TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


ELLA, EN CADA MOMENTO ESTÁ ESPERÁNDOTE

¡¡¡HOLA, HOLA y HOLA regresaremos en 2011!!!
Cuando la EMANCIPACIÓN sale a nuestro encuentro
el camino se ilumina y un proyecto de vida renace.
Así incrementamos la honestidad y tratamos a los
demás con ternura infinita.
Aceptándo-te, EMANCIPACIÓN, viviremos una vida
intensa que, aunque dolorosa, nos ayudará a construir
una sociedad de paz, justicia, igualdad y
fraternidad.
Así, la principal responsabilidad del primero,
es facilitar el camino a los demás.
Este compromiso debe aportar impulso
al prójimo abandonando el
beneficio propio.

En estos tiempo de dificultad, el capitalismo,
representado por la banca internacional
predica el siguiente principio:
"Los empleados son el activo más
importante de una empresa......hasta
que ésta entra en pérdidas y pasan
a ser el pasivo más gravoso"
¿Aun crees en la Seguridad Social
de los Estados capitalistas?
¡¡¡Feliz Navidad, prójimo!!!

¿CREENCIAS o MIEDOS?




El modo más seguro de corromper a la juventud es enseñándole a admirar más a aquellos que opinan como ella que a los que opinan diferente.
Nietzsche

LA HISTORIA DEL MARTILLO Un hombre quiere colgar un cuadro.
El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno.
Así pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste un martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenia prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mi. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Porqué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como este le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo.
Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir "buenos días" nuestro hombre grita furioso: "¡quédese usted con su martillo, so penco!"
¡¡Ojo!! con las conversaciones privadas que tenemos donde el diálogo entre nuestros deseos y creencias puede desvirtuar la felicidad de nuestras acciones. Alinear nuestros miedos puede ayudarnos a conseguir un equilibrio emocional que garantice la estabilidad.
¿Tienes conversaciones privadas con tus miedos?
¿cómo las gestionas?

¿ES LA NAVIDAD EL PISTOLETAZO DE SALIDA A TU EMANCIPACIÓN? ¿O SÓLO UNA FIESTA PARA TUS GRASAS?


Cómo sobrevivir a la Navidad
BORJA VILASECA


Obligaciones familiares. Excesos materiales. Conflictos emocionales… Las fiestas navideñas pueden convertirse en un problema o aprovecharlas como una oportunidad para practicar la empatía y la aceptación.
Como cada año, vuelven las fiestas de Navidad. Las calles se visten de gala, nos bombardean los anuncios y el consumo se dispara a pesar de la crisis. De ahí que se diga, cada vez con más fuerza, que esta crisis es una crisis de valores y de consciencia. Cegados por el materialismo, estamos perdiendo de vista lo más importante: cultivar en nuestro corazón la felicidad, la paz y el amor. La ironía es que, en medio de este exceso consumista, también se nos recuerda que lo más importante es que seamos “buenas personas”. Buenos samaritanos porque toca. Lo cierto es que pocos cuestionamos nuestras verdaderas motivaciones, preguntándonos honestamente por qué –precisamente ahora– hacemos lo que el resto del año no solemos hacer.
“Es fundamental recordar que todo el mundo hace lo que puede en función de su nivel de comprensión y de su grado de bienestar”
La Navidad es una de las fiestas más importantes del cristianismo. Celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret, un filósofo revolucionario cuyas enseñanzas atentaban contra las creencias religiosas y los intereses políticos del statu quo de su época. Probablemente, si hoy volviera a nacer seguiría yendo en contra del actual orden establecido. Más que nada porque sus palabras nos inspiran a cambiar de mentalidad, aprendiendo a ser felices para amar a los demás y a la vida como a nosotros mismos. Después ya fueron los emperadores y clérigos quienes crearon e institucionalizaron la religión cristiana por toda la cuenca del Mediterráneo.
LA RIQUEZA DEL CORAZÓN
“Encuentra el reino de Dios dentro de ti y todo lo demás se te dará por añadidura”
(Jesús de Nazaret)
Al haber edificado nuestra existencia sobre un sistema capitalista que promueve la filosofía del materialismo, actualmente la Navidad se ha alejado de su sentido original: aprovechar esta época del año para recogernos y hacer balance –desde una perspectiva emocional– del rumbo que está tomando nuestra vida. No en vano, el mensaje de Jesucristo es que la verdadera riqueza reside en el amor y que los regalos auténticos son los que se hacen con el corazón.
En la actualidad, la Navidad se ha distorsionado a causa del mercantilismo y el consumismo imperantes. Y por más que no sepamos qué regalarnos, cada año compramos cosas innecesarias para cumplir con la tradición. En algunos casos parece como si nuestro amor se midiera en función de la cantidad y la calidad de nuestras compras.
Con la Navidad también vuelven las ansiadas comidas y cenas familiares. Dado que a lo largo de los otros 362 días apenas encontramos tiempo para disfrutar de nuestra mutua compañía, los días 24 (Nochebuena), 25 (Navidad) y 26 (San Esteban) de diciembre son idóneos para pasar un agradable rato juntos y así ponernos al día.
Sin embargo, muchos nos relacionamos no porque queramos o nos apetezca, sino porque sentimos la obligación de hacerlo. No en vano, en cada núcleo familiar se han establecido una serie de ritos y tradiciones, muchos de los cuales son impuestos por la sociedad. Y aunque nunca hemos asumido estos compromiso sociales, se da por hecho que hemos de cumplirlos. Si bien a muchos acudimos con alegría, a otros vamos con cierta pereza y resignación. O dicho de otra manera: vamos para no sentirnos culpables, evitando ser juzgados por el resto de nuestra familia.
Precisamente por este motivo, estos próximos viernes, sábado y domingo volveremos a reunirnos con los diferentes miembros de nuestra familia. A su lado compartiremos charlas, turrón, alcohol y villancicos. Con algunos el trato es cordial. Con otros, incluso cómplice y amistoso. Y aunque cada hogar tiene su propia historia y su forma única y especial de relacionarse, en cada familia suele haber algún que otro personaje problemático y conflictivo. Por más adornado que esté el salón donde nos reuniremos, bajo la alfombra suelen esconderse todo tipo de miedos, resentimientos y envidias. A veces basta un pequeño comentario para desenterrar viejas heridas emocionales y que empiece a liarse la marimorena.
ENTRENAR LA COMPASIÓN
“Haced el bien a los que os aborrecen. Orad por los que os calumnian y os persiguen. Y perdonarlos a todos, porque no saben lo que hacen”
(Jesús de Nazaret)
Esta es la razón por la que algunos pueden ver estos encuentros como un “problema”. Es decir, como una situación en la que al estar con determinadas personas que dicen según qué cosas podemos potencialmente perturbarnos a nosotros mismos. Sea como fuere, e inspirados por el mensaje esencial de Jesús, podemos aprovechar estos tres días navideños para entrenar los músculos de la empatía, la aceptación, el perdón y la compasión. Gracias a estas cualidades podemos ver estos encuentros no como “problemas”, sino como “oportunidades de aprendizaje”. No obstante, nadie puede herirnos emocionalmente sin nuestro consentimiento. También es fundamental recordar que todo el mundo lo hace lo mejor que puede en función de su nivel de comprensión y de su grado de bienestar.
De hecho, nuestros familiares más conflictivos son precisamente los más egocéntricos y, en consecuencia, los que más sufren. Y dado que viven y funcionan de forma inconsciente, no son dueños de sus pensamientos, de sus palabras, de sus actitudes ni de sus conductas. De ahí que en última instancia no sean responsables de sus actos. Paradójicamente, no existe ningún escenario mejor para practicar el verdadero amor que el que nos proporcionan estas conflictivas ceremonias navideñas.

Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía



"Lo que hagamos por el amor
definirá nuestra condición de
humano"
¡¡¡que la felicidad sea generosa
contigo!!!


La vida es un proceso de aprendizaje
constante. La palabra aprender proviene
del latín "apoderarse"
Pero.... ¿por qué tenemos tanta resistencia
a prender en ciertas ocasiones?
Los adultos afrontamos los cambios,
el aprender algo nuevo, cuando
no tenemos más remedio, cuando necesitamos
evitar las consecuencias negativas de no
hacerlo. Dicho de otra manera, los
adultos mostramos una cierta resistencia
a cambiar y el aprendizaje significa
transformación.
Por eso aprender nos incomoda. Nos
obliga a salir de nuestra zona de confort y a
explorar territorios desconocidos.
Pone en peligro nuestra estructura de
creencias, nuestros paradigmas,
las cosas que dan sentido a nuestra
existencia.
Si es aprendizaje supone traicionar
nuestras crencias, nos resistimos activamente
a afrontarlo buscando toda clase de excusas
y explicaciones.
Si consideramos la vida como un proceso,
como un camino de descubrimiento y de
crecimiento personal, estaremos de acuerdo
en que el aprendizaje continuo es una parte indiscutible
que requiere cierta disposición y, sobre todo,
un cierto grado de apertura.
Estar abierto al aprendizaje supone realizar
una declaración previa de "no sé".
Este es el primer obstáculo, porque una
declaración de este tipo significa mostrar-nos
vulnerables, aceptar ante nosotros mismos
y ante los demás que tenemos limitaciones y
dificultades.
Este es un paso difícil, porque nos expone y
hace que nos sintamos frágiles, nos da miedo que
los demás se aprovechen o que nos hagan daño.
¿¿¿te atreves a aprender???

Lo mejor que puedes hacer por los demás no es enseñarles tus riquezas, sino hacerles ver la suya propia.



EGOLESS

Una ade las acepciones de la palabra ego
es "exceso de autoestima".
Teniendo en cuenta esta acepción,
podemos decir que las personas con mucho ego
tienen un sentido exagerado de su propia importancia,
se ubican por encima de los otros y se muestran
vanidosos de propotentes.
Egoles es precisamente lo contrario:
humildad, sencillez, naturalidad, franqueza.
Necesitamos creer que la realidad existe. Así,
a través del ego, tendemos a pensar que
nuestra construcción del mundo es el mundo, que
nuestras interpretaciones de la realidad son la
realidad.
Cultivar el egoless supone incorporar la idea de que
nuestra percepción de la realidad no es la realidad.
Exige tomarnos menos en serio, cuestionarnos más
a nosotros mismos,
no creernos tanto nuestras vanidades.
Supone centrarse más en el otro
sin nevesidad de intervenir,
aceptando profundamente la idea
de que tiene los
recursos necesarios para encontrar
su propio camino, no el que nosotros
desearíamos que tomara
o que creemos que es más conveniente
para él.
Todos tenemos la imperiosa
necesidad de tener razón.
Nos gusta que nuestras opiniones,
nuestras percepciones,
sean vistas por los demás como
"las correctas"
Cultivar el EGOLESS es interesante y
recomentable para todos porque supone
vivir despiertos en la conciencia
de que nuestra estructura cognitiva
encierra muchas trampas.

El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo acaso más que para engañr a los demás.



No son los muertos los que
en dulce calma, la paz
disfrutan en tumba fría;
muertos son los que tienen
muerta el alma y viven todavía.

HIPOCRESIA

Debemos, primero que admitir, que la hipocresia
es la manifestación de los sentimientos contrarios
a los que se experimentan nuestras emociones.
Con esta definición aceptada, ser o considerar a alguien
hipócrita es realizar un juicio muy severo sobre una persona.
Con esta interpretación dejamos claro que, esa persona, no
nos gusta, que nos resulta antipática.
Pero los comportamientos hipócritas los tienen
las personas de nuestro entorno más íntimo
y nosotros mismos. Pero en este caso
ya no le llamamos hipócritas, sino tal vez
buena educación, buenas intenciones, deseo
de no dañar más las relaciones.
Vemos que en el primer caso tanto como en
el segundo, los juicios que damos son totalmente
diferentes.
Si aceptamos esta declaración , tendremos que
aceptar que utilizamos una doble rasero a la
hora de valorar y de juzgar la conducta de unos y
de otros y, consecuentemente, encontramos
algunas consecuencias interesantes para
nuestras vidas.
Vivir con autenticidad supone elegir libremente
lo que decidimos cada vez, teniendo en cuenta el
impacto que nuestras decisiones tienen
sobre los demás, pero sin traicionarnos a
nosotros mismos.
Esto exige un alto grado de compromiso con
la coherencia, con el respeto por uno
mismo.

LA SOMBRA NO EXISTE: LO QUE TÚ LLAMAS SOMBRA ES LA LUZ QUE NO VES..



Podemos considerar al AMOR como un mero
adjetivo o como un verbo. En este último caso el
AMOR es acción que nos pone en disposición para
estar atento a las necesidades legítimas del otro y a su
bienestar.
El amor-acción es un elemento imprescindible
para cualquier proceso de aprendizaje. Está
presente en las relaciones maestro/alumno,
coach/cliente, jefe/colaborador, etcétera.
Es el ingrediente que nos permite interesar-nos
por el otro con total compromiso y entrega.
Un buen líder/coach debe repartir amor a través de la
paciencia, bondad, humildad, respeto, generosidad, indulgencia y confianza.
Todos tenemos en nuestro interior aquello
que es esencial para desplegar nuestro
potencial. Mirar al otro desde el amor supone
aceptarlo profundamente y comprometerse con
la posibilidad que tiene de llagar a ser.
La mirada amorosa es aquella que acepta al
otro, que no lo enjuicia, que ve sus
posibilidades incluso más allá de lo que
parece razonable. Por eso tiene una enorme
capacidad transformadora, porque
sosotiene y anima a crecer.
Los líderes aman a la gente que lideran,
les gusten o no.

EL COACHING DESEA MOSTRAR-TE "OTRA" ÓPTICA, OTRA LECTURA....SIN MÁS.



Diez Estrategias de manipulación mediática, social y económica.

