TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!



Textos para el alma 89




La persona CARRINCLONA.

Hoy en día, frecuentemente, se ven (especialmente mujeres) personas "demode". El centro de Barcelona es su habitat natural por donde pasean sus pieles y gabanes del siglo XIX. Tal vestuario va acompañado de un peinado "crepado" y fijado con laca y unido a un tinte ocre, que da al personaje, un cierto aire "victoriano". Si te acercas al sujeto percibes un aroma a "alcanfor" que unido al perfume "maderas de oriente"
configura un escenario de "muerto viviente".
Es verdad que cada vez se ven menos,  mas, por las tardes en bulebares y cafeterías de "copete" se muestran como testimonio viviente de un pasado añorado por la mediocridad.


Textos para el alma 88


LAS INTERACCIONES FUNDAMENTALES DE LA NATURALEZA, recordamos, serían:

Gravitación, electromagnética, fuerza nuclear fuerte y débil.
Trabajar-te dentro de estos conceptos te ayudará para una aproximación a la "TEORIA DEL TODO" donde perderás, por fin, la vanidad del YO. ¿qué es una estrella en el firmamento y cómo se sostiene dentro de ESO que llamamos "ESPACIO"?
Ante la posible duda naciente, comprobarás que, posiblemente, aquello que te hace singular es TU, anónima, dimensión espiritual que, como la poesía, conversa con el alma.


"A VECES LA VIDA ES INEXPLICABLE Y SUCEDE LO IMPOSIBLE"




Por qué te comparas?

"Si vas a compararte asegúrate de compararte contigo mismo"

Uno de los enemigos más grandes que tenemos es la comparación.
Vivimos comparándonos con otros y hay un dicho que dice: "el pasto del vecino siempre es más verde". La comparación nos roba la energía y lo más importante nuestra identidad. La mejor comparación que puedas hacer es contigo mismo.

Es muy triste que muchas personas desconozcan su valor, llegando a despreciarse tanto de manera activa como pasiva. Muchos ignoran su potencial, es probable que todavía no estés a la altura de tu potencial, pero eso no significa que no puedas desarrollarte.

Es probable que sientas que tu vida esté por el suelo, pero eso no significa que debas vivir en el suelo. La verdad es que tenemos un valor extraordinario. Tú vales mucho, quizás no lo sepas porque has vivido una mentira, pero ya es hora de que comiences a vivir la vida que la EMANCIPACIÓN preparó para ti


Textos para el alma 87




PARA CALENTAR EL AGUA HACE FALTA UN RECIPIENTE QUE SIRVA DE INTERMEDIO ENTRE DICHA AGUA Y EL FUEGO

La Emancipación interior pertenece al orden del ser, no del poseer.
Este giro nos deja a la intemperie. Pero solo así podemos ir al encuentro de una plenitud que no sea invención sino nuestra irrupción de Sí mismo. Hay que dejar la orilla de la avidez para alcanzar la orilla de la donación, así como también hay que desprenderse de nuestras expectativas y de nuestras ideas preconcebidas de la Emancipación elaboradas por nuestras necesidades psicológicas y mentales. Mientras no sea así, sólo proyectaremos nuestro mundo sobre el Infinito. La noche en el lago es el vacío que se abre entre lo construido por nosotros y lo que está por mostrarse más allá de nuestros minúsculos recintos.
Hay noches menores y noches mayores. Este primer episodio es una noche menor, porque el lago que baña ambas orillas todavía es el mismo. Esta travesía es preparación para la radical discontinuidad que supondrá la alegría que nos supondrá alcanzar otra Orillas, más allá de todo lago que podamos conseguir. Habiendo dejado la primera playa, se está algo más preparado para una travesía mayor.

Melloni

¿QUÉ ENGLOBA LA NÓMINA?







¿QUÉ PAGA UN SUELDO?

Es poco frecuente analizar que ofrecemos a cambio de un sueldo. Éste pretende fijar y compensar la aportación del trabajador al proceso productivo y al beneficio del patrón. Al respecto hay muchos matices que hacer pero no vamos a detenernos aquí.
Además del sueldo la empresa nos facilita, de una manera u otra, la atmósfera y el escenario para el crecimiento, desarrollo y manifestación de nuestro MODELO MENTAL.
Por consiguiente hemos de valorar esta variable tan importante pues la acción socializante de la empresa pesará mucho en nuestra formación.
A menudo estamos convencidos de que el pago a nuestro trabajo es la retribución dineraria y esto es sólo una parte. En la actividad profesional debes fomentar valores que te reconforten tanto en el presente como en el futuro; has de despertar inquietudes que te alejen del aborregamiento de la comodidad y puedes cultivar el SER abandonando el YO.
Tú verás si buscas eso o te pagan con el "sueldo"

