TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
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OPRIMIDOS versus OPRESORES: distinciones del ALMA




LOS POBRES SON LO QUE NO SON
Deshumaniza el desprecio hacia los pobres

Esta deshumanización se asume con la impotencia y naturalidad de que así son las cosas, y no se hace notar mucho, pues, a diferencia de los males que producen muerte física o acercan a ella, los males del espíritu no son tan obviamente contabilizables. Pero son nocivos.
Se insiste en que hay que eliminar la pobreza pero el modo de intentarlo es deshumanizante.
Lo primero que deshumaniza  en los intentos de eliminar la pobreza es poner eficazmente entre paréntesis la dignidad del ser humano, casi como por principio, como si una cosa no tuviera que ver con la otra. O aceptar, sin más, que cualquier medio es bueno con tal de aliviarla. Este modo de pensar no sólo no es ético, sino que es deshumanizante, pues no hay que alimentar a una especie animal, sino a seres humanos.
Deshumaniza aceptar con naturalidad en la práctica, aunque en el discurso se diga lo contrario, el ritmo de superación de la pobreza y los plazos que se ponen los países. Visto desde la abundancia, el ritmo puede parecer relativamente humano y rápido, pero visto desde la pobreza –y la decencia- es inhumanamente lento, y en algunos casos hay retrocesos en las fechas fijadas para la ayuda
Deshumaniza que no disminuye sino que aumenta la llamada “brecha de generosidad” Los ingresos “per cápita” de las naciones ricas, durane los últimos 15 años, ha subido seis dólares, mientras el monto asignado al desarrollo bajo un dólar.
Deshumaniza la obviedad con que, al buscar soluciones, también la ética es puesta entre paréntesis. Para eliminar el hambre son necesarios conocimientos tecnológicos y estrategias y una dosis de pragmatismo político. Pero ignorar la ética es grave. Lo es por motivos de eficacia, pues “solucionar el problema del hambre no es hoy, sustancialmente,  problema económico ni político; es problema ético”.
Y algo parecido hay que decir del lenguaje que se usa con frecuencia ante problemas humanos como el hambre: para resolverlo se necesita voluntad política. Pues bien, según esto, lo primero que hay que reconocer es que no existe tal voluntad, pues el hambre continúa
“Un niño de que muere de hambre, muere asesinado”

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