1.- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y, de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones sin importancia.
La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.
Mantener la atención del público distraído, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautiva a la masa por temas sin importancia real. Hay que mantener, por tanto, al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar.
2.- CREAR PROBLEMAS Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.
Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3.- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980/90 Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad laboral, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes. Nos suena, ¿verdad?, tantos cambios hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicados de una sola vez y no de forma gradual como se ha hecho.
4.- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.- Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. - Segundo, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá a mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.Esto da más tiempo al ciudadano para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5.- LA ESTRATEGIA DE DIRIGIRSE AL PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantil. ¿Por qué? -“Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción más infantil y desprovista del sentido crítico de un adulto.
6.- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente neutralizar el sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o a inducir determinados comportamientos.
7.-MANTENER AL PUEBLO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la
Educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia entre éstas y la Clases altas permanezca inalterable en el tiempo y sea imposible de alcanzar una auténtica igualdad de oportunidades para todos.”
8.- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser vulgar e inculto, mal hablado, admirador de gentes sin talento alguno, a despreciar lo intelectual, exagerar el valor del culto al cuerpo y el desprecio por el espíritu...
9.-REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD
Hacer creer al individuo que solamente él es culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico y social, el individuo se autoevalúa, se autoinculpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y sin acción, no habrá reacción ni revolución.
10.- CONOCER A LOS ONDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y los conocimientos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El “sistema” ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
VISIONES ALTERNATIVAS.
Noam CHOMSKY

¿DESEAS DESPERTAR TU CONCIENCIA DE VIADOR?



¡¡¡No, no dejas que los ruidos
aturdan tu voluntad!!!

Siempre estamos a tiempo de empezar otra vez.
Hoy es una buena oportunidad
para liberar-nos de la
mediocridad que acompaña al consumo.
La sonrisa de tú ALMA debe ser el motor
que, de manera sincera y generosa,
conduzca a nuestros
corazones
hacia los senderos de la emancipación.
No mires ni recuerdes un ayer oscuro.
La esperanza en un mañana más pleno
pueden guiar tus actos en el futuro.
¡¡¡Que tengas una existencia gozosa
y llena de sentido!!!
¿conoces nuestro coaching existencial?

SI TE DAN UN PAPEL PAUTADO, ESCRIBE POR DETRÁS...



La caricia es un lenguaje
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen.
La caricia mientras dura
es la fiesta de la piel y cuando
se aleja deja sin amparo a la lujuria.
Benedetti.
El CONTROL se aleja de la caricia

En el mundo profesional, el control es una herramienta habitual de supervisión. Parece que nuestra sociedad vive el control como algo natural. Sin embargo, cuando ejercemos el control sobre otra persona a un nivel profundo le estamos transmitiendo el siguiente menseje: "no confio en tí". Quiero que las cosas se hagan a mi manera. No creo que seas capaz de hacerte responsable. Este juicio, provoca en la otra persona dos posibles respuestas: la resistencia o la sumisión. En las organizaciones se comprueba constantemente este tipo de conductas. Las personas que se resisten se rebelan, desobedecen y saltan las reglas tienen su oportunidad. Las personas que se someten, por su parte, se abandonan al control, ceden la responsabilidad, esperan instrucciones, dejan de tomar iniciativas, ya no son proactivas, participan cada vez menos. Unas y otras, las que se resisten y las que se someten, sienten el control como una carga pesada y desagradable, viven su capacidad de elección limitada, dejan de sentirse libres y, en consecuencia, no se comprometen ni con los objetivos ni con los resultados.

Todos conocemos profesionales que parecen tener una excesiva necesidad de controlar a sus colaboradores. No confían demasiado en la capacidad de los demás, necesitan comprobarlo todo personalmente, les cuesta trabajo delegar, quieren que las cosas se hagan de una determinada manera: la suya.

La responsabilidad y el compromiso necesitan un ambiente de confianza. Pero generar un ambiente de confianza no es un trabajo sencillo para alguien que controla en exceso, porque antes tiene que realizar un cambio profundo que le permita darse cuenta de que, por mucho que intente controlar los diferenctes aspectos de su vida o de las vidas de las personas que le rodean, en realidad apenas puede controlar nada.

El control es una ilusión, un espejismo que nos da falsa seguridad, porque la vida esta llena de imprevistos y de variables que se nos escapan totalmente. La fuerza con la que intentamos controlar es la misma fuerza que nos arrastra en sentido inverso, hacia la angustia de no estar lográndolo, hasta llegar a un punto de que el control nos controla. Cuando podemos aceptar eso y nos entregamos al fluir de la vida, es cuando nuestra relación con el entorno cambia profundamente, nos relaja y nos acerca a los demás.

La naturaleza nos dio dos ojos, dos orejas y una boca para que pudiéramos observar y escuchar el doble de lo que hablamos



No fuí un niño feliz. Hago esta declaración,
redundante, para encontrarme con la emancipación.
Te deseo que el amor del entorno
que crees, te colme de
felicidad.

Podemos definir el escuchar como "prestar atención
a lo que se oye". Escuchar no es sólo oír; es un proceso
mucho más complejo en el que hacemos una interpretación
de aquello que percibimos.
Y no sólo percibimos las palabras, también
tenemos en cuenta el tono de la voz,
las expresiones del interlocutor, sus gestos
o su corporalidad.
Este proceso interpretativo genera constantes
problemas de comunicación y produce una brecha
entre lo que el emisor dice y lo que el receptor escucha,
ya que cada uno de nosotros realiza sus
interpretaciones desde su propio marco de referencia
particular (creencias, valores, experiencias, emociones).
Hacernos conscientes de la existencia de esta brecha
interpretativa es un primer paso imprescindible
para adiestrarnos en la escucha, por que al hacerlo,
tomamos conciencia de que somos responsables
no sólo de lo que decimos, sino también de verificar
qué es lo que ha escuchado el receptor.
No es suficiente con decir "ah, yo te lo dije
muy clarito" si no nos aseguramos de que
nuestro interlocutor comprendió con
exactitud lo que queríamos transmitirle.
¿TÚ, ESCUCHAS AL PRÓJIMO?

Lo que la EMANCIPACIÓN dice sobre la universalidad de la muerte no tiene nada que ver con el oscuro problema de la necesidad de la muerte.



Si alguna vez, piensas en mí,
desde muy lejos, estaré pensando en tí.
Si alguna vez te olvidas de mi,
yo desde muy lejos,
estaré pensando en por que
me has olvidado.
YO fui un niño infeliz.

Toda la vida humana está dominada por la muerte.
Con todo ello influye concretamente en la
vida del hombre, qué importancia
positiva y negativa tenga para la
vida entera del hombre la finitud
humana que en la muerte se expresa.
La descripción de la muerte como separación
del cuerpo y del alma es algo esencial para entender
al humano.
Entre el alma como principio espiritual del hombre
y lo que solemos llamr cuerpo.
La muerte establece una relación distinta
de la que tenía el hombre viviente.
Veamos.......

¿FRIA SOLEDAD? ¿CARENCIA O PLENITUD?



