TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


TEXTOS PARA EL ALMA 328



 La convivencia humana debe contemplar los desequilibrios en la Emancipación. Cada uno de nosotros tiene su "tempo" y evolución propia, circunstancia que, a veces, hace difícil el compartir espacios comunes.
             ¿Pero quién tiene la verdad? ¿Quién está en la evolución adecuada?
             Sin duda nadie y ahí está la premisa a considerar: NADIE ES MÁS QUE EL OTRO.
             Todos los estadios hacia la liberación de ese YO que nos ensombrece son               manifestaciones de la liberación humana de su cárcel básica y primaria.
Así hay que huir de comparaciones y competiciones que enfrenten experiencias de evolución. Cada uno tiene la suya y aquel que mayor visión tenga debe dar la mano a los que llegan detrás, de igual manera que un adulto ayuda a un niño para facilitar su evolución.
Aquel quien, cerrado en su microcosmos, entienda está en posesión de la certeza es un peligro para la evolución de la sociedad de igual manera que aquellos que, instalados en la comodidad, interrumpen el flujo de esfuerzo que solicita la evolución.

A estos dos supuestos evolutivos; el "enterao" y el "vago" debemos ayudar con nuestro plural flujo de esfuerzo para mostrarles la belleza de la abierta pluralidad.

TEXTOS PARA EL ALMA 327




 La tortura de sentirse "diferente" es,en mi opinión, un espejismo de la vanidad.
Nadie es igual y todos somos parecidos y lo significado no son los aspectos o actos culturales que tomamos como propios. Lo determinante es nuestro posicionamiento dentro de la constelación humana y como nos relacionamos entre nosotros.
En los estadios primitivos de la sociedad, familia, tribu o nación los componentes vivían y viven "aislados" en un YO EXCLUYENTE del OTRO.
Tal olvido de la pluralidad con cierto desprecio hacia lo diferente puede limitar la evolución y crear individuos narcisistas envueltos en insanos aspectos endogámicos.
Entiendo al humano como un ser con enorme caudal social que tiene en la diversidad un patrimonio infinito para construir su progreso en la evolución.
Ojo pues como nos limitamos o limitan con un discurso tan banal y simple como es "somos diferentes".
Facilitar la Emancipación del ser de su pertenencia al YO a través de la identificación con la territorialidad es limitante y limitado.
Cada uno desde su inicial origen debe crecer en el amor al otro.

Dejemos el  primitivo egoísmo de querer ser diferentes.

TEXTOS PARA EL ALMA 326




Cuando perdemos la compasión dejamos de acercarnos a la Emancipación pues ella es compasiva con nuestras carencias y constantes manifestaciones de imperfección.

TEXTOS PARA EL ALMA 325



Cuando dejas de mirar a las dificultades de tu vida como obstáculos y comienzas a verlas como escalones, subirás por encima de tus dificultades y ganaras algo de ellas:
Te harán más fuerte y sabio/a.
Dado que las mentes pequeñas son domadas y sojuzgada por el infortunio, pero las mentes grandes suben por encima de ellas.

¡¡¡EMANCIPACIÓN: si yo me olvido de ti, Tú, por favor, nunca te olvides de mí!!!

¿JUGAMOS A REFLEXIONAR?


Lecciones que da el fútbol

Vivimos rodeados por este deporte. ¿Por qué no utilizarlo a nuestro favor?

No nos limitemos a ver cómo juegan los millonarios y usémoslo como metáfora de la vida


Asegura Alejandro Jodorowsky que el fútbol tal y como lo conocemos hoy “fue creado por una sociedad esotérica inglesa, aplicando en su esquema principios de la alta magia. Se juega sobre un rectángulo verde, siendo el verde el color que simboliza la eternidad. Los jugadores de un partido de fútbol son 22, tantos como los 22 arcanos mayores del tarot o los 22 polígonos regulares. En el centro de la cancha hay un círculo con un punto en el medio: símbolo del oro, en la alquimia, o del sol o del Dios esotérico…”.
Podemos ser más o menos escépticos ante la concepción mágica del fútbol que plantea el maestro chileno, pero tenemos que aceptar que es difícil considerarlo un juego más. Este deporte es capaz de lo mejor y de lo peor. Tanto puede conseguir treguas en medio de una guerra mundial como generar comportamientos criminales. Pero lo que sin duda provoca es un interés social y mediático muy por encima de cualquier otra actividad humana. Seamos o no aficionados, del fútbol se pueden extraer lecciones para aplicarlas a nuestra vida, del mismo modo que en el mundo de los negocios hace tiempo que se aplican sus técnicas de liderazgo y gestión de talento.

Cada encuentro es un nuevo comienzo, un nuevo reto que ha que afrontar con humildad pero sin complejos
Ahora nos toca a nosotros saber leer los partidos en clave de crecimiento personal, darnos cuenta de que en muchas ocasiones lo que reprochamos o elogiamos a nuestro equipo no está lejos de lo que podemos alabarnos o criticarnos a nosotros mismos. ¿Acaso no sabemos que dudar hace que un delantero pierda una buena ocasión de marcar? ¿No es desesperante que un equipo baje los brazos cuando aún queda partido por delante? ¿No nos provoca cierta vergüenza ajena ver a un jugador que no sabe perder? ¿O cuando se comporta altivo en la victoria?
Seguro que cada uno puede sacar sus conclusiones. Lo importante es dejar de ser espectadores pasivos y animarse a aplicar todas las lecciones que nos puede dar el fútbol. Empecemos por estas 11 y hagámoslas nuestro equipo titular de crecimiento personal:
1. Siempre se empieza cero a cero. Decía el mítico Vujadin Boškov, que, entre otros, fue entrenador del Real Madrid o del Zaragoza, que “el fútbol es imprevisible porque todos los partidos empiezan cero a cero”. Una frase tan obvia como inspiradora. Y es que cada encuentro es un nuevo comienzo, un nuevo reto. Una nueva oportunidad que debemos afrontar concentrados, con humildad, pero sin complejos. De poco sirven los éxitos o los fracasos del pasado. Empecemos cada día desde cero. Saltemos de la cama sabiendo que hoy es una nueva oportunidad.

2. No siempre se gana, pero siempre se compite. Ni el mejor de los mejores equipos de la historia es capaz de vencer siempre. Así es la vida. La diferencia está en ser competitivos. En darlo todo. En intentarlo una y otra vez. En trabajar y trabajarse la victoria. Sí, a veces se juega muy bien y se pierde. Pero de lo que tenemos que darnos cuenta es de que jugando muy bien es más fácil ganar, y que tarde o temprano llegarán los resultados. La única manera de hacerlo muy bien de vez en cuando es intentar hacerlo bien siempre.

