TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


¿SER FELIZ?





“SI FELICITAMOS EN EL MOMENTO OPORTUNO Y CON LA ACTITUD ADECUADA, LA OTRA PERSONA SE SENTIRÁ IMPORTANTE Y COMPROMETIDA”
La felicitación es una tierra fértil y rica que cultivada adecuadamente hace florecer la autoestima en los demás, mejora las relaciones personales y trabaja a favor de nuestra capacidad de empatía. Aun así, usamos poco y mal el arte de la felicitación orientada a reconocer los méritos de quienes nos rodean, y usamos aún menos y peor la felicitación encaminada a reconocer aquello que nosotros mismos  hemos  hecho bien y merece, por tanto, nuestro reconocimiento. Sea hacia los demás o sea hacia nosotros mismos, lo cierto es que evitamos hacer uso de esta palabra que no por casualidad es familia directa de esta otra: felicidad.
“La manera de dar vale más que lo que se da”
Palmadita en la espalda y un masticado “muy bien”. Manos en los bolsillos, mirada al suelo y un escueto “no ha estado mal”. Felicitar así es como dar un regalo sin envolver ni quitar el precio. O peor aún, como decir “bueno, cómprate algo, que ya te lo pago yo”. Y como precisamente estamos hablando de uno de los regalos más bonitos que podemos hacer, vamos a ver  cómo debemos envolverlo:
LA IMPORTANCIA DEL PRESENTE. Cuando felicitamos un cumpleaños, solemos hacerlo el mismo día. Obvio, Cuando más alejado del momento, menos efecto tiene nuestra felicitación. ¿Será por eso que presente también significa regalo? No lo sé. Lo que sí sabemos es que debemos felicitar en el momento en el que algo nos ha hecho sentir felices. No dejar pasar el tiempo. No perder la ocasión. Ser oportunos, es decir, aprovechar esa oportunidad única de poner en valor y destacar a aquella persona.
La actitud adecuada. Siguiendo con los regalos de cumpleaños. Imagínese que va a una fiesta y lanza una bolsa encima de la mesa con un escueto “toma ahí va”. No es manera, ¿verdad? Cuando nos sentimos felices, es necesario que nuestro lenguaje corporal y verbal muestre esa felicidad, que seamos espléndidos en nuestras palabras y calurosos en nuestro reconocimiento. Debemos esforzarnos para transmitir con fuerza y entusiasmo lo que sentimos para salvar ese abismo que en ocasiones son las relaciones humanas.
Involucrarnos en nuestras palabras
. Además de usar el momento preciso y la actitud adecuada, es imprescindible que involucremos nuestros sentimientos. De este modo, el regalo se transforma en algo personal, único y muy valioso.
Si somos capaces de felicitar en el momento oportuno, con la actitud adecuada e involucrándonos emocionalmente en nuestras palabras, la otra persona se sentirá importante y comprometida para seguir adelante con una actitud que tiene, tal y como hemos demostrado y transmitido, un efecto positivo en su entorno

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