Solo o a solas
XAVIER GUIX


Algunos la escogen, otros no pueden evitarla. La soledad sigue arrojando luces, sombras y mitos que es mejor desterrar. Porque una cosa es vivir en solitario y otra sentirse aislado.
Hace cinco años, una noticia llamó mi atención: por primera vez, la cifra de hogares unipersonales, al menos en las grandes ciudades, estaba a punto de superar a la de las viviendas ocupadas por dos personas. La vida en solitario se está convirtiendo en una elección posible, lejos de los estigmas que han colgado inmerecidamente a las personas enviudadas, las desafortunadas en el amor, las almas místicas, las raras o sospechosas de esconder quién sabe si una doble vida.
“Muchas relaciones se sostienen bajo el fantasma de la insuficiencia, de necesitar cuidados, pero eso es un amor compasivo”
“Lo importante no es dónde, cuándo y cómo, sino que no falte la capacidad de amar y ser amados”
Los solitarios gozan hoy de prestigio social, con apelativo incluido, y en inglés, que hace más fashion (singles). Añaden a todo ello las excelencias de poder hacer la vida que quieren, de sentirse almas libres, sin pasar por el trámite de dar explicaciones. Cabe añadir nuevos modelos de convivencia, como el living apart together, algo así como “juntos, pero no revueltos”, y una mayor autosuficiencia psicológica. No obstante, una cosa es vivir solo, y otra, sentirse solo. Puede ser un gozo y puede ser un pozo.
Encuentro con uno mismo
El hombre solitario es una bestia o un dios (Aristóteles)
Afirma el filósofo Francesc Torralba que la soledad buscada es un bien para el alma. Mientras que el aislamiento es una noción física, la soledad es una experiencia emocional. Lo dijo también el marqués de Vauvenargues, moralista francés, al proclamar que la soledad es al espíritu lo que la dieta al cuerpo. No cabe duda de que el estar a solas, ese encuentro con nosotros mismos es una conveniencia más que un inconveniente.
No obstante, tememos la soledad. Tememos que se convierta en un agujero negro que nos engulla. Entristece sentirse solo. Y aún entristece más sentirse solo en medio de una relación, de una familia o de masas enteras de individuos. Es entonces cuando entendemos, como profetizó Schopenhauer, que el instinto social de los humanos no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.
No haber aprendido a estar a solas, o a vivir alguna etapa de la vida en solitario, acarrea la complicada tarea de estar rellenando todos los espacios vacíos que quedan entre horas, entre semanas, entre el día y la noche. Por eso hay quien vive sin una línea en blanco en su agenda; Quien habita siempre en las vidas ajenas, quien prefiere malas compañías que el gozo a solas. Mientras la soledad sea la peor alternativa a un malvivir, seguiremos malviviendo.
Buscadores de unidad
La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo (Gustavo Adolfo Bécquer)
Como el vaso medio lleno o medio vacío, podemos plantearnos esta dualidad: siempre estamos solos, del mismo modo que nunca estamos solos. Según se mire, nacer y morir son un ejercicio solitario al que nos pueden acompañar pero no resolver por nosotros. Somos principio y fin. Todo nace y acaba muriendo en nosotros mismos, o sea, en nuestra soledad interior.
En este mundo, pocas experiencias van a convertirse en una fusión suficiente como para permanecer en una inacabable plenitud. Más allá de esos momentos de comunión, la vida y sus personajes vuelven a estar frente a nuestra nariz. Será por eso por lo que vamos como locos buscando esas horas felices en un amor, en una vocación, en un encuentro místico, en una contemplación estética. Somos buscadores de unidad, nostálgicos de lo absoluto, porque nos sabemos partidos, separados y solos en nuestra experiencia material en este mundo.
Sin embargo, a la vez, nunca estamos solos. Nos rodea la vida. Pero además habitamos en nuestra mente, esa fiel compañera que nunca nos abandona por peleona que sea. Pensar, aunque lo parezca, no es un acto solitario. Pensamos en relación con; pensamos sujetos a otros sujetos. En nuestra mente danzan imparablemente imágenes, palabras, voces y experiencias que, además, podemos reelaborar. Incluso solos, estamos con los demás.
El miedo a terminar aislados
Estoy solo y no hay nadie en el espejo (Jorge Luis Borges)
Todos los planteamientos referidos a la soledad parten de la misma base: considerar que deberíamos estar acompañados o solos. Nos sentimos solos cuando creemos que no deberíamos estarlo. Deseamos estar solos cuando no podemos estarlo. Cuesta aceptar el presente cuando nos sume en la insatisfacción: Ahora, solos, quisiéramos estar acompañados. Ahora, acompañados, quisiéramos estar solos.
El miedo mayor es la incertidumbre. Al no saber qué puede ocurrir en el futuro se añade el que ocurra mientras se está en soledad. Entonces es cuando aparece el fantasma de la insuficiencia, de necesitar ayuda y cuidados. Muchas relaciones se sostienen bajo este principio, que puede basarse en un amor compasivo en el mejor de los casos, o en una mera compañía que cubra el desasosiego de acabar aislados.
Todo ocurre por mirar a un futuro del que nunca sabemos lo que va a suceder; por la insatisfacción del presente y por el miedo al miedo. Temer lo desconocido no tiene ningún sentido, precisamente porque lo desconocemos. En cambio, sí conocemos lo que causa aflicción: la enfermedad, la impotencia, la depresión. El miedo a quedarnos solos es el miedo a que nos ocurra lo peor, sin nadie que lo remedie. Una paradoja ante todo el sistema de salud y bienestar del que disponemos, con atención incluida a las personas dependientes.
Vivir como la playa y el mar
La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos (Confucio)
Veamos la metáfora de la playa y el mar. Es una extraordinaria relación en la que el mar toca suavemente, a veces tormentosamente, a la playa, para volver de nuevo a su espacio. Es un vaivén, un encuentro impreciso y cambiante, a la vez que predecible y eterno. Así son también nuestras relaciones. Alcanzamos a los otros, rozamos ese encuentro, a veces los asaltamos emocionalmente, para acabar de nuevo volviendo cada uno a lo que es.
Nuestras vidas son vividas en esa doble condición, cerca y lejos, juntos y separados, mezclados a veces aunque sin llegar a disolvernos. Eso es, somos únicos y somos uno a la vez. Podemos vivir en solitario o acompañados. Podemos ser mar o playa. Lo importante es no perder de vista que no existe lo uno sin lo otro. La ceguera de un aislamiento interior o un individualismo feroz es perder la conexión con la realidad.
No creo demasiado en los planteamientos de si es mejor vivir solos o acompañados. La vida está en tránsito continuo y nunca sabemos por qué contextos acabaremos pasando. Son solo eso, espacios y tiempos existenciales que tienen función y sentido. Al final, lo importante no es dónde, cuándo y cómo, sino que no falte la capacidad de amar y ser amados. Lo contrario nos zambulle en la peor de las soledades.

"LO MÁS IMPORTANTE QUE APRENDÍ A HACER DESPUÉS DE LOS 40 FUE A DECIR NO CUANDO ES NO


Decir no -de forma adecuada y sin dañar la relación-
requiere una cierta habilidad conversacional
que no siempre tenemos.
No es de extrañar, si pensamos que se trata
de una práctica socialmente poco apreciada.
En el mundo de las empresas se valoran
competencias como la orientación al
cliente y se buscan personas que se interesen
por los demás, que saben satisfacer las
necesidades ajenas, que se muestran amables
en sus interacciones y que parecen estar
siempre disponibles, así es que frecuentemente
nos esforzamos por cumplir con estas expectativas.
Sin embargo, también podemos mirar la otra
cara de la moneda y darnos cuenta de las
dificultades que nos puede generar esta
manera de relacionarnos cuando no somos
capaces de poner límites y reaccionamos
diciendo que de forma automática,
sin pararnos a pensar en las consecuencias.
Esta actitud nos hará trabajar sin
descanso por los demás, pero no de forma
auténtica, sino de forma mecánica, sin criterio,
olvidándonos de nosotros mismos y
de nuestras necesidades, incapeces de
cuidarnos.
Podemos y debemos desarrollar la habilidad
conversacional de dedir no y de dejar
que los demás, también digan, no.
¿OK?
¿Cómo reaccionar tú cuando te dicen que no?

