TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


¿QUIERES LIBERTAD?




AMOR ADICTIVO
El corazón enamorado se mantiene suave y sensible. Pero cuando estás empeñado en conseguir esto o aquello, te haces cruel, duro e insensible. ¿Cómo puedes amar a la gente cuando la necesitas? Sólo puedes usarla. Si te necesito para sentirme feliz, tengo que usarte, tengo que manipularte, tengo que buscar medios y maneras de ganarte. No puedo dejarte libre. Sólo puedo amar a la gente cuando he vaciado mi vida de gente. Cuando muero a la necesidad de gente, estoy en el desierto. Al principio uno se siente horrible, solitario; pero si puedes soportarlo por un rato, descubrirás de repente que no es un lugar solitario en absoluto. Es soledad, estás solo, y el desierto empieza a florecer. Entonces, por fin sabrás qué es el amor, qué es la Emancipación, qué es la realidad. Pero, al principio, renunciar a la droga puede ser duro, a menos que tengas una enorme fuerza de voluntad o que hayas sufrido lo suficiente. Es algo grande haber sufrido. Sólo entonces puedes estar harto de ello. Puedes hacer uso del sufrimiento para acabar con el sufrimiento. La mayoría de la gente simplemente sigue sufriendo. Esto explica el conflicto que a veces tengo entre el papel de director espiritual y el de terapeuta. El terapeuta dice: “aliviemos el sufrimiento” El coach  espiritual dice: “Deja que sufra; así se hartará de esta manera de relacionarse con la gente y finalmente decidirá salir de la prisión de la dependencia emocional de los demás” ¿Debo ofrecer un paliativo o extirpar el cáncer? No es una decisión fácil.
Una persona disgustada deja caer un libro sobre la mesa. Déjale. No recojas el libro y le digas que no importa. La espiritualidad es conciencia, conciencia, conciencia y conciencia. Cuando tu madre se enfadaba contigo, no te decía que era ella la que estaba haciendo algo mal, sino que tú estabas haciendo algo mal; de no ser así, no se habría enfadado. Bueno, he hecho el gran descubrimiento de que si tú estás enfadada, madre, la que está haciendo algo mal eres tú. De modo que más te vale afrontar tu enfado. Quédate con él y afróntalo. No es mío. Tanto si he hecho algo malo como si no, lo examinaré independientemente de tu enfado. No voy a dejarme influir por tu enfado.
Lo curioso es que cuando puedo hacer esto sin sentir ninguna negatividad hacia el otro, también puedo ser muy objetivo conmigo mismo. Sólo una persona muy consciente puede negarse a recoger la culpa y la ira, y decir: “Estas teniendo una pataleta. Es una pena. Ya no siento el menor deseo de rescatarte, y me niego a sentirme culpable” No me voy a odiar por nada que haya hecho. Eso es sentirse culpable. No me voy a producir una mala sensación y flagelarme por nada que haya hecho bien o mal. Estoy dispuesto a mirarlo, a analizarlo y decir: “Bueno, si lo hice mal fue por inconsciencia” Nadie hace mal conscientemente. Por eso los teólogos nos dicen de una manera muy hermosa que la Emancipación no puede hacer mal, lo cual parece muy lógico, porque la persona emancipada no puede hacer mal, es libre.
Pero como tú puedes hacer cosas mal, no eres libre.

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