TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!



PARA MEJORAR UN FALLO SE REQUIERE PRIMERO DETECTARLO, ACEPTARLO Y OBSERVARLO CON PRECISIÓN.



¿Se puede cambiar una situación?

Si deseamos superar una situación emocionalmente estúpida, lo primero será determinar si esto es posible y lo comprobarás al distanciarte. No obstante puedes abordar tres cuestiones para practicar la aceptación. ¿Qué te cuesta aceptar?; ¿Por qué me pongo así en realidad (que motivo implícito hay)?; ¿Cómo sería una excepción a lo que sucede? (cómo podría yo aceptar mejor eso)
Que toleremos algo no significa que nos parezca bien y ni siquiera preferible, sino sencillamente que sabemos qué sucede y mientras suceda no lo vamos a negar. Es el primer paso para mejorar lo que hay, pues nadie puede mejorar lo que no acepta que existe. Alguien que prescinde de enojarse una y otra vez antes las mismas contrariedades, tiene presente que en última instancia cada cual es responsable de cómo se comporta y si alquien falla reiteradamente, es ese alguien y nadie más, quién debería incomodarse por ello, no los demás. Si nadie nos firmó una garantia una garantia de que los demás se comportarçian como nosotros preferimos, no tenemos por qué indignarnos cada vez que cuelven a contrariarnos.

"LAS PERSONAS QUE CONOCEMOS SON COMO SON Y ENFADARSE CADA VEZ QUE NOS LO RECUERDAN, ES EN EL FONDO ENOJARNOS CONTRA NOSOTROS MISMOS"

¿PODEMOS BUSCAR SENTIDO FUERA DEL CONSUMO?





¡¡¡Los hechos no se pueden cambiar, pero si su interpretación!!!


Ya puedo mirarte sin desearte, sin necesitarte, ya aprendí a vivir sin vos. Y pensar que casi hacés que me mate. Dejé, dejé, por fin, de ser un objeto del consumo que sólo vivía por y para consumir.
Tu paso por mi vida fue como un paréntesis. Ahora ya estoy instalado/a en la libertad abrazando la dignidad y buscando otros nuevos horizontes.....que potencien los VALORES de mi SER.


Te doy gracias Emancipación porque nos has creado a todos diferentes. Nuestros rostros tienen todos los colores y la luz que reflejan es de gran variedad. Nos has regalado lenguas distintas para poder expresar la diversidad de la vida y hablar de tí de mil maneras- Todos los hermanos somos diferentes y esto nos ayuda a esforzarnos para entendernos. Emancipación te agradezco me permitas descubrir otras cosas para compartirlas con los demás. Tú eres nuestra unidad y razón de existencia. Gracias por hacernos diferentes.

LO NUESTRO ES PASAR EN SILENCIO SIN MOLESTAR..........



