TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
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EN ESTA VIDA HAY QUE MORIR VARIAS VECES PARA DESPUÉS RENACER. Y LAS CRISIS, AUNQUE ATEMORIZAN, NOS SIRVEN PARA CANCELAR UNA ÉPOCA E INAUGURAR OTRA.




LA CRISIS SE PRODUCE CUANDO LO VIEJO NO ACABA DE MORIR Y CUANDO LO NUEVO NO ACABA DE NACER.
Concepción, divorciada y con dos hijas, vive en casa de su madre mientras espera encontrar algún trabajo y que su exmarido (también en paro) le pase la pensión. Vive avergonzada. A sus vecinos no les dijo que el piso se lo quitó el banco, sino que simuló que se mudaba. La vergüenza y la tristeza se mezclan con la rabia de las situaciones humillantes que tienen que vivir. Le pidieron dinero para tener derecho a acceder a una entrevista de trabajo, y en una empresa de venta de cursos de coaching le solicitaron que pagara por anticipado las futuras ganancias. Sonría cuando está con sus hijas mientras la pena la destroza por dentro. Esta historia está inspirada no en uno, sino en muchos casos reales.
¿Cuáles son las etapas por las que pasamos tras sufrir un duro golpe? La respuesta es: no hay etapas. La mayoría de estudios demuestran que cada uno reaccionamos a nuestra manera. Así que no debemos creer que hay una única forma de superar las circunstancias adversas. Por eso mismo, debemos huir de las de las comparaciones. No nos podemos fijar en los demás porque, entre otras cosas, al otro lo veremos por fuera, no por dentro, y desconocemos las emociones que recorren su interior.
Nuestro estado anímico tiene una textura elástica. Por muy inverosímil que parezca, muchas investigaciones concluyen que la mayoría de las personas, tras golpes de suerte, como ganar grandes cantidades en la lotería, o grandes desgracias, como quedarse parapléjico, a los 12 meses, pasada la euforia o la depresión, vuelven a ser las de antes.
La resiliencia se define como la capacidad de adaptación, para encajar y resistir golpes sin rompernos y volver al  estado inicial. Se creía que solo algunas personas poseían esta capacidad. Hoy se sabe que la gran mayoría de nosotros somos resilientes.
Los seres humanos tenemos una maquinaria cognitiva no consciente que nos ayuda a cambiar nuestras visiones del mundo para poder sentirnos mejor. También se afirma que tenemos un mecanismo genético que protege nuestro estado de ánimo. Recurrimos a comparaciones que nos favorecen “Yo estoy en paso, pero fulanito tiene una enfermedad grave”.
Cuando después de una hecatombe volvemos a sonreír porque nos hemos  adaptado a la nueva situación, alguien podría pensar que esa sonrisa es en realidad falsa, pero ese bienestar es real. La autenticidad de las emociones no viene dada por las circunstancias, sino por cómo las vivimos.
Dos de los grandes pilares de los sujetos resilientes son: la conexión con otras personas y el optimismo. No solo están muy bien conectados, sino que saben utilizar esos contactos. Además del apoyo práctico que nos pueden brindar los amigos, la ayuda emocional no tiene precio. Cuando explicamos lo que nos pasa, tenemos que sacar el problema de dentro afuera. Para hacerlo, esa gran bola que ocupa nuestra cabeza debe ser troceada en pedacitos. Si cortamos el problema a trozos ya lo transformamos en algo más abarcable.
El segundo gran pilar es el optimismo. Ser optimista no consiste solo en mirar positivamente el futuro, sino también el pasado. No es lo mismo girar la cabeza hacia atrás y atribuir lo que nos pasa ha pasado a algo modificable que pensar que es culpa de alguna característica intrínseca nuestra. Los optimistas suelen atribuirlo a circunstancias que se pueden cambiar, lo que provoca que vean el futuro más controlable.

1 comentarios:

David Fouler dijo...

LA CRISIS SE PRODUCE CUANDO LO VIEJO NO ACABA DE MORIR Y CUANDO LO NUEVO NO ACABA DE NACER. Qué gran verdad!