es la rivalidad entre el ego y el alma por el control de la fuerza vital. Al principio de la vida suele dominar el ego con sus correspondientes apetitos relagando al alma un papel auxiliar. Pero en determinado momento, a veces hacia los veintitantos años, otras veces a los treinta y tantos y más a menudo a los cuarenta y tantos años, aunque algunas mujeres no están auténticamente preparadas hasta los cincuenta, los sesenta, los setenta o los ochenta y tantos años, permitimos finalmente que el alma lleve la delantera. El poder se aleja de las bobadas y las estupideces y se desplaza hacia la espiritualidad. Y, a pesar de que el alma no mata el ego para asumir la delantera, se podría decir que lo destituye y le asigna en la psique una tarea distinta que consiste esencialmente en someterse a sus intereses.

LA PÉRDIDA DEL SENTIDO DEL ALMA COMO INICIACIÓN



La foca es uno de los símbolos más bellos del alma salvaje. Como la naturaleza instintiva de las mujeres, las focas son unas criaturas muy curiosas que han evolucionado y se han adaptado a lo largo de los siglos. Como la mejer foca, las verdaderas focas sólo se acercan a la tierra para alumbrar y alimentar a sus crías. La madre foca se entrega con todas sus fuerzas al cuidado de su cría durante unos meses, amándola, defendiéndola y alimentándola exclusivamente con las reservas de su cuerpo. Durante este prtíodo la cría foca de unos doce kilos cuadruplica su peso. Entonces la madre se adentra en el mar y la cría ya desarrollada inicia su vida independiente al son de la naturaleza. Las focas poseen cierto carácter perruno y son cariñosas por naturaleza. De ellas irradia una especie de pureza. Pero también reaccionan con mucha rapidez, buscan refugio o atacan cuando se ven amenazadas. El alma también es así. Permanece en suspenso cerca de nosotras. Alimenta el espíritu. No huye cuando percibe algo nuevo, insólito odifícil. Pero a veces, sobre todo cuando una foca no está acostumbrada a los seres humanos y permenece tendida en uno de aquellos estados de felicidad en que suelen sumirse las focas de vez en cuando, no se adelanta a los comportamientos humanos. Como la mujer foca del cuento y como las almas de las mujeres jóvenes y/o inexpertas, no adividan las intenciones de los demás ni los posibles daños. Y es lo que siempre ocurre cuando alguien roba la piel de foca. Entre nosotras hemos notado que en el proceso de individuación se detecta, al menos, un robo significativo que algunas personas lo califican del robo de su gran oportunidad; del hurto del amor o el robo del propio espíritu debilitando el sentido del YO.




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LA RESURRECCIÓN DE LA MUJER SALVAJE



Para fomentar nuestra relación de parentesco con la naturaleza instintiva, es muy útil comprender los cuentos como si estuviéramos dentro de ellos y no como si ellos estuvieran fuera de nosotros. Entramos en un cuento a través de la puerta del oído interior. El relato hablado toca el nervio auditivo que discurre por la base del cráneo y penetra en la médula oblonga justo por debajo del puente de Varolio. Allí los impulsos auditivos se transmiten a la conciencia o bien al alma, según sea la actitud del oyente. Los antiguos anatomistas decían que el nervio auditivo se dividía en tres o más caminos en el interior del cerebro. De ello deducían que el oído podía escuchar a tres niveles distintos. Un camino estaba destinado a las conversaciones mundanas. El sugundo era para adquirir erudición y apreciar el arte y el tercero permitía que el alma oyera consejos que pudieran seguirle de guía y adquiera sabiduría durante su permanencia en la tierra. Hay que escuchar por tanto con el oído del alma, pues ésta es la misión del cuento. Hueso a hueso, cabello a cabello, La Mujer Salvaje regresa. A través de los sueños nocturnos y de los acontecimientos medio comprendidos y medio recordados. La Mujer Salvaje regresa. Y lo hace a través de los cuentos.

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LA MUJER SALVAJE VIVE DONDE SE CREA EL LENGUAJE.......es polifórmica pues está en nuestra psique.



La gente podría pedir una demostración o una prueba de su existencia. Pero lo que pide esencialmente es una prueba de la existencia de la psique. Y, puesto que nosotras somos la psique, también somos la prueba. Todas y cada una de nosotras somos la prueba no sólo de la existencia de la Mujer Salvaje sino también de su condición en la comunidad. Nosotras somos la prueba de este inefable numen femenino. Nuestra existencia es paralela a la suya. Las experiencias que nosotras tenemos de ella, dentro y fuera, son las pruebas. Nuestros miles de millones de encuentros intrapsíquicos con ella a través de nuestros sueños nocturnos y nuestros pensamientos diurnos, a traves de nuestros anhelos y nuestras inspiraciones, nos lo demuestran. El hecho de que nos sintamos desoladas en su ausencia y que echemos de menos y anhelemos su presencia cuando estamos separadas de ella es una manifestación de que ella ha pasado por aquí.

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