3. El equilibrio es fundamental. ¿Se imagina un equipo con 11 delanteros? ¿O con 11 grandísimos porteros? Estaría abocado al fracaso. Nosotros, igual. Tenemos que procurar encontrar el equilibrio en todas las posiciones del campo de nuestra vida: pareja, familia, amigos, trabajo, ocio… Por muy bien que cubramos uno de estos aspectos, si los otros quedan desatendidos será muy difícil conseguir unos buenos resultados en los partidos importantes de nuestra vida.
4. Por bueno que seas, hay que entrenar. Incluso, Ronaldinho, un jugador que lo ha ganado todo, dijo en la cresta de su carrera: “Tengo mucho que aprender”. Y para ello, practicar, prepararse y seguir creciendo es lo que hace que los buenos se conviertan en estrellas mundiales. Ellos, precisamente, son los que más horas dedican a perfeccionarse. No se conforman. Son los que se quedan un tiempo extra. Sea lo que sea lo que se nos da bien, la práctica repetida y diaria nos ayuda a seguir creciendo, a adaptarnos a los nuevos desafíos.
5. Cuando hay decisiones injustas que te perjudican. Uno de los árbitros más famosos de los últimos tiempos, el italiano Collina, decía que el fútbol no es un deporte perfecto y no podemos pretender que lo sean los colegiados. Y es que a veces, simplemente, hay errores. Penaltis en contra que nos perjudican y que en la repetición de la televisión se ve que no hay ni falta. Pero en la vida no hay repeticiones. ¿Qué haremos? Podemos reaccionar como aquellos equipos que se desconcentran y terminan por cometer más errores de los que ha cometido el árbitro. Pero también podemos sobreponernos. Concentrarnos y seguir.

Sea lo que sea lo que se nos da bien, la práctica repetida y diaria nos ayuda a adaptarnos a los nuevos desafíos
6. Sentirse arropado por tu público. Diego Pablo Simeone, en una reciente entrevista, aseguró: “La gente no sabe la fuerza que transmite a los jugadores”. Nosotros también debemos procurarnos un entorno que nos anime, nos aliente y dé alas a nuestros sueños cuando las fuerzas fallan. Y eso no es todo. También debemos comportarnos así con los demás. Ser fuente de ánimo, no de desaliento. Los silbidos y las protestas hacia tu propio equipo solo sirven para ponerlo más nervioso y generar dudas.
7. El arma secreta de lo inesperado. Intentar una y otra vez la misma jugada y chocar contra el muro del fracaso. ¿Qué hacer cuando nada de lo que hacemos funciona? Algo diferente. Eso es lo que hacen los grandes equipos, jugadores y entrenadores. Cambiar. Probar algo nuevo que sorprenda al adversario. Algo creativo que salga de la improvisación. Porque cuando nada parece ir bien, la creatividad inesperada es la diferencia. Y no hay que ol­­vidar que “la creatividad se aprende igual que se aprende a leer”, como dijo Ken Robinson.
8. Los cambios en el momento justo. Un entrenador, a lo largo de un partido, debe hacer cambios. No puede reemplazar a todos. Solo a tres. Y es por eso que hay que saber analizar, prever los problemas, dosificar el cansancio, el esfuerzo… Nosotros igual. Porque el secreto está en saber ajustarse, en modificar, en rectificar. Podemos conseguir darle la vuelta a un resultado adverso o mantener el buen marcador conseguido ajustando algunos puntos del esquema. Para eso debemos estar siempre alerta en lo que respecta a los puntos fuertes y débiles de las situaciones que se nos presentan.

Si nos hundimos con las críticas, no podremos jugar la Champion League en nuestras vidas
9. Resistir las críticas. Ronaldo Nazario, en unas declaraciones, aseguró que cuando marcas eres grande, y cuando no, estás gordo. Él, como todos, no se libró de las críticas. Porque por muy bueno que seas, llega un momento en el que te cuestionan. ¿Qué hacen los grandes futbolistas? Seguir trabajando. Aceptar los comentarios negativos con el mismo escepticismo que los halagos. Si nos hundimos con las críticas, o si dejamos que afecten a nuestro rendimiento, entonces no podremos jugar la Champion League en nuestra vida.
10. Hasta que el árbitro pite el final. Pase lo que pase, mientras que el balón esté en juego pueden pasar muchas cosas. Podemos remontar. Nos pueden marcar. Fijémonos en lo que pasó en la temporada 2003-2004, en la final de la Liga de Campeones. El Milán iba ganando por 3 a 0 al Liverpool. Al final, el conjunto inglés remontó y se hizo con el título. Nunca pensaron que estaba perdido. Nunca desistieron. Por eso se alzaron con la victoria, porque fueron conscientes de que el partido dura hasta que el árbitro señala el final.
11. Se dice: jugar al fútbol. Nadie dice vamos a trabajar al fútbol. En un artículo de su columna en el AS, Alfredo Relaño aseguraba que no debíamos olvidar que al fútbol se juega. Este verbo implica diversión, entrega, pasión, entusiasmo… Hoy es habitual que psicólogos, pedagogos y otros especialistas pongan el foco en la importancia del juego como fuente de crecimiento personal. Es importante no olvidarlo. Porque jugar es re-crearse, y cuando lo hacemos es cuando aprendemos en serio. Y como dijo Johan Cruyff a sus jugadores antes de jugar una importante final: “Salgan y disfruten del partido”. Lógicamente, ganaron.

Un lenguaje universal


El 11 de diciembre de 2014 se inauguró un monumento en Ypres,
Bélgica, para conmemorar uno de esos episodios mágicos de la
historia del fútbol. Se dio entre soldados alemanes y británicos, 
que en el transcurso de la I Guerra Mundial decidieron hacer un
alto el fuego y jugar un partido. Como dijo Michel Platini, presidente
de la UEFA: “Me resulta particularmente conmovedor imaginar
a estos jóvenes hace 100 años, encontrando un lenguaje común
en el fútbol para expresar su fraternidad”. El resultado fue lo de menos.

TEXTOS PARA EL ALMA 324



Los nubarrones alrededor de tu vida pueden hacerte temblar pero no retroceder. Ninguno de ellos permanecerá para siempre porque detrás  siempre hay un sol resplandeciente que romperá la cortina densa para sorprenderte con un rayo de esperanza. Necesitamos enfocar nuestra vista mental para que no perdamos el camino en el transcurso de nuestra existencia.
Al final todo acaba bien y si no, no es el final.

TEXTOS PARA EL ALMA 323




¿que tiene el obrero?
Para entendernos y entenderme preciso fijar primero el concepto ¿que entendemos cómo obrero?
Parto de esta premisa. Obrero es todo aquel cuyo salario o "modus vivendi" está incluido en el balance de la empresa como "coste de personal", es decir, no obtiene nada de nada del beneficio final ni de la plusvalía generada.
Así, como un coste empresarial, es utilizado por el patrón como un "un bien de equipo" cuya única misión es producir más barato y por ende generar más beneficios que él no disfruta ¡entonces! ¿Que tiene el obrero?........
Pues ya que no participa en el reparto del pastel le queda lo más destacado y esencial: su dignidad como obrero. De eso no debe abdicar ya que debe acompañarle en todo su existencia humana.
Para ello debe evitar huir de "esa comodidad contaminante" con la que "la sociedad opulenta" le tienta para que no alborote.
Debe querer crecer y ser competitivo como la vanguardia de sus "hermanos obreros"; abandonar la opulona comodidad es la salvación y la llave del progreso. Este es el camino que nos lleva hacia la dignidad humana. Obrero somos la mayoría, con casco y con corbata.
No dejes que se aprovechen de ti, vigila tu dignidad.

