TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


CONTEMPLANDO COMO PASAN LA OBRA Y LOS ACTORES DE UN TEATRO VACIO





FRACASOS Y PASIVIDADES.
No solo tenemos que aprender a asumir las pérdidas externas. También hemos de afrontar la quiebra de proyectos en los que nos proyectamos o el derrumbamiento de la imagen que nos hemos forjado de nosotros mismos.
Fracaso significa quebrantar,  romper, cascar. Toda la energía invertida, las expectativas generadas, las esperanzas sostenidas, el deseo anticipado, se desfondan. La línea de avance que parecía invulnerable y certera se desmorona. La interrupción abrupta, la nada no elegida dejan sabor a polvo, junto con el aturdimiento de la caída. Abandono y dolor inconsolables que se derrumba.
Pero ¿qué se derriba? Las fantasías no colmadas y nuestra imagen herida. Aparecen la confusión, la vergüenza,  la desconfianza ante nosotros mismos convertidos de pronto en desconocidos.
Es la ocasión de detenernos y de revisar el camino.
¿Qué es el éxito? Embriaguez, Espuma….Una a una, las burbujas estallan. Bajo el hervor que disminuye se va colmando la copa de la verdadera sustancia ya no henchida de nada.
Nos habíamos detenido es una falsa identificación. Cuesta rehacer el rumbo. Es fatigoso volver a palpar el propio contorno sin los referentes que nos sostenían. La silueta se ha desdibujado y nuestros puntos de apoyo han cedido.
¿Cómo volver a confiar en otro soporte si también puede perecer?
¿Cómo ser sin tantos teneres que en cualquier momento se puede perder?
Crecer es ir ganado en libertad respecto de los soportes que pensábamos imprescindibles y que acaban haciéndonos adictos.
“Los fracasos tienen poder re revelación: ser uno lo que es y nada más que lo que es”
Al final, aparece la verdadera mesura de lo que debemos contener. Traspasamos las nociones de éxito y fracaso, todavía referidos a un yo que tiene necesidad de autoafirmarse y que se resiste a retroceder.
Más libres de nosotros mismos, avanzamos hacia lo que somos, desembarazados de lo que pensábamos que éramos, de la meta donde nos habíamos detenido. En esas imágenes parciales nos confundíamos con nuestras necesidades y en ellas habríamos quedado prendidos.
“En el fracaso de la búsqueda se revela lo que nos encuentra: lo que pide ser acogido en el vacío de lo que nos fue arrancado”
No acaban aquí los aprendizajes. Hemos de asumir dentro de nosotros otras pasividades que nos disminuyen y que nos hacen ir por donde no quisiéramos. Continuamente experimentamos zonas que declinan.
Estas caídas nos asustan.
¿Perdemos las fuerzas antes de llegar al mar?
¿Disminuiremos de tal modo que no lo podremos alcanzar?
La enfermedad y la vejez nos intimidan porque nos mutilan y nos privan de seguir siendo como éramos.
Sin embargo, otros las han atravesado y no solo no han perecido, sino que al pasar por ellas han crecido frutos de bondad, de empatía y de sabiduría que antes no habían cultivado.
El decrecimiento forma parte de nuestro recorrido hacia el Océano. No podemos llegar a él como conquistadores ni altivos. Todos hemos de atravesar disminuciones y experimentar la paradójica bendición del decrecer. Lo hemos de aprender colectivamente. La Emancipación nos advierte que nuestra opulencia es letal de diversos modos:
•    Para la madre tierra, porque le estamos usurpando sus últimos tesoros.
•    Para muchos habitantes del planeta, porque vivimos a costa de su saqueo y expolio.
•    Porque estamos enfermos de abundancia y nos desesperamos cuando escasea porque nos hemos hecho adictos a ella.
Hoy, como ayer, es difícil escuchar a los profetas. Aún así, los oráculos no nos dejan de ver.
¿Hará falta tocar fondo hasta dejar un planeta inhabitable a nuestros descendientes?
¿Tendrá nuestra generación suficiente madurez para acoger tal lucidez?

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