¿ES EL ESTADO DE VIADOR DEL HOMBRE SU FINAL?


Cuando recuerdo mi niñez me llega la tristeza.
No fui un niño feliz. Así que debemos comprometer-nos
a hacer felices a los niños para que, cuando sean ancianos
no les pase como a nosotros que, sin recuerdos de felicidad,
estén tristes

La muerte es un hecho que, en el sentido que ahora precisamente,
vamos a definir, afecta al hombre entero.
Ahora bien, el hombre es una unidad de naturaleza y persona,
es decir, un ser que posee, por una parte, una subsistencia,
previa al libre albedrío personal, que sigue sus propias leyes
determinadas y tiene, por tanto, su propia evolución necesaria;
y, por otra parte, ese ser dispone libremente sobre sí mismo y,
por tanto, es definitivamente lo que él determina hacerse dentro
del ámbito de su libertad.
La muerte, consiguientemente, ha de tener un aspecto natural
y otro personal.
El primer aspecto esta visto, con el lema muerte, como
la separación del alma y del cuerpo; el aspecto personal
se expresa diciendo que con la muerte
termina definitivamente el estado de viador
del hombre. Si a estas dos consideraciones anteponemos
unas breves palabras sobre la universalidad de la
muerte, tenemos trazada la marcha de nuestras
primeras reflexiones: la universalidad de la muerte.
la muerte como separación del alma y del cuerpo.
La muerte como consumación de la formación
personal del hombre.
La muerte no llega por un desoden
es el término necesario de todo ser viviente
que teniendo una dirección histórica
tiene un fin.
Manejar es concepto de nuestro
determinismo puede ser una
enorme aventura para nuestro
crecimiento.
¡¡¡adelante!!! abre la cortina de tu
mente.
Karl Rahner

PROPONER SIN IMPONER. CUESTIONAR SIN CONDENAR....RESPONSABILIDAD Y RESPETO


Credibilidad.
Las experiencias del pasado
influyen en nuestros juicios
presentes y hacen que confiemos
o que dudemos de la sinceridad
o la competencia de los demás.
Con la credibilidad hacemos una predicción
de futuro.
Esta predicción opera con
tanta fuerza que tiene incluso la
capacidad de distorsionar nuestra
percepción de las cosas.
Cuando juzgamos que una persona
es creible, todo lo que haga
tenderá a parecernos adecuado y,
si se equivoca, lo pasaremos con alto
o lo justificaremos.
Cuando, por el
contrario, juzgamos a alguien
falto de credibilidad, todo lo que
haga nos parecerá torpe e
inadecuado y sólo vemos errores
en sus acciones.
Acostumbrados a vivir en una
cultura en donde lo que no funciona
se desecha, corremos el peligro de hacer
lo mismo con nuestras relaciones.
¿Cuidas tu credibilidad?
¿Qué haces para conservarla?
¿la reparas y restauras?

Podemos sustituir el hábito de QUEJARNOS por el de AGRADECER.



TODOS ESTAMOS CONDENADOS POR
EL TIEMPO.
Disfruta de tú día a día mientras
puedas.

Desde el impulso que nos da
la EMANCIPACIÓN
podemos caminar con valentía
y naturalidad hacia los
edenes de la libertad.
Con esta dignidad sin
oropeles nos acercamos
con humildad a descubrir
los vaivenes de la
vida.

¡¡¡TÜ.... PUEDES!!!