TEXTOS PARA EL ALMA 322



La actitud individual y global que personal y colectivamente tomamos ante "las cosas"  es el eje de la acción social  de la ciudadanía.
De ese estado de ánimo, reflexionado o no, nacerá el abecedario de nuestro discurso ante el "otro" lo que contribuirá a configurar una atmósfera pura o contaminada.
Ejemplo de ello puede ser aquel colectivo que, infectado de nepotismo se autodestruye al pensar más en las prebendas a obtener que en el esfuerzo a realizar.
Se es feliz y pleno si se tiene una actitud positiva y abierta a los tiempos. El ayer solo es historia y las nuevas generaciones caminan hacia un futuro configurado por sus esfuerzos e ilusiones y no por las frustraciones de aquellos que llegaron antes.

Así aquellas actitudes avinagradas y basadas en el rencor poco tienen que decir a los dueños del futuro. Claro que hay, diariamente, motivos de enfado y desasosiego, por supuesto. Ahí está la clave.....aceptar que quizá, el dolor que hoy recibes ayer lo provocaste tú. La actitud es lo que nos salvará de aquello que banalmente llamamos "dolor" cuando simplemente es vida.

"MINDFULNESS"


'Mindfulness': la atención plena

Ser plenamente conscientes de lo que está ocurriendo aquí y ahora

Es el estado ideal para combatir las distracciones y concentrarse en los objetivos

Apenas he empezado a escribir este artículo cuando mi ordenador me ha avisado de que tengo tres correos nuevos en mi bandeja de entrada. Además, he recibido dos llamadas y varios mensajes. Ya puestos, he entrado en el As para comprobar si había sucedido algo relevante en el mundo del deporte. Media hora y aún no he escrito ni una sola línea.
La desconcentración es continua, el bombardeo no cesa. Mi único consuelo, si podemos llamarle así, es que esto no me ocurre solamente a mí, es el signo de los tiempos digitales. Según las estadísticas, como máximo pasaríamos unos once minutos de media concentrados en una actividad antes de que algo o alguien nos interrumpa. Y si nadie lo hace, somos nosotros mismos quie­nes desconectamos. Por si fuera poco, cada desconcentración provoca que cueste entre diez y veinte minutos reemprender la actividad. No estamos acostumbrados a estar presentes en el presente. Nuestro cuerpo está, pero no nues­tra cabeza. Nos hemos habituado a la distracción, a la atención parcial, algo parecido a una plaga universal de síndrome de déficit de atención. Se quiere estar tan conectado que se olvida de que lo primero es hacerlo con uno mismo. Y esto produce estrés, ansiedad, sensación de agobio, de llegar tarde a todo, de no tener tiempo para nada.

La atención es
un músculo que
se debe entrenar” 
Daniel Goleman
Así, no es de extrañar que haya irrumpido con fuerza el concepto de mindfulness. Esta práctica de origen budista cuenta con más de 2.500 años de antigüedad, sin embargo en Occidente no aparece hasta hace unos treinta años para tratar problemas asociados al estrés y al dolor crónico. Hoy, las aplicaciones de este concepto se extienden a casi todos los campos, como por ejemplo al de la educación y la enseñanza. Es habitual ver que las universidades ofrezcan a sus alumnos talleres de atención plena, conscientes de que en la mayoría de los casos la distancia que separa el éxito del fracaso no reside en el talento natural, sino en la capacidad de concentrarnos, que permite retener conceptos, relacionarlos, entenderlos e incorporarlos en nuestras estructuras de pensamiento. Y es que por más capacitado intelectualmente que uno esté, sin atención el suspenso es casi seguro. Se ha de comprender que el cerebro no es multitarea. Solo podemos concentrarnos en una cosa a la vez y si no lo hacemos, si intentamos estar en varios lugares al mismo tiempo, no conseguiremos un resultado tan satisfactorio como aquellos que con igual o menor capacidad que nosotros sí que son capaces de poner todo el foco de su atención en la actividad concreta que están desarrollando.

Los estudios científicos han demostrado lo que hace más de dos mil años ya sabían los budistas, es decir, que un estado de atención consciente ayuda no solo a reducir el estrés o la ansiedad, sino también a ser más creativos, a poder juzgar y valorar las situaciones con mayor claridad, a aumentar la resistencia emocional y a disfrutar más de lo que se está haciendo.

Como tantas otras capacidades del ser humano, la atención también se entrena. Porque es un músculo que cuando se usa se fortalece y cuando no, se atrofia. Los resultados, lógicamente, son progresivos y podemos, poco a poco, ir alcanzando cotas de mayor atención. Además, si nos enfrentamos a actividades que van a reclamar más concentración, como por ejemplo una época de exámenes, entrenar unos minutos nos preparará para expandir los límites de nuestra atención, minimizar los efectos de las distracciones, propias y ajenas, y disfrutar del momento. Así que ahora vamos a crear nuestro propio gimnasio de mindfulness. Para ello necesitaremos reservar entre 5 y 20 minutos al día de entrenamiento y empezar con estos tres ejercicios que se pueden repetir cuantas veces se quiera e, incluso, introducir todas aquellas variaciones que nos vengan a la cabeza. Lo importante es practicar.
La pasa. Este es uno de los ejercicios más utilizados en los talleres de mindfulness en todo el mundo. Es tan sencillo como revelador. Se trata de tomar una pasa. Sí, una simple uva pasa. Pero no nos la comemos, no aún.
Primero se observa con detalle y hay que centrarse en darse cuenta del amplio abanico de colores y tonalidades, de cómo incide la luz en sus pliegues, en su textura rugosa. En lo
irregular de sus formas a nuestros ojos. Se trata de captar todo lo que se pueda ver. Luego, hay que cerrar los ojos y tocar la uva pasa. Pero con mimo. Hacerla bailar entre los dedos, para darse cuenta de su tacto, del nuestro; de cómo se mezcla su piel con la nuestra.
Después, con los ojos cerrados todavía, nos ponemos la pasa en la boca. No la mordemos, sino que la acariciamos con los dientes primero para luego notar que cae en nuestra lengua, acolchándola. Ahora exploramos con la lengua, de la misma manera que hemos hecho con los dedos. Lentamente. Sin prisas. Disfrutando de todo lo que una simple e insignificante uva pasa nos puede ofrecer. Al final, ahora sí, la mordemos. Y somos conscientes de una explosión magnífica que se produce en nuestros sentidos. Percibimos su sabor, cómo se funde y confunde con el nuestro, con la saliva, con el gusto. Tratamos de llenarnos toda la boca con esa mezcla, llegando a todos los rincones. Solamente entonces nos tragamos la pasa y notamos cómo baja por la garganta, cómo abandona la boca y se integra en nuestro interior. Una vez finalizado el ejercicio, esperaremos unos segundos para abrir los ojos y celebrar que hemos disfrutado de una pasa, tal vez por primera vez en la vida, en lugar de engullirla. La hemos sacado todas las posibilidades que tenía para ofrecernos. Eso es lo que ocurre con el presente, que si lo engullimos con las prisas y la falta de atención, no dejamos que nos dé todo lo que tiene para ofrecernos.

