TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


¿PARA QUÉ TE NIEGAS?




“CAMBIA TU FORMA DE VER LAS COSAS Y CAMBIARÁN LAS COSAS QUE VES”

Podemos estimar que “la contrariedad” es  el castigo de no seguir una “emancipación deseada”. La oscuridad de la insatisfacción es propia de la naturaleza del hombre y, consecuentemente éste, debe actuar para iluminar una existencia de, por sí, frágil.
Esta acción permanente en busca de la emancipación es esencial para alcanzar una plenitud que nos permita descifrar las “cosas” fuera de una realidad natural y temporal.
Así, la carencia, no debe aparecer como un castigo si no más bien como un estímulo para aventurarnos en los terrenos de la ignorancia que nos conduzca hacia una “verdad perdida” aunque sentida.
Será esa ignorancia “reconocida” la que nos libere de aquella soberbia que nos envuelve en la insatisfacción y contrariedad dado que el hombre, a través del capitalismo, abandona su condición  primera de sujeto libre para abrazar la esclavitud de objeto predeterminado.
Ese nuevo  hombre, a pesar de su “contrariedad e insatisfacción” sigue teniendo potencial y vocación para emanciparse y recuperar su esencia libre que le conduzca hacia una maduración consciente de la razón de su presencia en el denominado mundo.
Podrá, por tanto, reencontrarse con “la verdad perdida” abandonando el “YO” y consecuentemente acercarse a una inmortalidad anónima pero humana. POR TANTO CON EL ABANDONO DE LA “CONTRARIEDAD” y LA “INSATISFACCIÓN” ESE HUMANO EMANCIPADO SENTIRÁ LA LLAMADA DE LA PLENITUD, DEL AMOR COMO SIGNO Y ABANDONO del “YO” Y ABRAZANDO LA EXISTENCIA DEL PRÓJIMO, SIN EL CUAL NADA TENDRÍA SENTIDO.
¿Entonces? ¿es nuestra desaparición física el final? ¿o detrás del “YO” existe el vosotros”? Para este tránsito quizá debamos abandonar la permanente “CONCUPISCENCIA”

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Nadie nace, nadie vive y nadie muere porque el yo no existe.