El dolor de las despedidas
XAVIER GUIX
Sufrir pérdidas es motivo de lágrimas y exige un proceso de duelo para recomponer nuestra identidad.
Nada más nacer empezamos a morir. Es una manera de contemplar el inequívoco hecho de nuestra dualidad existencial. Vida y muerte como expresión de la radicalidad de nuestro vivir. El eros y el thánatos, la alegría y la tristeza, el caos y el orden, la conservación o el cambio. Por medio, toda una vida. Nunca llegamos a ser porque siempre estamos en movimiento, devenimos imparablemente. Sin embargo, nos agarramos a las cosas y a las personas en un intento de eternizar su existencia y vencer, ilusoriamente, el miedo a la muerte. Es una manera apegada de cerrar los ojos al hecho de que la vida es impermanente, y que, en su tránsito, vamos a perder unos cuantos equipajes.
"Sellamos afectivamente todo con lo que nos relacionamos, y luego lo sufrimos dolorosamente al perderlo"
"Nos pasamos el último tramo de la vida haciendo un honroso ejercicio de desapego para ir quedándonos en paz"
El camino de la renuncia y la aceptación, forzado por las pérdidas, suele estar adobado de duelos, de dolorosos desgarros del alma cuando se trata de seres queridos, que se llevan también algo de nosotros. Con los que se van, nos vamos en parte. No será suficiente con reconstruirnos, como se suele decir, porque lo que se fue era un vínculo tejido entre dos al menos. La vida nos plantea un reto: asumir las tareas del duelo, como titula su libro la psicoterapeuta Alba Payás. La más importante, sin duda, convertir la destrucción en transformación personal. Ese es el sentido profundo de la experiencia de morir.
De pérdidas y ganancias
Nada nace ni nada perece. La vida es una agregación; la muerte, una separación (Anaxágoras)
Todo lo que amamos, desde las personas hasta aquella estilográfica heredada, junto a toda clase de identificaciones, se convierte en extensiones de nosotros mismos. Aunque pertenecen a la vida, lo sentimos como propio y acaba por constituirnos. Se trata solo de un espejismo. No hay nada que nos pertenezca, más allá de la responsabilidad de ser sus depositarios durante un tiempo. Todo pasa a través nuestro, pero sin posesión. Sin embargo, creemos lo contrario. Al ponerle corazón sellamos afectivamente todo con lo que nos relacionamos. Lo confundimos como nuestro y luego lo sufrimos dolorosamente al perderlo.
La vida puede contarse por sus pérdidas y ganancias, aunque lo extraordinario es la interconexión que existe entre ambas. Limitarse a su contabilidad es como regalar la voluntad al azar. Entender que en la pérdida empieza la ganancia y que en la ganancia empieza la pérdida exige un cambio de visión sobre nuestra responsabilidad existencial.
Las tareas del duelo
La muerte siempre es temprana y no perdona a ninguno (Calderón de la Barca)
Todo está interrelacionado y todo ocurre a la vez, solo que los sentidos ensalzan un extremo y desenfocan al otro. Es por eso por lo que ante las pérdidas escuchamos mensajes del tipo "esta puede ser una nueva posibilidad". Es una música que tal vez suene fuera de lugar y sin sentido. Mas, en el fondo, es tan real como lo es el sentimiento de impotencia y desesperanza que asoma en ese instante.
Quien esté sufriendo ahora mismo uno de esos azotes de la vida podría perfectamente decir que lo dicho hasta ahora es mera literatura, conceptos abstractos e idealizados, puesto que nadie podrá entender la vivencia de un duelo aterrador: "lo que quiero es que me devuelvan a mi hijo". Nuestras vidas parten de supuestos o convicciones sobre el funcionamiento del mundo a partir del cual ordenamos nuestro mapa mental: que el mundo es benevolente, ordenado y predecible, que la vida tiene un sentido y fin determinados y que somos capaces y valiosos. Pero cuando nos asola el misterio, el infortunio, la muerte antes de hora, súbitamente ese mundo se derrumba y se pierde el sentido. Se calcula que entre un 8% y un 10% de personas en duelo acaban presentando complicaciones.
Mal adaptados a una cultura de la muerte, a menudo nos mostramos incapaces de identificar y responder al doliente, tanto en el momento de la muerte como en el tiempo posterior, lo que provoca una nueva pérdida.
Nos falla la empatía, o la exageramos ante las expresiones de dolor, demandas y necesidades emocionales de la persona en el duelo. Con la buena intención de quitar sufrimiento o de buscar palabras y razonamientos oportunos, se producen expresiones de invalidación, desautorización, minimizaciones, rechazos, descalificaciones, impaciencia o desinterés.
Complicamos aún más las tareas del duelo, que pasa por diferentes fases, siendo las más difíciles el aturdimiento y choque inicial, así como la evitación y negación posterior. Poco a poco, el duelo dará paso a un proceso de conexión e integración hasta llegar a la etapa de crecimiento y transformación.
Afrontar el duelo
La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene (Jorge Luis Borges)
Tendemos hacia dos tipos de mecanismos de afrontamiento: los orientados hacia la pérdida y los orientados hacia la restauración. Unas personas elaboran la muerte focalizando la atención en la experiencia misma: expresan emociones, añoran, recuerdan y rumian acerca de la persona fallecida. Facilita la elaboración de la pérdida y contribuye a resituar la persona fallecida en la vida de uno mismo. Otras, en cambio, crean estrategias para manejar las situaciones de estrés que tienen lugar como consecuencia directa del duelo, como asumir un cambio de identidad, aprender nuevos roles o reestructurar creencias nucleares acerca de uno mismo en el mundo después de la pérdida. La clave para un buen proceso de duelo es la oscilación que tiene lugar entre estos dos tipos de afrontamiento.
Hay otras maneras de reaccionar ante el dolor de la pérdida: el predominio de respuestas somático-sensoriales (agitación, temblor, sudoración) o respuestas emocionales (enfado, tristeza, sentirse culpable o buscar un culpable) o respuestas cognitivas (racionalizar, rumiar obsesivamente, subliminar la experiencia) o predominio de reacciones conductuales (mantenerse ocupado, ir deprisa, actividades de alto riesgo). Ante tales respuestas, incluso a veces los terapeutas caemos en la trampa de pretender eliminar esos síntomas, sin darnos cuenta de que el afrontamiento efectivo no es necesariamente aquel que mitiga la sintomatología, sino aquel que se revela eficaz en la promoción de la vivencia del duelo como proceso de desarrollo.
Cuentan las mentes sabias que nos pasamos el último tramo de nuestra vida haciendo un honroso ejercicio de desapego de todo. Entre los varapalos sufridos, la perspectiva de un tiempo limitado y un conocimiento más profundo del ser humano, todo invita a ir quedándose en paz, con uno mismo, con los demás y con la existencia tal como ha sido. Por eso, algunas tradiciones espirituales contemplan el deseo de haber llegado a morir antes de que llegue la muerte. Probablemente sea una de las pocas maneras en que las pérdidas puedan elaborarse con serenidad. La misma que necesitamos ante el propio hecho de contemplar la muerte como un proceso propio de la vida. No puede existir lo uno sin lo otro.