Un estado de atención consciente ayuda no solo a reducir el estrés o la ansiedad, sino también a ser más creativos"
Pinte y coloree. No es la primera vez que en este espacio se habla de la importancia de recuperar ciertas actitudes y actividades infantiles en beneficio del desarrollo personal. Sin duda, este es uno de los casos más llamativos. Y es que, últimamente, desde distintos ámbitos, se insiste mucho en los beneficios del clásico pinta y colorea, que todos hemos practicado, en relación con el mindfulness. Se trata simplemente de tomar unas plantillas en blanco y negro, sacar los lápices de colores y ponerse a pintar. Con atención. Abstraídos. Concentrados. De la misma manera que cuan­do éramos niños.
Probarlo no cuesta nada, en Internet podemos encontrar infinidad de plantillas de todo tipo, sobre todo mandalas, que son las representaciones del macrocosmos y el microcosmos usadas en el budismo y el hinduismo. Esta actividad, tan simple, reducirá nuestro ruido interior, nos permitirá entrenar el arte de poner el foco en una sola actividad, conectaremos con nuestra parte creativa y estimularemos la psicomotricidad. Carl Jung, el gran psiquiatra suizo, no dudaba en afirmar que “la práctica del mandala es la única terapia que se puede hacer solo”.
Respiración. Igual que los deportistas aprenden que para mejorar el rendimiento deben respirar correctamente, nosotros también tendremos que practicar la respiración en nuestro gimnasio de atención plena. A pesar de que existen muchas clases de respiración, se puede empezar con la más sencilla, que es la respiración cuadrada. Básicamente se trata de acompasar la respiración, darnos cuenta de que se está respirando y apartar todo pensamiento que quiera inmiscuirse en este ejercicio. Eduard Punset, en su blog, enseña con su aparente sencillez cargada de pedagogía cómo practicar la respiración en beneficio de la atención plena:
“En primer lugar, adoptar una postura de descanso. En segundo lugar, respirar profundamente gracias a una absorción moderada de aire y su consiguiente y posterior exhalación. En tercer lugar, dejar que el organismo supere el acto de respirar profundamente para acariciar, muy brevemente, los pensamientos a los que se renuncia. En cuarto lugar, tomar nota de que el acto de respirar fue interrumpido por algún pensamiento para volver cuanto antes al proceso respiratorio. Basta con repetir durante diez minutos cada día lo anterior –y ese es el quinto paso– para constatar que ha mejorado la focalización de la atención”.

Atrapa al conejo


Un estudiante de artes marciales se aproximó al maestro para hacerle la siguiente pregunta: “Querido maestro, a pesar de lo mucho que aprendo con usted, quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales. Además de aprender con usted quisiera aprender con otro maestro para dominar otro estilo y otras visiones que seguro me enriquecen.
¿Qué piensa de esta idea?”. El maestro, que había escuchado con atención las palabras de su discípulo, meditó unos instantes y dijo: “El cazador que persigue dos conejos no atrapa ninguno”.

¿TENEMOS UNA PERSONALIDAD "ANSIOSA"?



La prisa como estilo de vida

No va más rápido el que más corre. Priorice, diga no y establezca horarios. Su existencia y su trabajo se beneficiarán del cambio


Cuánta gente anda corriendo de un lado para otro sin saber a dónde va ni a qué ha ido, y sin llegar a valorar si necesitaba ir de prisa o si podría haber hecho lo mismo a otro ritmo. La prisa no es un valor añadido. Nadie es mejor profesional ni mejor persona porque vaya rápido a todos sitios o porque exprese lo estresadísimo que está.
¿Ha calculado cuánto tiempo gana cuando va a toda velocidad? La mayoría de las veces, ir deprisa no implica caminar más rápido o pensar de forma más ágil. Significa estar y sentirse internamente acelerado.
Imagínese encontrándose con alguien conocido que le saluda mientras habla por el móvil a la vez que mira el reloj, le estrecha la mano y le sonríe para mostrar lo feliz que se encuentra. Cuando cuelga, le abraza efusivamente, le dice que anda liadísimo, que va todo el día corriendo, que todo está fatal y que no puede esperar más para coger vacaciones. A usted apenas le deja hablar, no le pregunta cómo le va, se despide diciendo que a ver cuándo quedan y sale disparado. Escenas como esta se viven todos los días en la calle de una gran ciudad.

En este siglo acabaremos con las enfermedades, pero nos matarán las prisas”
Gregorio Marañón
Muchas personas viven aceleradas e instaladas en la prontomanía, en la necesidad de contestar a todo de forma inmediata como si no hubiera un mañana. Da la sensación de que la prisa da prestigio porque indica que está ocupado, muy ocupado, y eso se interpreta como que es un gran profesional. Falso. La velocidad también puede ser sinónimo de mala gestión del tiempo, de desconcentración, de olvidos y desequilibrio personal y profesional. Mucha gente no dejaría sus asuntos importantes en manos de alguien que no tiene cinco minutos para sonreír, para preguntar cómo estamos, para hablar de forma conversacional un momento y transmitir paz y sosiego.
La persona que convive con la prisa lo hace también con el estrés y la ansiedad, no ­disfruta del momento porque está anticipando el futuro. Deja la vida pasar porque no observa lo que ocurre en el presente y no ­escucha lo que le dice la gente porque su cabeza piensa a 200 revoluciones. También tiene más probabilidad de tener un accidente porque se salta límites con tal de ahorrar tiempo.
La prisa llega a convertirse en un estilo de vida. De hecho, mucha gente no sabe qué hacer con su tiempo libre cuando lo tiene. Estar desocupado les produce malestar, sensación de pérdida de tiempo, incluso falta de autoestima porque… “¿cómo puede ser que no esté haciendo ahora algo, qué dice eso de mí?”. Para este tipo de personas, el aburrimiento es algo desagradable, vacío y sin sentido. Por eso siguen corriendo aunque ni siquiera sepan hacia dónde.
¡Basta! Pare, reduzca, contemple, mire a su alrededor y levante el pie del acelerador. Tiene derecho a elegir el ritmo que quiere imprimir a su vida, a tener tiempo para su ocio, para pasear sin rumbo solo por el placer de hacerlo. El tiempo no es algo que deba consumir en grandes cantidades y a borbotones. El tiempo es algo para saborear, incluso cuando tiene que entregar un informe de forma urgente. ¿La calidad de ese trabajo será mayor si lo redacta estresado? ¿Encuentra mejores soluciones? ¿Es más creativo? ¿La vida le va mejor y disfruta más de ella? La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo no.
Hacer cientos de cosas y no disfrutarlas es como no hacer nada. Las personas con calma, las que optimizan su tiempo para trabajar y disfrutar de la vida en todos los sentidos, dan buen rollo y, a más de uno, envidia. ¿Cómo lo consiguen?
Priorizan. ¿Qué es importante y qué no lo es? Es una pregunta difícil a la que cada uno contesta de forma diferente porque depende de una escala de valores personal. Para unos es la familia; para otros, el trabajo o la propia felicidad. La respuesta no importa porque ninguna de ellas es buena ni mala. Lo que sí interesa es ser coherente y actuar conforme a lo que cada uno establece como relevante. Si cree que la familia es lo más importante, pero dedica todo su tiempo al trabajo, andará corriendo para sacar un momento para su prioridad. Ordene su agenda en función de sus preferencias, con sentido común y responsabilidad.
Se ponen límites en los horarios. Establecerlos nos ordena y agiliza la mente. Saber que a una hora concreta el trabajo tiene que estar acabado centra la atención en la actividad. Si esa acotación no existe, el cerebro se dispersa porque sabe que dispone de todo el tiempo del mundo para resolver lo que tiene entre manos. Los límites permiten prestar atención a lo importante; sin distracciones que le exigirán un nuevo proceso de calentamiento para concentrarse en la actividad que es realmente prioritaria. Cada vez que rompe su proceso de concentración, enlentece la tarea, y luego llegan las prisas para acabarlo todo. Suspira pensando en que no llega, se queda en la oficina más tiempo del que desearía, se siente culpable por no regresar a casa antes y vuelve a correr para recuperar lo que perdió por no gestionar bien su tiempo.