Claves para olvidar el Victimismo
BORJA VILASECA


Para preservar la inocencia con la que nacimos, solemos quejarnos, protestar y victimizarnos constantemente. El camino es aceptar nuestra parte de responsabilidad, saber qué queremos y actuar para cambiar.
Caminando por un prado, un granjero se encontró un huevo de águila. Lo metió en una bolsa y, una vez en su granja, lo colocó en el nido de una gallina de corral. Así fue como el aguilucho fue incubado y criado junto a una nidada de pollos. Al creer que era uno de ellos, el águila se limitó a hacer durante toda su vida lo mismo que hacían todos los demás. Escarbaba en la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, imitando así el vuelvo del resto de gallinas.
“A menos que abandonemos el victimismo, seguiremos culpando a otros cada vez que choquemos con algo que produzca dolor” “El sistema capitalista nos ha convencido de que somos simples ‘gallinas de corral’. Por eso vivimos limitados por nuestros miedos”
Los años fueron pasando y el águila se convirtió en un pájaro fuerte y vigoroso. Y un buen día divisó una magnífica ave que planeaba majestuosamente por el cielo. El águila no podía dejar de mirar hacia arriba, asombrada de cómo aquel pájaro surcaba las corrientes de aire moviendo sus poderosas alas. "¿Qué es eso?", le preguntó maravillada a una gallina que estaba a su lado.
"Es el águila, el rey de todas las aves", respondió cabizbaja su compañera. "Es todo lo contrario de lo que somos. Tú y yo hemos nacido para mantener la cabeza agachada y mirar hacia el suelo". Y así fue como el águila nunca más volvió a mirar hacia el cielo. Tal como le habían dicho, murió creyendo que era una simple gallina de corral.
LA SOCIEDAD PREFABRICADA
"Estamos produciendo seres humanos enfermos para tener una economía sana" (Erich Fromm)
La sociedad es un fiel reflejo de cómo pensamos, somos y nos comportamos la mayoría de individuos. Y en paralelo, cada uno de nosotros es una creación hecha a imagen y semejanza de la manera de pensar, de ser y de comportarse de la sociedad. Y más allá de potenciar nuestras fortalezas y cualidades innatas, la maquinaria del sistema capitalista nos ha convencido, al igual que le sucedió al aguilucho, de que somos simples gallinas de corral. Por eso solemos vivir limitados por nuestros miedos, frustraciones y carencias.
De hecho, el crimen más grande que se ha cometido en contra de la humanidad ha sido -y sigue siendo- condicionar la mente de los niños con falsas creencias que obstaculicen su propio descubrimiento de la vida. A esa edad, todos somos inocentes. No podemos defendernos de la poderosa influencia que la sociedad ejerce sobre la construcción de nuestro sistema de creencias y, por ende, sobre la creación de nuestra identidad.
Debido a nuestra incapacidad para discernir, cuestionar y decidir, a lo largo de nuestra infancia no nos queda más remedio que creernos las normas, directrices y dogmas que nos son impuestos desde fuera. Por más que a este proceso le sigamos llamando "educación", en realidad es más certero denominarlo "cadena de montaje". De ahí que muchos sociólogos afirmen que formamos parte de una "sociedad prefabricada".
EL FIN DE LA INOCENCIA
"Lo que se les dé a los niños,
los niños darán a la sociedad"
(Karl Menninger)
Generación tras generación, los adultos vamos proyectando de forma inconsciente nuestra manera de ver y de comprender el mundo sobre los más pequeños. Cabe recordar que cuando nacen, los niños son como una hoja en blanco: limpios, puros y sin limitaciones ni prejuicios de ningún tipo. De hecho, la palabra "inocencia" procede del latín innocentia, que significa "estado del alma limpia de culpa". Es decir, aquello que los adultos, ya prefabricados, solemos anhelar constantemente.
No obstante, en general somos personas victimistas. Por eso el victimismo se ha convertido en uno de los rasgos más destacados de la sociedad contemporánea. Y dado que a nivel emocional solo podemos compartir con los demás aquello que primero hemos cultivado en nuestro interior, entre todos hemos creado y consolidado "la cultura de la culpa". Así, la mayoría de seres humanos intentamos diariamente eludir cualquier tipo de responsabilidad poniendo de manifiesto nuestra falta de madurez. Y lo peor es que esta limitación, como otras, la terminamos inculcando sobre las nuevas generaciones.
Entre otros ejemplos cotidianos, es común ver a un niño pequeño chocar contra una mesa y caerse al suelo. Y puesto que el golpe le ha producido dolor, en ocasiones se pone a llorar. Su llanto suele llamar la atención del adulto que lo está cuidando en ese momento, que enseguida corre para atenderlo. Si bien la mesa es un objeto inerte, carente de voluntad y libre albedrío, el cuidador, con todas sus buenas intenciones, comienza a gritar "¡mesa mala!, ¡mesa mala!". Estas acusaciones suelen tranquilizar al niño, que a su vez comienza a imitar a su tutor, culpando a la mesa del golpe y de su dolor.
ADICTOS A LA QUEJA
"Nos quejamos cuando el agua
de la ducha sale fría, pero ¿acaso valoramos cada vez que sale caliente?" (Christophe André)
Visto con perspectiva, lo cierto es que es muy fácil protestar por el funcionamiento del sistema capitalista. Basta con abrir la boca y decir lo que pensamos. Es muy fácil quejarse por la manera en la que se gestionan las empresas. Basta con abrir los ojos y reparar en lo que vemos. Es muy fácil criticar y juzgar la actitud de nuestros políticos. Basta con abrir los oídos y escuchar la forma en que estos hablan. Es muy fácil lamentarse por el comportamiento de la sociedad. Basta con estirar el brazo y señalar sus errores y defectos.
Es tan fácil protestar, quejarse, criticar, juzgar y lamentarse que todos sabemos cómo hacerlo. Basta con adoptar el rol de víctima y creer que el mundo es un lugar injusto, en el que la culpa de nuestros problemas, conflictos y sufrimientos siempre la tienen los demás. Sin embargo, en última instancia somos cocreadores y corresponsables de que la economía sobre la que se asienta nuestra existencia sea tal y como es. De hecho, con nuestra manera de ganar, de gastar, de invertir y de ahorrar dinero apoyamos y validamos el sistema cada día.
Con respecto a las empresas, si no fuera por ellas no habría empleo. Y sin este, careceríamos de ingresos con los que cubrir nuestras necesidades básicas. Más allá de cuáles sean nuestras circunstancias sociales y económicas, fichamos cada lunes en la oficina por elección propia. Además, mediante el consumo diario de productos y servicios permitimos la subsistencia de millones de compañías. Es cierto que vivimos condicionados por la publicidad y el marketing, pero nadie nos apunta con una pistola para saciar nuestros caprichos y deseos.
CADENAS INVISIBLES
"La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo" (Séneca)
Un veterano mercader de camellos atravesaba el desierto del Sáhara junto con su hijo adolescente, que era la primera vez que lo acompañaba. Al caer la noche, decidieron acampar en un oasis. Tras levantar la tienda, padre e hijo empezaron a clavar estacas en el suelo para atar con cuerdas a los camellos. De pronto, el joven se dio cuenta de que tan solo habían llevado 19 estacas y 19 cuerdas, y en total había 20 camellos.
"¿Cómo atamos a este camello?", preguntó inquieto el hijo adolescente. Y el mercader, que llevaba muchos años recorriendo el desierto, le contestó sonriente: "No te preocupes, hijo. Estos animales son muy tontos. Haz ver que le pasas una cuerda por el cuello y luego simula que lo atas a una estaca. Así permanecerá quieto toda la noche". Eso es precisamente lo que hizo el chaval. El camello, por su parte, se quedó sentado e inmóvil, convencido de que estaba atado y de que no podía moverse.
A la mañana siguiente, al levantar el campamento y prepararse para continuar el viaje, el hijo empezó a quejarse a su padre de que todos los camellos le seguían, excepto el que no habían atado. Impasible, el animal se negaba a moverse. "¡No sé qué le pasa a este camello!", gritó indignado. "Parece como si estuviese inmovilizado". Y el mercader, sin perder la sonrisa, le replicó: "¡No te enfades, hijo! El pobre animal cree que sigue atado a la estaca. Anda, ve y haz ver que lo desatas".
ASUNCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD
"Hemos levantado la estatua
de la libertad sin haber construido primero la de la responsabilidad" (Viktor Frankl)

Aunque la culpa nos alivia, también nos ata con cuerdas que no existen a estacas invisibles. Lo curioso es que la culpa solo existe en aquellas sociedades que promueven el victimismo y niegan la responsabilidad. Si el niño pequeño, inspirado por el adulto que lo acompaña, asume que ha chocado contra una mesa -por seguir con el ejemplo anterior-, estará en el camino de aprender que ha sido él, y no la mesa, quien ha provocado su dolor. Y puesto que con los años el niño se convierte en adulto, a menos que abandone el victimismo, seguirá culpando a los demás, a las circunstancias e incluso a la vida cada vez que choque contra cualquier persona, cosa o situación que le produzca dolor.
Y es que solemos quejarnos de nuestra pareja y de nuestros hijos, pero ¿acaso nos responsabilizamos de que somos nosotros quienes los hemos elegido? Solemos maldecir a nuestro jefe y a nuestra empresa, pero ¿acaso nos responsabilizamos de que somos nosotros quienes hemos escogido nuestra profesión y nuestro lugar de trabajo? Y en definitiva, solemos lamentarnos de que nuestras circunstancias actuales son como son, pero ¿acaso nos responsabilizamos de que estas son el resultado, en gran medida, de las decisiones que hemos ido tomando a lo largo de nuestra vida?
Curiosamente, al observar más detenidamente el actual escenario socioeconómico, todos estamos de acuerdo en un mismo punto. La mayoría de ciudadanos nos lamentamos por la falta de líderes, por la ausencia de referentes y, sobre todo, por la decadencia de valores que padece ahora mismo la sociedad. Esta percepción pone de manifiesto que estamos en contra de muchas cosas, pero ¿a favor de qué? Y tal vez más importante: ¿quién asume la responsabilidad de convertirse en el cambio que quiere ver en el mundo?

No confio en ti, porque no creo que seas capaz de llevarlo a cabo



Competencia.
Los juicios de incompetencia pueden llegar
a debilitar mucho las relaciones.
Confiamos en la medida en que creemos
que la persona es competente
para cumplir aquello con lo que se ha
comprometido.
En las organizaciones, los responsables
encargan tareas a los equipos que juzgan
competentes para llevarloas a cabo.
La falta de competencia tiene solución
a través del aprendizaje, cualquier
habilidad puede ser entrenada.
Muchos jefes juzgan incompetentes
a sus colaboradores y no actúan para
resolver la situación, porque cuando la
desconfianza se instala, no confía
en la capacidad del otro para superar
la falta de competencia.
Muchos directivos tienen poca confianza
en la capacidad de desarrollo de sus
equipos; otros simplemente no
tienen costumbre de trabajar en su
desarrollo profesional más allá
de proponer para ellos algún curso
de formación.
La práctica de identificar áreas de mejora,
establecer planes de acción, hacer seguimiento
y dar feedback continuo es
bastante poco frecuente todavía
hoy en día.
Sin embargo, creo que el desarrollo
de colaboradores es una de las
competencias de liderazgo más
importantes.
¡¡¡Para qué darles carne si pueden comer patatas!!!
.....dicen ejecutivos de alguna multinacional sobre sus
colaboradores periféricos......

