TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!



CON CADA OLA QUE MI OCÉANO BARRE LA ORILLA EN QUE TE HALLAS.....




“Con sus pinturas, un artista me enseñó a ver la puesta del sol. Con sus enseñanzas, el Maestro me ha enseñado a ver la realidad de cada momento”

ENGENDRAR

Los vivientes tenemos el instinto de perdurar, de expandirnos, de perpetuarnos.
Somos portadores de la vida que la Vida nos ha confiado para que la podamos transmitir. Somos una simiente que contiene otras semillas, una sucesión ininterrumpida de fecundaciones que originan.
La repartición biológica ha confiado a lo masculino el germen activo y a lo femenino el germen receptivo. Ambos participan de la Semilla primigenia que existía antes del Big Bang. Ella contenía todas las formas que iban a brotar. Cada uno de nosotros reproduce a su escala esa Simiente primera.
Somos pequeños Big Bangs que con nuestras explosiones alumbramos nuevas formas de existencia. Todo ser humano, toda criatura está llamada a alumbrar algo en el mundo. Será la impronta que dejará a su paso por él. Será portadora de alguno de sus rasgos y, a la vez, su diferencia sustancial.
Cuando se engendra algo nuevo hay que respetar su singularidad, nutrirla para que alcance de plenitud de lo que está llamada a ser. Es irrepetiblemente ella y no podemos confundirla con nosotros. Tal confusión arrastra la vida hacia atrás en lugar de impulsarla hacia su madurez.
No se engendra sin dolor. Lo saben las madres. La criatura emergente desgarra el útero que lo ha cobijado durante nueve meses. Así de generosa es toda gestación, así de radical: se deja abrir para que a través de ese desgarramiento brote lo que busca aparecer.
La paternidad y la maternidad no solo son biológicas. Hay muchas maneras de transmitir vida.  Solo el modo de mirar ya es capaz de engendrar, de descubrir en el otro lo que el otro, desde sí mismo, es incapaz.
Pertenecer a un linaje espiritual hace partícipe de la bendición de quien la derramó con la mirada de su inocencia primera. Cuando se abre una vía, todos aquellos que caminan por ella comparten esa fecundidad y nacen al Espíritu gracias a ella.
La fecundidad es un atributo de nuestro existir, un rasgo de semejanza con Quien es permanente brotar de Sí mismo.
El útero divino, las aguas del Mar, prolonga en nosotros la capacidad de gestar. Engendramos con la cualidad de nuestra vida al Ser que nos engendra.
En cada acto verdadero damos a luz a Aquel que nos ha dado luz para que lo manifestemos. Somos la oportunidad de transparentar su Azul. El Mar se expresa en sus olas. Las olas hacen visible el Mar. Al dejar lo más genuino de nosotros, dejamos al Mar ser ola en nosotros.
Melloni


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