Una de las grandes desventajas de la prisa es que lleva demasiado tiempo”

Gilbert Keith Chesterton
Dicen una palabra mágica: NO. La conducta servicial no puede convertirse en actitud servil. Si antepone los deseos de los demás siempre antes que los suyos, luego no llegará a poder gestionar sus asuntos. Sus actividades y su relajación son importantes. Esta situación lleva a una vida insatisfecha, en la que predomina la idea de que no tiene espacio para usted mismo y de que sus actividades no son importantes. Muchas personas piensan que dedicarse tiempo es egoísta, porque son ratos que podría invertir en los demás. Pero no es así. Su bienestar psicológico y físico depende de su capacidad de disfrute.
Desconectan. Del móvil, del WhatsApp, del trabajo, del correo electrónico, de todo lo que les impide disfrutar de otros momentos. Uno de los usos negativos de la tecnología es convertir todo en algo inmediato. No está obligado a contestar a toda la información entrante en el instante. La mayoría de ellos no son urgentes. Si lo fueran, le llamarían. Es usted quien ha decidido que tiene que responder a todo con prisa porque ha cogido ese hábito, porque no tiene paciencia o porque cree que el que le escribe podría molestarse. Aprenda a retrasar, sobre todo si en ese momento está realizando otra actividad que requiere de su atención.
Utilizan técnicas que permiten relajarse. Yoga, pilates, deporte, un baño de agua caliente, una llamada de teléfono larga y relajada o una copa de vino al calor de la chimenea. Para estos momentos siempre hay un espacio. Se trata de repartir las horas de forma que obligaciones y ocio estén equilibrados.

Parinni

TEXTOS PARA EL ALMA 321


"quien se atreve a enseñar nunca debe de abandonar el aprendizaje."

textos para el alma 320



Largo discurso tenemos los humanos sobre el talento. Hay quien dice que el talento se descubre pensando diferente.
Hay, en cambio, los que sostienen con firme convencimiento de que la mayoría de los adultos no sabe cuáles son sus talentos ni sus habilidades. Y esto ocurre porque el talento suele estar marginado; no nos hemos preocupado por él.
Recién oí decir: "es falso que el talento se tiene o no se tiene, que se desarrolla en pocos ámbitos y que solo está presente en algunas personas.

Creo que todos lo tenemos, pero tan solo nos falta cultivarlo. En el momento que lo hagamos repercutirá en el desarrollo de nuestra sociedad y nos acercaremos algo más a la Emancipación de lo terrenal.

TEXTOS PARA EL ALMA 319



 ¿La espiritualidad es una paranoia?
Pues no lo sé. A veces veo manifestaciones de fe que tienen tonalidades de trastornos delirantes El infierno de la mente humana tiene muchas manifestaciones y estas toman diversas formas para confundirnos.
Entiendo que el estadio de la razón es un plus o superávit que el humano puede desarrollar aunque no todos lo consiguen.
Para quienes están alejados de los caminos del espíritu al estar anclados en la terrenidad, pueden estimar como paranoica la dialéctica espiritual.
¿Están en lo cierto?
Pues lo ignoro ya que definir una única opción de "ser" me cuesta una enormidad.

Podemos aceptar que cada humano tiene derecho a su paranoia hasta que no se convierta en molesta para el otro.

TEXTOS PARA EL ALMA 318




EUCARISTÍA CALLEJERA

Habitualmente gratificamos el espíritu buscando la soledad y el silencio.
Con ellos la esencia inmaterial de nuestra existencia abre sus pétalos y absorbe todo el néctar que la Emancipación nos regala.
Más hay otros escenarios quizá más puros, con mayor profundidad.
Me refiero a la calle y el ruido. Con estos elementos,  la individualidad disfrazada de masa se comporta de manera básica como si implorara la llegada de la Emancipación.
Grita, llora, se pelea, pasea sin destino, corre y especialmente muestra su tristeza. Resulta una colectividad preñada de carencia que camina desesperada en busca de una" eucaristía callejera", al encuentro de su salvación.
Pocos van ya a los templos en busca de la salvación, no divina sino propia.
Tal Emancipación debe ser activa y atractiva utilizando un lenguaje digerible por el pueblo sin sacrificar, por ello, los signos de la Emancipación que aquellos dotados de luz deben regalar al otro.
¿Cómo dar sentido a la existencia obrera, simple y humilde? Ya no basta con discursos ni recomendaciones ni mucho menos trasladándoles nuestras carencias. Hay que llevar el protagonismo y la responsabilidad a cada uno.
En la "nueva eucaristía social" el ciudadano debe tomar la responsabilidad de SER sin esperar milagros. Para ello puede dotarse de la llamada "cultura del esfuerzo" donde nada llega regalado, todo hay que conquistarlo.
Sin duda es un compromiso profundo y árido donde no hay que esperar recompensas simplemente, al finalizar la luz, quedara el recuerdo en la inmortalidad.


TEXTOS PARA EL ALMA 320



 "La voluntad es la llave. Cuando soy tentado, está en la voluntad si obtendré la victoria o la perderé. La tentación me da alternativas. Yo puedo someterme a la tentación y perder o resistir y ganar. La Emancipación me da el poder para resistir hoy"

TEXTOS PARA EL ALMA 318



Se fuerte.

Únicamente cuando estamos humildemente ante la Emancipación, podemos mantenernos de pie delante de los humanos

TEXTOS PARA EL ALMA 317



Cuando estamos dentro de "la dulzura del corazón", no. Perdonar requiere vencer al YO que insistentemente nos angustia para satisfacer la vanidad de nuestro ego hambriento.
Instalarnos en el perdón es vivir en la cercanía de la felicidad y desde ella visionar los destellos de luz que nos regala la Emancipación.
A la mayoría de humanos nos resulta asequible distinguir los distintos estadios de la infancia y la juventud. Rápidamente sabemos ver la diferencia entre un niño o un joven. Más cuando llega la edad adulta pocos reparamos si, el prójimo está en la constelación del amor o de la venganza.

Para divulgar el perdón y la comprensión nada mejor que el ejemplo. Para ello la Emancipación te da múltiples oportunidades, más de las que deseas. Aprovéchalas pues tú también precisaras del perdón.