El miedo llamó a la puerta, salió la confianza y cuando abrió ya no había nadie.



Sinceridad.
Confiamos en el otro en la media
en que creemos que es sincero y, al
contrario, desconfiamos de aquel que
creemos que nos miente.
Este juicio sobre la sinceridad se basa,
a veces, en hechos contrastatados,
pero no siempre es así.
Cuántas veces juzgamos que alguien
no está siendo sincero y le retiramos
nuestra confianza sin contrastar los
hechos al dar crédito a un tercero,
interpretar erróneamente una situación
o recoger rumores.
Por otra parte, supongamos que la
otra persona nos ha mentido.
¿Es suficiente motivo para romper
nuestra confianza?
Hay muchos factores que pueden
llevar a una persona a mentir.
Pongamos como ejemplo a aquellas
organizaciones que no deja espacio
para los errores, que los persigue y
castiga generará empleados que
mentirán por miedo a las consecuencias.
Un jefe que sólo da órdenes, que
no deja a sus colaboradores
la posibilidad de negociar sus peticiones,
generará situaciones de incumplimiento
que se saldarán frecuentemente con
mentiras para evitar la
crítica o acción punitiva.
¡¡¡Reflexionemos y aceptemos que la
llamada mentira puede ser la respuesta
a la intransigencia.!!!

Generalmente nos ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra



La confianza es el material que nos
permite la interacción con los otros,
un fenómeno esencial para poder
relacionarnos con los demás.
Nuestra capacidad de intervención en el
mundo depende en gran medida de
nuestra confianza en nosotros mismos,
en las personas que nos rodean e
incluso en el mundo en que
habitamos.
La confianza es un elemento fundamental
para emprender proyectos,
para crecer y emancipar-se en la
sociedad, para innovar, para, para, para ..........
Por el contario la falta de confianza
genera miedo. Cuando no podemos
confiar el mundo se muestra más amenazante
y peligroso, nos parece que nos pueden
hacer daño o que la acción que
nos planteamos abordar irá mal,
actuamos para protegernos,
buscamos nuestra seguridad, nos
escondemos, dedicamos parte de nuestro
tiempo a buscar y hacer cómplices
a otros para que desconfien igual
que nosotros.
El lider que desconfía sólo puede generar
relaciones basadas en el poder. Tendrá
dificultades para delegar, porque no
confía en la capacidad de sus equipos
para llevar adelante los proyectos, así
que asumirá directamente las tareas o las
supervisará muy estrechamente, dejando a su
equipo muy poco margen de acción.
¿Tienes confianza en tí?

Uno de los hábitos más arraigados del ser humano es verse a sí mismo como una víctima de las circunstancias.


Culpar o responsabilizarse

Tenemos la tendencia a no considerarnos
parte de los problemas que nos afectan.
La mayoría de las veces solemos buscar la causa
fuera de nosotros.
Buscamos culpables para descargar nuestra
rabia o para liberarnos de la tensión que
supone aceptar que hemos tenido que ver con
lo ocurrido.
Esto ocurre porque, al declararnos "no"
culpables, declaramos también nuestra
inocencia.
Encontrar culpables es sencillo, forma parte de la
capacidad que tenemos para construir explicaciones.
Las explicaciones tienen muchas ventajas aparentes;
alivian la tensión, ponen la culpa fuera, eximen de responsabilidad
y nos ahorran el trabajo de tener que hacer algo
al respecto.
Sin embargo, las explicaciones también tienen algunos
inconvenientes que no siempre percibimos, porque
cuando culpamos a otra persona o a las circunstancias,
la única acciín que nos queda disponible es la
QUEJA.
Si el otro es el culpable de lo que me ocurre,
entonces no hay nada que YO pueda hacer.
Mis posibilidades de acción quedan reducidas a la nada,
bloqueadas
Lo mismo de lo que nos quejamos lo podemos
observar desde la responsabilidad que no
juzga en absoluto lo ocurrido. Lo que nos
interesan son las acciones posibles que podemos
realizar para resolver el problema. Porque si
somos capaces de mirar las cosas de una manera nueva,
entonces encontraremos nuevas posibilidades
de acción que antes no veíamos.
¿Hay algo que querrías hacer diferente?

¿ESTÁS CONFORME CON TU IMAGEN PÚBLICA? ¿OBEDECE ESTA A TÚ IDENTIDAD?




