TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

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LOS ENCONTRONAZOS ENTRE PERSONAS ESTÚPIDAS SE PERPETÚAN PUES CUANTO + GRANDE SEA LA REACCIÓN + FUERTE ES LA RESPUESTA




La estupidez emocional permite la perpetuación de la ley del péndulo o los bandazos en la conducta humana. Como observamos en muchas relaciones (entre madres e hijos, parejas, etcétera) uno orpime al otro durante un tiempo. Se perpetúa un cierto abuso o maltrato hasta que, de pronto, la situación gira y se invierten los papeles. Por ejemplo, si reñimos y castigamos en exceso a un ser próximo, de modo reactivo e inconsciente, llega un punto en que esto se vuelve contra nosotros (la parte castigadora), que o bien sentiremos culpa y tenderemos a "sobre-compensar"al otro, o pasaremos a cosechar de él la aversión que hemos sembrado. Si por el contrario, nos dejamos sojuzgar o castigar, finalmente pasaremos de ser la parte maltratada a revelarnos, o como dice la expresión popular "rebotarnos" atacando desproporcionadamente, o bien rompiendo la relación. Ambas reacciones automáticas son extremas y sobre todo, inútiles porque a la larga no contribuyen en nada a mejorar las cosas: cualquier relación personal ha sucedido porque hemos contribuido a crearla -insatisfechos o no- por lo tanto, si no aprendemos "qué fallo hemos cometido", es improbable que dejemos de repetirlo. Sucede lo mismo inter`personal, pues tenemos diferentes programas; los cuales son a su vez antagónicos e incurren en guerras prolongadas de acción-reacción pendular. Por ejemplo entre el YO aplicado y el YO perezoso; entre el YO indolente y el YO tozudo o el YO obsesivo y el YO dejado. Lo que funciona es darse cuenta del péndulo, los modos de acción que desarrolla, observarlos, reconocerlos, pues ello permite entenderlos. Una vez comprendamos el papel que cada programa desempeña y como cada uno de ellos interpreta y siente la realidad, sus reacciones son más fáciles de ponderar.

3 comentarios:

Ana Álvarez dijo...

¡Cuánta razón llevas, y qué poco miramos dentro de nosotros mismos! Dicen que errando se aprende a no errar, pero a veces no somos capaces de analizar en qué momento y de qué manera cometimos el fallo para subsanarlo en el futuro. Qué complejos somos y a la vez qué simples...
Un abrazo.

Helô Müller dijo...

Um beijo carinhoso pra vc!
Helô

Belkis dijo...

De los errores, las dudas e incertidumbres nacen las certezas, o como decimos coloquialmente aprendemos a fuerza de golpes.
Un saludo amigo Paco