LO MÁS SORPRENDE DE LA HUMANIDAD SON LAS PERSONAS QUE PIERDEN LA SALUD PARA JUNTAR DINERO Y LUEGO PIERDEN EL DINERO PARA RECUPERAR LA SALUD


La religión del capital

Es la fe con más seguidores y es una herramienta básica para sobrevivir. Pero la obsesión en torno a su figura también provoca vacíos existenciales


Hoy en día, muchas de nuestras tensiones y perturbaciones están relacionadas con nuestra dimensión laboral y financiera. ¿Quién no tiene algún problema con el dinero? Nómina. Hipoteca. Trabajo. Impuestos. Consumo. Inflación. Deuda. Jubilación. Quiebra. Desahucio. Estas son algunas de las palabras que nos quitan el sueño por las noches y dificultan comenzar el día con una sonrisa.
Es evidente que el dinero no da la felicidad. Pero dado que nuestra vida se ha construido sobre un sistema monetario, sin dinero no podemos permitirnos el lujo de sobrevivir. De forma contradictoria, se desea tener dinero casi tanto como se rechaza. A muchos incomoda hablar sobre este tema. Sin embargo, ¿por qué nos pasamos más de ocho horas al día trabajando? ¿Por qué esperamos cobrar la nómina cada final de mes? El dinero es muy importante para algunas cosas y no lo es para otras. Y lo cierto es que remueve y despierta –más que cualquier otro elemento– los traumas que todavía escondemos dentro. De ahí que, a menos que aprendamos a manejar el dinero, terminará por controlarnos.
Tal como recoge la serie de televisión Mad Men, desde la óptica empresarial nos hemos convertido en clientes y consumidores. Para lograrlo, las compañías emplean todo tipo de técnicas y de mensajes subliminales, vinculando el bien-tener con el bien-estar. Es decir, el consumo con la felicidad. El objetivo es convencernos de que compremos un determinado producto, no tanto por su utilidad como por lo que representa emocional y socialmente.



De hecho, nuestro estilo de vida gira en torno al consumo materialista. La posesión de ciertos bienes materiales sigue siendo considerada como un signo de estatus dentro de un determinado grupo social. Como consecuencia de esta propaganda consumista, muchos siguen creyendo que la identidad se define en función de la calidad y la cantidad de las posesiones. Sin embargo, parece que nunca tenemos suficiente; esencialmente porque a menudo nos comparamos con quienes están un peldaño por encima.
La gran mentira contemporánea es que el bienestar, la riqueza, la plenitud y la abundancia están fuera de nosotros mismos. Así es como nos vamos desconectando de nuestro ser, el único lugar donde reside la verdadera felicidad. Eso sí, para que nos la sigamos creyendo, las corporaciones invierten a nivel mundial unos 400.000 millones de euros al año en meticulosas campañas de publicidad. De esta manera ha sido posible el florecimiento del sistema capitalista. Más que nada porque para que el crecimiento económico siga expandiéndose, debemos seguir deseando más de lo que tenemos. De ahí que sea fundamental que como individuos nos sintamos permanentemente insatisfechos.
En este escenario de confusión colectiva, es importante señalar que el consumo material ha mejorado notablemente ciertos aspectos de nuestra vida, proporcionándonos grandes dosis de placer, entretenimiento y comodidad. Y no solo eso. Por más que las empresas intenten manipularnos para vendernos lo que sea, en última instancia nadie apunta con una pistola para que terminemos comprando sus productos y servicios. El hecho de que consumamos mucho más de lo que necesitamos pone de manifiesto nuestro vacío existencial.
Irónicamente, la opulencia se ha convertido en una enfermedad contemporánea, como muestran los constantes escándalos de corrupción. Y es que cuanto mayor es la desconexión de nuestro ser, mayor es también la sensación de carencia, escasez, pobreza e incluso miseria. De ahí que crezca, a su vez, la necesidad de seguir acumulando dinero: sin duda alguna, la religión con más fieles y seguidores.
Muchos tenemos una fe ciega en que estos papeles con números y sellos oficiales van a proporcionarnos la felicidad, la seguridad y el valor que no encontramos en nuestro interior. Tanto es así, que la mayoría de las decisiones que tomamos están orientadas a maximizar ingresos y a minimizar gastos, poniendo de manifiesto lo arraigadas que están la codicia y la avaricia en nuestra sociedad.

Lo que más me sorprende de la humanidad son las personas que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud”
Buda

Tal como describe T. Harv Eker en su libro Los secretos de la mente millonaria (editorial Sirio), cada uno de nosotros ha recibido como herencia un patrón financiero. Es decir, un modo de pensar acerca del dinero, que condiciona inconscientemente nuestras decisiones y nuestros comportamientos relacionados con el trabajo y el consumo. Este patrón financiero comenzó a programarse en nuestro subconsciente desde nuestra infancia. Y está compuesto por mitos, estereotipos, asunciones y prejuicios acerca del dinero, muchos de los cuales son irracionales y falsos.
Según cuáles hayan sido nuestros referentes familiares y culturales, muchos de nosotros estamos programados para gastar más dinero del que ganamos. O, por el contrario, para ahorrar y almacenar todo lo que podamos. En paralelo, la mayoría comparte algunas ideas comunes. Por eso solemos considerar que “el dinero corrompe”, pues es “la raíz de todos los males”. O que “los ricos son malvados y mezquinos”.
Sin embargo, el dinero no es bueno ni malo. Más bien es un medio de intercambio neutro. Curiosamente, cuanto más aumentan nuestros ingresos, más lo hacen nuestros gastos. Además, está comprobado que cuando nuestro poder adquisitivo se incrementa significativamente, enseguida nos acostumbramos a nuestra nueva posición social y económica. Y al cabo de poco tiempo, comenzamos a desear más de lo que tenemos. Cuando ganamos 1.000 euros al mes, nos gustaría cobrar 500 euros más. Y al conseguir los 1.500 euros mensuales, empezamos a desear 2.000 euros. Luego 2.500 euros…
Tarde o temprano, llega un momento en que el dinero se convierte en una serie de números proyectados en la pantalla de un ordenador. Y superada una cierta cantidad, el deseo se vuelve más feroz. Al acumular 5.000 euros en la cuenta corriente, el siguiente objetivo se centra en alcanzar 10.000 euros. Y una vez logramos esta cifra, aspiramos a llegar a los 50.000 euros. Y así, ad infinitum. Para salir de ese círculo vicioso, el primer paso consiste en ver el dinero como lo que es, dejando de proyectar en él lo que nos gustaría que fuese.

TEXTOS PARA EL ALMA 316


Ateneo: Nunca podre asimilar todo el universo de distinciones y conceptos que encierran sus paredes. Más aquí noto una carencia ilustrada.

¿Es ser débil perdonar?

TEXTOS PARA EL ALMA 315



 Algunos de nosotros nos preguntamos en la intimidad...¿qué somos?
La respuesta podría ser: "eres lo que haces".
Quedarte inactivo como consecuencia del paro o la edad es obviar tu potencial enorme que deterioras día a día por tu comodidad.
Bien esta dar apoyo a los demás más debemos cultivar la capacidad humana que la emancipación nos ha concedido.
Escondernos detrás de la familia, hijos u otros, es reducir la generosidad a nuestro espacio emocional y por tanto una acción del YO.
El otro es anónimo y también te necesita. Las maneras de dejar testimonio de tu amor son infinitas pero para ello debes abandonar el egoísmo que anida en ti cuando solo te dedicas al gozo propio.

Toma tu pena y ábrete al mundo con una sonrisa de aceptación por dura que sea la realidad. Todos somos "niños" necesitados de la comprensión del OTRO.