"CUANDO NOS HABLAN NO DEBES ESCUCHAR LAS PALABRAS. ESCUCHA EL SILENCIO"





RESISTENCIAS

La resistencia es una cualidad de la materia y de la vida que da consistencia a las cosas y solidez a las personas. Si no existiera, el mundo se desmoronaría al menor embate.
Aguantar forma parte del proceso de transformación y esa resistencia nos ennoblece. Pero la ofuscación nos endurece. Cuando nos obstinamos, el dolor crece hasta hacerse insoportable. Necesitamos rebasar los límites de lo insostenible para que se produzca…. La entrega. Hasta que no llega, la rigidez provoca diferentes formas de sufrimiento.
Dolor y sufrimiento se confunden y nutren mutuamente. El dolor es un recurso de la vida que nos advierte de una inadecuación, de una distorsión, de algo que nos agrede.
Es una señal del organismo o de la psique para que nos demos cuenta de que se ha producido un asalto al cuerpo o al alma.
El dolor es inmediato, claro, inocente.
El sufrimiento es dolor atenazado, atrapado en el corazón y en la mente. Es un cultivo del pensamiento que alimentamos con la comparación, el reproche, el reclsmo o la anticipación. Proviene de la frustración por lo que desearíamos que fuera y no es, por lo que deseamos que hubiera sido y no fue, por lo que deseamos que sea y no llega.
Si nos soltamos y aceptamos que lo que vivimos forma parte del recorrido que nos llevará al Mar, creceremos más allá de lo que habíamos imaginado o deseado.
Vivir de manera que lo que duela nos duela sin aumentarlo con nuestras exigencias, expectativas o preferencias, es un estado de gracia poco común, una inocencia difícil de alcanzar.
Exigente es la libertad que nos permite recibir lo que adviene sin confusiones entre las condiciones que le imponemos a la vida y lo que ella nos ofrece.
Ceder no es claudicar. Es aceptar y dejarse tomar por el brazo del instante, abrirse a la confianza de que todos los recorridos van a dar al Mar, porque el Mar es el fondo de cada recodo del trayecto, por desconcertantes que nos parezcan sus meandros. Tan solo se nos pide que seamos capaces de soltarnos y confiar.
Melloni

¿NOS ALERTAN LAS EMOCIONES EN LOS CAMBIOS NATURALES EN EL RÍO DE LA VIDA?



¿QUÉ DELATAN NUESTRAS EMOCIONES?

