TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

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ALEGRÍA DE VIVIR




ALEGRÍA DE VIVIR.
La confianza en la vida es buena. La alegría de vivir es mejor aún. Así puede afirmarse con tal de que uno piense en la verdadera alegría y no en la “alegría por el mal ajeno”.
No existen drogas para lograr una vida feliz ni para perpetuar la alegría de vivir. La felicidad tampoco se puede acrecentar a discreción por medio de los ingresos económicos. Disponer de millones y millones de euros tranquiliza, pero no nos hace automáticamente felices. La avaricia, el querer tener siempre más, lleva –como muestra la actual crisis económica- a la fiebre especulativa y a catástrofes personales, a pérdidas multimillonarias y a la infelicidad en masa.
Determinante para la felicidad existencial no es la situación económica que uno vive, sino la actitud y la actividad intelectual. De hecho sí que existe algo así como la vida –relativamente- feliz: la felicidad no entendida como euforia, sino como estado de ánimo básico que resiste incluso las situaciones de infelicidad. ¡Estar conformes con la vida tal cual es, nos guste o no, sin contentarnos, no obstante, con cualquier cosa! No dejo de admirar a quienes, postrados en silla de ruedas, se me figuran a menudo más felices que muchas personas sanas. ¡Felices las personas que, a pesar de todo el esfuerzo del día a día, se sienten en paz consigo mismas, están satisfechas con la vida vivida y no han perdido la alegría de su corazón en medio de las constantes dificultades! En cualquier caso, el lema de nuestra sociedad obsesionada por las vivencias: “Lo más importante es que yo sea feliz”, no es mi máxima vital. El disfrute hedonista de la vida decepciona demasiado a menudo, y también el refinado vividor se ve inmerso antes o después en una situación en la que cesa la “la gracia” y se acaba todo placer. La alegría de vivir permanente no se refleja en la frase: “Soy feliz”, sino en esta otra: “Estoy en armonía –en paz- conmigo mismo, estoy contento. Lo cual no excluye ni la euforia ni el abatimiento.
Küng

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