TEXTOS PARA EL ALMA 314





Sobre el perdón entiendo que es un mensaje para personas no iniciadas, ya que si vives desde la conciencia y aceptas la realidad como es y vives desde el amor , entonces ya no es necesario perdonar sino entender...perdonamos cuando algo nos ha afectado y al amor no le afecta nadie, el amor solo entiende , pienso que si perdonamos ya nos estamos poniendo en superioridad con el otro.. 
Te perdono ..

EL COACH NO DEBE OLVIDAR LOS POSIBLES EPISODIOS DEL COACHE II


Podemos Cambiar las Emociones Negativas por Positivas

  • ¡Sin lugar a dudas “SÍ”!. No sólo podemos controlar y modificar las emociones negativas sino que podemos potenciar considerablemente las positivas.
  • Somos nosotros quienes generamos nuestras emociones y por ello también somos nosotros quienes podemos potenciarlas, desarrollarlas, modificarlas o cambiarlas para ponerlas a nuestro servicio.
  • La felicidad depende de cada uno de nosotros. No es una cuestión de mala o buena suerte. Cada persona puede construir su propia felicidad y todo depende del empeño que se ponga en ello.
  • Cuando sentimos satisfacción, entusiasmo, pasión, felicidad, alegría, júbilo, gratitud…, se generan energías positivas que nos llevan por la dirección correcta aportando pensamientos e ideas que nos permiten realizar actividades que nos impulsan de forma activa hacia las metas y hacia los objetivos propuestos.
  • Sin embargo cuando experimentamos ira, depresión, desesperanza, aburrimiento, ansiedad, estrés, enfado, resentimiento, tristeza, inseguridad…, se generan energías negativas y, en estas condiciones, el tiempo que dedicamos a pensar y a prestar atención a las cosas que nos rodean hace que nos alejemos considerablemente de las metas. ¡Todo lo veremos negro e imposible de acometer y superar!
  • Las emociones y los sentimientos nos indican cuándo hemos perdido el rumbo y cuándo es hora de iniciar un cambio.
  • Nos muestran que tenemos que introducir pensamientos positivos que modifiquen el enfoque que estamos dando a las cosas.
  • Nos indican cuándo es el momento de intentar hacer algo diferente que nos proporcione sentimientos opuestos a los que estemos sintiendo en esos momentos y que nos perjudican considerablemente.
  • Debemos orientar todos nuestros pensamientos y esfuerzos hacia la resolución de los problemas y no hacia la creación de los mismos.
  • Debemos orientar todo nuestro esfuerzo y nuestro tiempo hacia la consecución de metas y objetivos adecuados pero nunca a impedirlos.
  • Es cierto que los estímulos externos tienen su influencia pero somos nosotros quienes los filtramos. Las emociones las generamos nosotros, son consecuencia de nuestros pensamientos y si las generamos nosotros también las podemos cambiar y controlar.
  • Podemos controlar las emociones si detectamos y cambiamos los pensamientos que las generan y las mantienen por otros más constructivos, más positivos y más resolutivos.
  • Es muy importante tener una actitud positiva y cultivar emociones y sentimientos positivos mediante el pensamiento, la voluntad, el esfuerzo, la constancia y el trabajo.
  • Aunque parezca difícil, podemos aprender a controlar nuestros sentimientos y nuestras emociones. No permitamos que la tristeza, la pena, la añoranza, la ira, la rabia, el odio, la envidia, el rencor… dirijan nuestras vidas. Todo esto nos bloquea, nos inhibe y nos impide desarrollar lo mejor de nosotros mismos.
  • Si queremos sentirnos cómodos y felices con nosotros mismos cuanto más nos alejemos de los estados negativos muchísimo mejor.
  • Los sentimientos y las emociones negativas no sólo no resuelven nada, sino que además nos cargan de elementos negativos que nos bloquean e impiden aportar cualquier solución a cualquier problema por mínimo que éste sea.
  • El dolor emocional y los sentimientos negativos, sólo tienen una parte positiva y es que nos están indicando que algo está fallando, que algún error estamos cometiendo, que algo está resultando inútil y autodestructivo, que vamos por el camino equivocado… que es el momento de cambiar.
  • Una vez que hayamos reconocido e interpretado esa situación y ese estado, lo demás es fácil, sólo tenemos que actuar en la dirección opuesta e intentar eliminar esos sentimientos negativos modificando los pensamientos por otros más adecuados y adaptativos hasta conseguir restablecer el equilibrio y la armonía emocional.
  • En cuanto identifiquemos qué es lo que nos está provocando un determinado estado de ánimo sólo tenemos que actuar y cambiar el pensamiento por otro totalmente opuesto, buscar soluciones útiles y adecuadas, tener en cuenta alternativas que están ahí pero que no estamos viendo, potenciar actitudes y estados de ánimo opuestos, poner en marcha recursos más adecuados… hasta conseguir un mayor control emocional basado en la modificación de los pensamientos y actitudes inadecuadas por otros más potentes, más adecuados, más resolutivos y más beneficiosos que debatan continuamente los argumentos que nos invaden, anulan y autodestruyen.
  • Saber manejar nuestras emociones es fundamental para nosotros y para los que nos rodean. Si desarrollamos este potencial, disfrutaremos mucho más de la vida. ¡Todo serán ventajas!
  • Esta habilidad aumentará la atención, la motivación, la creatividad, la empatía, la responsabilidad, la concentración, el orgullo, la autosatisfacción, la capacidad para resolver problemas...
  • Seremos mucho menos impulsivos pues tendremos mayor autocontrol, mejorará nuestra capacidad para resolver conflictos en una relación, seremos más comunicativos, más sociales y considerados con los demás, incrementaremos la capacidad de escucha…
¡A veces, no podemos controlar las situaciones pero sí podemos controlar nuestras decisiones para cambiar nosotros! 

¡Si no podemos cambiar la situación cambiemos nosotros!        

LA PEREZA ES UNA ESPECIE DE SECUESTRO DEL ALMA QUE NOS PRIVA DE REALIZAR NUESTROS PROYECTOS


El motor de la voluntad

Mientras que la pereza debilita, la perseverancia tiene una fuerza imparable. Incluso si se fracasa, mantener una actitud proactiva es un escudo frente al sufrimiento

Cuántas veces nos proponemos objetivos que implican hacer cosas y no las llevamos a cabo por falta de voluntad. Encontramos excusas y justificaciones para no hacer lo que pretendíamos o nos gustaría. Se interponen imprevistos que nos desvían de lo que nos habíamos propuesto o bien preferimos distraernos con múltiples asuntos, ya sea responder correos que no son urgentes, indagar en páginas de Internet que despiertan nuestra curiosidad o sencillamente mirar por la ventana, con tal de no abordar lo que nos habíamos propuesto.
La pereza y la falta de atención debilitan nuestra voluntad. Quizá pensamos que no somos apáticos porque estamos ocupados. Pero la indolencia no es solo no hacer, es falta de estímulo y carencia de deseo. Se puede manifestar en una incapacidad de centrarse y en una dejadez que nos lleva a posponer para otro día lo que podríamos solucionar y hacer ahora.
En su libro El esfuerzo, el filósofo Francesc Torralba expone que la pereza y el aburrimiento están emparentados. La holgazanería nos lleva a no hacer nada, y el no hacer nada, al aburrimiento. “Este es indirectamente el motor de la historia”, afirma Torralba, “si no experimentáramos el aburrimiento de no hacer, tampoco nos pondríamos en acción”. El problema surge cuando el aburrimiento se mata con distracciones que no llevan a ningún logro personal, ni relacional, ni social; sencillamente se deja pasar el tiempo de una forma que debilita y también apaga nuestra red relacional. Se pasa bien, pero la mera distracción no ofrece plenitud ni nos deja satisfechos, y finalmente permanece un vacío interior, de sentido. En vez de llamar a un amigo, tener una buena conversación, preparar una sabrosa comida, realizar algo creativo, hacer ejercicio o meditar para fortalecer la mente y el cuerpo, uno se deja llevar y se distrae en cosas que no le aportan ningún beneficio, ni siquiera el de relajarse y calmar la mente.