Todos hemos oído alguna vez comentarios del tipo: “Soy una persona lógica, sé dejar las emociones a un lado y analizar las situaciones objetivamente”
Esta afirmación lleva implícito el considerar la razón y la emoción como dos entidades totalmente separadas que se pueden activar o desactivar a voluntad.
Algo muy lejos de la realidad. Ambas están más separadas en nuestra mente teórica que en nuestro tangible cerebro. La interacción entre la parte encargada de las emociones (amígdala) y la zona responsable del pensamiento racional (córtex) es constante, y las vías que los unen, complejísimas. Además existen más vías de la amígdala hacia el córtex que a la inversa, así que las emociones lo tienen más fácil para influir en nuestros pensamientos. La razón lo tiene más complicado para manejar al “corazón” Nuestro cerebro necesita al corazón para pensar.
Estos sentimientos no solo son imprescindibles para tomar decisiones, planificar,  reflexionar, sino que cumplen una función clave para activar al organismo y para relacionarnos con los demás. Han ido surgiendo a lo largo de la evolución con ciertas finalidades. Son una parte esencial de nuestro software.
Ser humano significa sentirlas. Obviedad que a veces olvidamos. Al ver a alguien triste, rabioso, ansioso, casi como un acto reflejo vamos a calmarlo, como si quisiéramos desactivar esa emoción. Sin embargo, la alarma solo se nos debería disparar cuando alguno de esos sentimientos se instala permanentemente dentro. Entonces sí que debemos dedicarnos a descubrir qué nos está pasando.
Vamos a centrarnos en algunas de las emociones más estudiadas: enfado, miedo, culpa, vergüenza y tristeza. En nuestro cerebro se encuentran las cinco. La sensibilidad de cada uno de ellos varía entre las personas. Veamos:
ENFADO. Esta emoción se pone en marcha ante la ofensa entendida como un agravio o ataque hacia nuestra persona o nuestros allegados. En la época de nuestros ancestros, los que se enfadaban tenían más probabilidades de sobrevivir que los que no. Somos hijos de los que se enfadan, por eso conservamos esa sensación. En nuestros días, esa agresividad ha perdido, en muchas situaciones, el sentido.
Gritar o pegar no suelen ser buenas estrategias para afrontar lo que vivimos como una ofensa. Las personas que se enfadan constantemente son las que lo interpretan todo como un ataque. Tienen la tecla de la ofensa muy sensible y cualquier situación puede activar esa rabia. En el caso de que sea el enfado lo que más nos caracteriza, deberíamos preguntarnos por qué lo interpretamos todo como un ataque. ¿Quizá nos sentimos inseguros de nuestro comportamiento? ¿Quizá nos valoramos poco? ¿Quizá partimos  de que la mayoría de las personas les gusta atacar?
MIEDO. La percepción de peligro es lo que lo activa. En los días de nuestros abuelos cavernícolas, el miedo se ponía en marcha ante un animal peligroso, por ejemplo. Esa  secreción de adrenalina desencadenaba una serie de cambios fisiológicos para preparar el cuerpo para atacar o huir. El corazón latía más rápido para que la sangre llegara con mayor celeridad a la musculatura, la sudoración aumentaba para refrigerar, las pupilas se dilataban para captar mejor la fiera que teníamos delante….Está claro que venimos de los miedosos. Los valientes, los que no experimentaron estas reacciones, murieron comidos por el depredador. Hoy día, en muchas circunstancias, estas reacciones pierden sentido.
¿Para que sirve sudar cuando contestamos un examen? Ese miedo ancestral que llevamos en nuestras células explica por qué algunas veces parece que nos va la vida ante trajines cotidianos. ¡Los problemas con el jefe, la pareja, los hijos….los vivimos como si fueran un león a punto de comernos! Cuando experimenta miedo, con frecuencia es porque lo vive todo como amenazante. Si es ese nuestro caso, deberíamos identificar el porqué. A veces se debe a que creemos que no tenemos suficientes recursos o habilidades para afrontar la situación; otras, a que cargamos todo con una elevada importancia, puede que veamos el mundo como un lugar extremadamente hostil.
CULPA La culpa aparece cuando hemos trasgredido alguna norma, si no hemos actuado como creemos que hubiéramos tenido que  hacerlo. ¿Por qué apareció la culpa cuando todavía vivíamos en las cuevas? Pues porque sin ella no hubiéramos podido funcionar bien como tribu. Las “normas” optimizan el rendimiento grupal. Por tanto, un sentimiento negativo al transgredirlas impedía o disminuía la probabilidad de que es comportamiento (que no favorecía al grupo) se volviera a repetir.
Ese sentimiento hoy lo conservamos aumentado. La presión social. La imposición de nuestra tribu es enorme. Si al mirarnos vemos que es la culpa el sentimiento que más nos acompaña, es sin duda porque damos una extrema importancia a todas las normas sociales. Tanta que dejan de ser sociales y pasan a ser personales. Autoexigencias. La sociedad empieza por domesticarnos, pero acabamos autodomesticándonos. Detectar que lo que vivimos como normas impuestas son en el fondo autoexigencias es uno de los pasos más gigantescos que podemos dar para superar la culpa.
VERGÜENZA  La vergüenza la sentimos cuando creemos que hemos fracasado, que no hemos actuado de la forma ideal. La persona que siente vergüenza es la que carga con una gran mochila de ideales. Ideales sobre cuál debe ser el peso, la forma de vestir, el coche, el comportamiento en actos sociales…Si somos de los que experimentamos esta emoción frecuentemente, convendría analizar esos paradigmas y bajarlos de allá arriba. El mejor antídoto es la aceptación de la realidad tal cual es. Los ideales, si son demasiados altos, lo único que provocan es frustración y vergüenza.
TRISTEZA. La tristeza se presenta al valorar lo que nos pasa como una pérdida. Cuando estamos tristes, nuestras energías disminuyen, paramos, vamos más lentos, nos cobijamos, no queremos relacionarnos, nos retraemos. El hecho de parar y no actuar sin más ayuda a la reflexión, a entender, a procesar lo que nos ha pasado. La tristeza, como el resto de las emociones, fue útil y lo sigue siendo, pero, como siempre, no en todas las circunstancias y no cuando se vuelve sentimiento permanente. Si la pena es nuestra compañera constante, debemos preguntarnos por qué valoramos lo que sucede como una pérdida.
¿Es una pérdida o simplemente un cambio natural en el rio de la vida?