¿QUIERES UTILIZAR EL IMPULSO DEL COACHING PARA ABRAZAR LA LIBERTAD?




No es fácil comprender a la Emancipación cuando nos habla del amor al prójimo. Para ello hemos de aprender su lenguaje alejándonos de la comodidad y la constumbre para dejar paso al amor. Así podremos abrazar nuevos campos de la vida donde, desde la alegría, abandonar los oropeles mundanos que nos aletargan. Podemos romper, consecuentemente, nuestro aislamiento a través de la reinvención del ALMA. Así, la razón de vivir, toma una dimensión transcedente hacia los caminos del diálogo y la reflexión. Mediante la disciplina del coaching, la Emancipación, se manifiesta en todas las comuninades de amor de manera sincera y generosa. Así el dolor y la angustia son eclipsados, dando lugar a la llegada de un glorioso existir. De esta manera nace un nuevo sentido de la vida, profundo y liberador de las atrocidades a las que nos somete el poder terrenal.

¿ES IMPORTANTE QUE TE DESCUBRAS?



Lloras porque has perdido a la Emancipación, quizás recuerdes tu inocencia pero ahora debes instalarte en el compromiso. El amor ya no te salvará de la enfermedad y el sufrimiento.... pero te aproximará a la plenitud de la palabra. Tú cruz es inseparable de la vida pero en ella alcanzarás la alegria de vivir en la esperanza eterna.

EN LA PRÁCTICA DEL RESPETO HACIA LOS OTROS, CRECE LA PLANTA DE LA EMPATÍA QUE ES NUESTRA CAPACIDAD DE AFINAR LA MELODÍA DE LA EXISTENCIA.



Un fundamento de la estupidez emocional: EL ORGULLO.



Como en un gran puzzle, si tomamos una pieza aislada nos es difícil entender "qué es" en la imagen global, también si nos consideramos a nosotros separadamente s casi imposible que comprendamos "cuál es nuestro papel en la vida". El hecho de tratar con otras perosnas contribuye a que aprendamos quienes somos. En las interacciones vemos qué sentido tenemos frente a los demás por el contraste con ellos.
Cada estupidez con que tropezamos nos reta, pues requerimos reconocer algo para superarla. Así averiguamos "dónde" encajan nuestros defectos y cualidades inter-personales y qué sentido tienen en nosotros y en el contexto de nuestra relación con los demás. Resulta una lección interesante para el orgullo, el hecho de que justo eso que nos complica la existencia, es lo que nos enseña cómo mejoraría esta.



Haciendo una apología de la amabilidad podemos preguntarnos ¿de donde proviene la presuntuosa ilusión de que podemos influir en los demás? Alguien puede actuar de modo contario a su preferencia y tal como otro desea para conseguir su aprecio o aprobación, o bien para evitar su desprecio o represalia. En general, cambiamos nuestro comportamiento de forma mejor, contundente y más duradera cuando lo hacemos movidos por la búsqueda de aprecio, premio y recompensa. Hay personas que son amables porque no se atreven a ser otra cosa.Hemos de ser amables porque nos atrevemos a ser amables y sabemos "para qué" y hemos decidido que siendo así, nos hacemos más conscientes y más felices: mejoramos las cosas. Ser amable de modo genuino entraña una recompensa en sí mismo. La amabilidad reduce el roce entre las personas que normalmente andan esclavizadas por los mecanismos de sus egos: iascibles, necios, codiciosos. La capacidad de ser paciente y suavizar estas asperezas es clave para que pueda desarrollarse el respeto y la convivencia armónica sea posible. Cuando hablamos del océano de nuestra afectividad podemos considerarlo como una reserva inmensa de la que podemos aprovisionarnos de amabilidad: una actitud paciente y comprensiva, tolerante con los fallos. La buena comunicación con uno mismo, repercute en su alrededor, porque todo está relacionado. Si piensas y tiendes a actuar bien, te sentirás bien. Sólo esto debería ser razón suficiente para animarse a ser amable y justo en cada momento.

EN MUCHOS DE LOS PROBLEMAS PERSONALES ENCONTRAMOS QUE EL CONFLICTO VIENE GENERADO POR LA SOLUCIÓN QUE APLICAMOS



Cualquier pensamiento fijo o inmutable nos frena y limita, manteniéndonos centrados en su justificación. Si te fijas a partir de ahora, verás como las personas nos obsesionamos con nuestras ideas tal como si nos fuera la vida en ellas. Se trata de un APEGO que nos cierra a las reconsideraciones, muy típico de la estupidez emocional. ¿Has observado lo tendentes a las polémicas innecesarias que son las personas emocionalmente estúpidas? Las personas emocionalmente estúpidas se obsesionan con tener la razón, mientras las que no lo son, optan por ser felices. Cuando te encuentres con que estás harto de intentarlo y muy frustado por algo, si buscas en tus pensamientos, verás que te has tomado demasiado en serio una manera prefijada de interpretación y por tanto tus sentimientos y acciones consecuentes.