Cómo ser un nuevo modelo de hombre
JOSÉ LUIS ÁGREDA


La masculinidad impuesta históricamente tiene cura. La clave: dejar a un lado las etiquetas y crear una imagen propia en la que compartir y sentir no sean sinónimo de menos virilidad.
La identidad masculina se ha visto influida por la reafirmación de la mujer y la liberación homosexual, que han cuestionado el modelo tradicional del varón. En las últimas décadas, algunos hombres se han feminizado, aunque son muchas más las mujeres que se han masculinizado. La masculinidad ha ido ganando terreno en los espacios, las vidas y las conductas de muchas mujeres. Una masculinidad que no ha sido siempre la mejor, ya que ha vuelto a muchas mujeres más duras y agresivas. Podríamos afirmar que el paradigma masculino tradicional sigue presente en nuestros espacios, en nuestra vida privada y pública, en nuestros países.
“Para reencontrarse, el hombre tiene ante sí una tarea urgente: aceptar su mundo de sentimientos sin sentirse menos hombre”
“Fortalecer valores como la tolerancia, la aceptación y la flexibilidad le ayudarán a vivir en paz en tiempos de turbulencia”
Existe una masculinidad emocional y físicamente sana e integradora, necesaria para construir un mundo mejor a todos los niveles. Sin embargo, en el mundo sigue predominando una masculinidad tóxica que se expresa en las guerras, violaciones, accidentes, muertes, conductas deportivas y sociales, actitudes sexuales, en la corrupción, en los negocios desprovistos de ética, en un consumismo inmoral y en la multiplicación de las adicciones. Todo ello ¿para qué? ¿Serán formas de esconder la angustia y el vacío existencial? Sin duda, ello influye en que vivamos relaciones insatisfactorias, condicionadas por el lastre social, cultural e histórico que nos ha llevado a un vacío interior.
Hombres y mujeres buscamos modelos masculinos alternativos al modelo cultural impuesto socialmente de lo que, durante siglos, ha significado ser hombre.
La auténtica cuestión
“¿Qué hacer con el bagaje de valor y arrojo que debieron acumular para estar a la altura del papel real?” (Marina Subirats)
Por miedo a perder una imagen social viril, muchos hombres se aíslan de sus propias emociones. Se centran en la acción hasta que son adictos al hacer, hacer y hacer. La acción llega a convertirse en una huida de sí mismos. Para reencontrarse, el hombre tiene ante sí una tarea urgente: aceptar su mundo de sentimientos y no por ello sentirse menos hombre. Robert Moore, doctor en psicología y teólogo, y Douglas Gillette, fundador del Institute for World Spirituality en Chicago, dicen que hemos llegado a “pensar que los sentimientos, y en particular nuestros sentimientos, son obstáculos molestos e inadecuados para ser hombres”.
Afortunadamente, cada vez son más las personas de género masculino que intentan conectar con su identidad libres de los condicionamientos externos y abriéndose a su verdadero ser. De esta manera se encaminan hacia la liberación de lo que durante milenios ha significado ser “hombre” en su sentido castrante y destructivo.
La cuestión que se plantea es cómo logra uno conectar con su verdadera identidad. Para vivir una vida emocionalmente inteligente, sin adicción al poder de dominar ni a la acción, es bueno parar y hacer introspección, es decir, mirar hacia dentro. Es una mirada que busca el sentido y conecta con lo esencial, aquello para lo que merece la pena vivir. A este fin, la práctica de la meditación y la búsqueda de espacios de silencio pueden ser muy beneficiosas. En el silencio, uno aprende el arte de escuchar, tan necesario para relacionarse y a veces tan olvidado. Escuchar lo que se siente y dejarse sentir. Escuchar lo que se quiere y oírlo. Al meditar, uno viaja al encuentro de sí mismo y recupera el poder del ser.
El poder del ser
“Aquellos que desean crear un nuevo estado de cosas deben comprenderse a sí mismos en su relación con otro” (Krishnamurti)
La verdadera identidad del hombre está conectada con la esencia de la masculinidad que prevalece más allá de los modelos patriarcales impuestos, más allá de lo que ha significado ser hombre durante siglos. A esta esencia la denominaríamos la masculinidad eterna, en la que el hombre vive todo su potencial en su ser. Para ser hombre no necesita demostrar, vencer ni triunfar. Cambia su visión y su enfoque: en vez de competir con armas adquiridas, coopera con sus armas innatas, con sus talentos y valores, cultivando su inteligencia emocional y espiritual. Vive una masculinidad madura, con raíces emocionales y espirituales propias.
Recuperar el poder interno implica tener un mayor dominio de su mundo interior y de sus facultades, como son la mente, el intelecto, los condicionamientos y los hábitos. La práctica del control mental, del pensamiento positivo y de la meditación le ayudará a conseguirlo. Fortalecer valores como la tolerancia, la aceptación y la flexibilidad le ayudará a vivir en paz en tiempos de turbulencia y cambios como los que vivimos. Cualquier debilidad, dispersión, falta de enfoque y fluctuación interna le robará la energía necesaria para sentirse pleno. Liberarse de cualquier aspecto que le haga sombra le permitirá gozar de una vida más plena. Para superar una debilidad es necesario aceptarla sin vergüenza, reconocerla con sinceridad, entender por qué está ahí y empezar a trabajar el valor o fortaleza que contrarreste esa debilidad y le ayude a vencerla.
La nueva hombría
“Es una masculinidad sostenida en el coraje del espíritu y del compromiso y en la valentía de la compasión” (Sergio Sinay)
No se trata simplemente de pasar de un modelo machista a ser un hombre políticamente correcto que limpia en casa, cuida del niño, la pareja lo alaba y la sociedad lo apoya. La transformación necesaria es más profunda, más de raíz. Implica replantearse los valores, las actitudes y la conducta. Es necesario reformular las creencias acerca de lo que es ser hombre.
Fundamentados en su poder interior, los hombres cambiarán los mandatos que configuran la identidad de género en nuestra cultura. Hasta que no se transformen, en el mundo laboral tampoco entrarán la compasión, la fraternidad, la trascendencia, la espiritualidad, el humanismo y un espacio para la alteridad, la condición de ser otro.
Con autoestima, asentado en su valor interior, el hombre puede ser sin necesidad de imponer, forzar ni presionar. Esta es la condición imprescindible para el encuentro con el otro. Aprender a relacionarnos sin dañarnos, a amarnos sin atarnos, a ser cómplices recuperando y preservando nuestra identidad original y eterna, a experimentar la unidad en la diversidad. Esta es mi propuesta de transformación integral para que sea posible la armonía en las relaciones.
Cuando un hombre aprende a verse a sí mismo en la integridad de su ser, es amoroso y sabe amar. Desde esa conciencia, va al encuentro del otro partiendo de un lugar diferente: no desde el conquistador que elude la entrega y la intimidad sentimental, sino desde el ser abierto y comprensivo que sabe comprometerse con sinceridad. Para él, el compromiso no significa atadura, sino complementariedad y enriquecimiento. Sabe tener al lado a una mujer como persona con los mismos derechos, obligaciones y necesidades que él, sin envidiar sus logros profesionales, su inteligencia o su ingenio.
Reconoce que ser varón no es sinónimo de ser más inteligente, más fuerte ni más poderoso. Es consciente de que el poder no se pierde cuando se comparte; que las decisiones asumidas a medias son más fáciles de tomar; que compartir el cuidado de los hijos es fundamental en su papel de padre; que ser frío no le hace más viril; que los hombres se expresan y lloran…, y no pasa nada.
Para llegar a disfrutar la complementariedad que armoniza a hombres y mujeres, y a estos entre sí, tenemos que emprender una tarea conjunta si lo que deseamos es lograr una transformación de raíz, cambiando el punto de partida y el eje desde el que miramos y percibimos la realidad. Así podremos despojarnos del lastre que arrastramos para ver el futuro con visión renovada. La recuperación de nuestra identidad auténtica pasa por redescubrir valores como el amor, la paz, la sinceridad, la empatía, la escucha, y despojarnos de todos los estereotipos que nos alejan de la posibilidad de lograr armonía y plenitud.
De esta manera, los hombres de hoy serán referentes para las nuevas generaciones como ejemplos de coraje con corazón, de empatía y escucha, de entrega y servicio; serán guías que ofrecen herramientas para un modelo de mundo deseable y una participación pedagógica en esa transformación. Padres que ofrecen una referencia válida a sus hijas en la búsqueda de un compañero. Modelos válidos de hombre para que sus hijos crezcan libres de condicionantes por razón de su sexo y contribuyan a la construcción de un mundo más saludable, desintoxicado de masculinidad machista.

Reconstruye tu propia imagen
“El concepto de uno mismo es el destino. El peligro es que nos volvamos prisioneros de nuestra imagen negativa, que le permitamos dictar nuestras acciones”. En esta frase de Nathaniel Branden se puede encontrar una clave para salirse de la masculinidad impuesta históricamente: reconstruir tu propia imagen. Una imagen de ti mismo independiente de los estereotipos culturales de género. Eso implica desaprender lo aprendido. Dejar de lado tus personajes, tus etiquetas, lo que se espera de ti. Así clarificas tu camino. Consiste en desaprender, soltar, conocer y construir. Cada hombre tiene que saber lo que está bien o lo que está mal para él. Lo que te acerca a tu plenitud y lo que te vacía. Lo que te conecta con tu ser y lo que te desconecta de lo esencial. Tener tus propios criterios de valor y, a partir de ahí, valorarte. Valorarte no solo por lo que ocurre en tu mundo sentimental o laboral, sino por lo que ocurre en la totalidad de tu mundo. Tener una imagen completa del ser. Se trata de conocer la masculinidad emocionalmente madura y tus cualidades innatas, conectarte con ellas y serlas, vivirlas para compartirlas. Reencontrar tu eje, tu columna vertebral, en ti y no buscarlo en el otro. Así reconstruyes tu propia imagen en la esencia de tu ser más allá de identidades limitadas por cuestión de género.