Para lograr lo que se propone, debe cambiar la inercia de lo rutinario que invade o consume su empuje creativo y su voluntad. Cuando quiera hacer algo, ir a nadar o a caminar, llevar a cabo un proyecto, iniciar una aventura, mantener una conversación o escribir un libro, primero debe visualizarlo. Piense en cuál es el ideal, cómo será cuando lo consiga, qué le mueve, cuál es su intención y para qué lo quiere hacer. Responder a estas preguntas le ayudará a fortalecer la voluntad para esforzarse y encaminarse hacia ello.

Tener perspectivas de un horizonte mejor impulsa a ponerse en marcha. La voluntad se trabaja, se educa y se fortalece con atención plena y con esfuerzo. “Solo nos ponemos en marcha si imaginamos que podemos llegar a buen puerto”, afirma Torralba. Pero cuando nuestra ilusión está atrofiada permanecemos estancados en una inercia en la que vamos haciendo pero sin impulso creativo, sin imagen ni visión que tire de nosotros.
Para poner la voluntad en acción también hay que reconocer la necesidad de desatar el potencial creativo. De hecho, sin conciencia de esta necesidad, sea cual sea, permanecemos secuestrados por nuestra rutina y por una conducta automática. En esas condiciones, la voluntad está adormecida. Solo cuando uno se da cuenta, por ejemplo, de que precisa realizar ejercicio, se esfuerza en dedicar tiempo y recursos para conseguirlo. Y aun así, si además no se nutre con entusiasmo y no ejercita su voluntad, la pereza y la rutina acaban ganando la partida.
Para que esto no ocurra debe priorizar y ser perseverante, con disciplina. Veamos estos aspectos con más detalle:
Priorizar objetivos. Hay que poner orden a las necesidades y dar la importancia que merece a aquello que se considera enriquecedor del ser: cultivarse, aprender, conocer, expresarse y ser creativo (cantando, dibujando, pintando, tocando música, escribiendo). A veces se dejan para lo último las necesidades espirituales, creativas y culturales, y se acaba por no dedicarles tiempo ni esfuerzo.
Entusiasmo. Mantener esta actitud respecto a un proyecto, un ideal, una relación, un trabajo contribuye a ejercitar la voluntad y a fortalecerla. Actuar con emoción proporciona el empuje y la energía necesarios para lograr lo que nos propongamos. Y si surge alguna decepción, algún impedimento, es con voluntad y disciplina como lograremos avanzar.
Esfuerzo. Seguimos unas disciplinas u otras según el código de conducta que interiorizamos en función de nuestras creencias, cultura y relaciones sociales. En este marco siempre existe la posibilidad de incorporar el empuje de hacer lo máximo y lo mejor que uno pueda. Podemos esmerarnos en pensar bien, decir palabras con sentido que den pie a conversaciones enriquecedoras y actuar con elegancia y respeto. Así no nos conformaremos con lo ordinario y nos concentraremos en mejorar. Para ello necesitamos intención y disciplina. De lo contrario, la mente se dispersa. Una estrategia eficaz es formular pensamientos positivos y usarlos como afirmaciones que fortalezcan la concentración. Podemos elaborar una lista de reflexiones que sean como llaves que se puedan usar para abrir el caudal de positividad interior. Por ejemplo: “yo puedo”, “no me vencerán”, “todo fue como tuvo que ser”, “lo acepto y lo suelto”.

La pereza es una especie de secuestro del alma que nos priva de realizar nuestros proyectos”
Francesc Torralba
Pequeños y grandes objetivos. La voluntad ayuda a gestionar los pensamientos inútiles y nuestra tendencia a distraernos. Allí donde se enfoca nuestra atención se dirigen nuestras cavilaciones con más frecuencia e interés. Así se genera energía en esa dirección, ya sea positiva y beneficiosa o negativa y perjudicial. La voluntad es una fuerza interna que nos mueve. La visión clara es la que nos indica dónde está nuestro norte en la brújula interior, y con esta lucidez, la voluntad actúa con más determinación.
Sin embargo, aunque no veamos nuestro norte en la brújula interior, podemos ejercitar la voluntad en pequeñas cosas. Cada día podemos proponernos dedicar un rato a meditar, a conversar con algún ser querido, un tiempo a escribir o a alguna actividad que impulse la creatividad. Precisamente, escribir es un buen sistema, ya que hacerlo ayuda a separar el grano de la paja, a esclarecer las ideas y a centrarse.
Por lo que se refiere a todos los actos de iniciativa (y de creación), hay una verdad elemental cuya ignorancia mata un sinnúmero de ideas, así como espléndidos planes: en el momento en que uno se compromete de veras, la providencia también actúa.
Un acto de compromiso. Ejercitar nuestra voluntad tiene que ver también con el compromiso. Uno puede adoptar esta actitud para progresar a nivel afectivo, corporal, social, laboral, intelectual y espiritual. Si no tiene el impulso ni siente la necesidad de mejorar, posiblemente será vencido por la desmotivación y la pereza. Querer aportar algo al mundo y a las relaciones nos lleva a desear progresar para dar lo mejor de nosotros mismos y ser nuestra mejor versión.
Escudo frente a las derrotas. Una voluntad activa en lo físico, mental y creativo se complementa con una actitud constructiva ante el fracaso, los obstáculos y los imprevistos que van surgiendo en el camino. Si bien tener una meta y una imagen clara de hacia dónde nos queremos dirigir es de gran ayuda, cuando no lo logramos podemos sentirnos frustrados y fracasados. En este momento se hace necesaria la voluntad para mantener la actitud de elegir aquello que sea constructivo. De esta forma, los deseos incumplidos y las expectativas no logradas nos provocarán un sufrimiento menor, en el caso de que nos lo creen. La voluntad de mantener una actitud proactiva nos llevará a no desesperarnos, a atravesar los fracasos y ver la luz y los aprendizajes que esconden.
Perseverancia. La desesperación no se cura con la distracción. “El antídoto a la de­sesperación es la esperanza, la fe en las posibilidades de todo ser humano”, dice Kierkegaard. Si no hay esperanza, la voluntad se debilita y uno se siente atrapado por la pereza y la desilusión. Aunque a veces no veamos los resultados de nuestros esfuerzos, perseverar nos mantiene fuera del pozo de la desesperación. La realidad no es fija y en un momento inesperado puede abrirse una rendija por donde entre la luz. La esperanza nos ayuda a mantener viva la voluntad.