TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


¿ERES UNA MARIONETA DEL QUÉ DIRÁN?




El “qué dirán”, ¿te controla?


Todos hemos aprendido desde muy temprana edad, que el amor proviene de lo externo. Y claro, de niños mamá y papá son la luz de nuestros ojos, pero cuando crecemos, esa tendencia a esperar el amor, el cuidado y la atención del afuera sigue estando y también el sentido de buscar la aprobación externa.
Creemos que necesitamos ese reconocimiento y sentimos que la medida de lo que somos, de lo que valemos, va de acuerdo a cuánto nos reconocen.Siempre nos estamos modificando, amoldando externamente para obtener eso, y ¿qué sucede finalmente? Que perdemos la conexión con nuestra esencia, nos desconectamos de nosotros mismos, perdemos contacto con ese lugar interno que teníamos de niños, desde donde actuábamos seguros, dichosos, espontáneos, en el momento presente, en paz completa, siendo.Ese lugar no se ha ido, sigue allí esperando que volvamos a casa. Anhelamos su presencia, la damos por perdida, pero está allí. Tratamos de llenar de mil maneras ese espacio que percibimos vacío, pero que simple e inocente sigue estando allí. Sólo necesitamos recordar como conectarnos nuevamente.Son muchísimas las personas que se acercan a mi justamente para recordar eso, para volver a casa y para llenar esa casa interna de amor incondicional a sí mismos y poder compartir en abundancia ese amor con todos.La forma en que vivimos es tan difícil, tan llena de control, nada fluye, nada se basa en el amor, no confiamos ni en nosotros mismos y siempre estamos buscando en los otros, obtener el amor de la forma que sea. Todo es contractual. ¡Esto es difícil!¿Pero cómo es que podemos cambiarlo? transformándonos, transformándose cada uno en el amor, y confiando en sí mismo, moviéndose en el mundo desde esa conexión de amor interno y seguridad.¿Y sabes qué sucede entonces? que el afuera cambia como por milagro, el afuera ahora me refleja eso que estoy siendo, me refleja esa confianza en mí, el amor a mí misma, en cada momento.Y entonces, si yo estoy anclada en mí, todo cambia y fluyo con todo desde ese centro interno, desde ese espacio de amor-conciencia.Todo a tu alrededor se transforma, en forma permanente, en amor evolucionando. Te liberas de los juicios y eres libre. Eso es libertad, no necesitar aprobación, pero no necesitarlo de verdad, desde lo profundo del corazón.Esto no es una idea que dice: “no me importa nada de los demás, no me importa ni lo que piensen”. No es una idea que te encasilla ni te cierra ni te aísla, sino que es tu experiencia de corazón, y lejos de no importarte lo externo, te transformas en realidad en alguien a quien le importa mucho más porque puede dar sin estar esperando algo a cambio, puede fluir y ser abundante sin limitarse por sus miedos e inseguridades.Imagina un mundo donde las máscaras que disfrazan las inseguridades internas desaparecieran, donde el rumbo estuviera dirigido por seres humanos que viven dentro de sí, conectados con su corazón y con todo su alrededor… crearíamos cada uno un mundo en paz, en dicha, en abundancia, en amor y libertad. Esto quería compartirte hoy.Isha, autora de “¿Por qué caminar si puedes volar?” de Editorial Santillana y de la película del mismo nombre, donde enseña su sistema. Isha comparte estas columnas basadas en charlas compartidas en el Centro La I de Costa Azul, Canelones, Uruguay en diversos eventos internacionales que allí se organizan. (598) 4373 6994 - Isha visitará personalmente Asunción, Paraguay el próximo 30 de junio 1 de julio de 2012 después de casi 3 años de su última visita, no te pierdas esa oportunidad. 

¡¡¡QUIÉN PARTE DE UN SUPUESTO LO HACE DESDE UN JUICIO PREVIO QUE ES UN PREJUICIO. QUIÉN PARTE DE UN PREJUICIO NO TIENE POSIBILIDAD DE COMPRENDER. QUIÉN NO ACEPTA, NO COMPRENDE!!!



SOÑAR CON UN AMOR PERMITE IMAGINARLO A MEDIDA, PERO PROVOCA UNA SENSACIÓN DE FALTA A LA QUE UNO SE ACOSTUMBRA.

Si examinamos de cerca pasiones tan exaltadas apreciamos su perfecto engaño, su trampa mortal: el estado de carencia o falta. Soñar con un gran amor permite imaginárselo a medida, sentirlo en su estado perfecto y proyectarlo como el gran remedio a la soledad presente o al vacío interior que supone tanto deseo insatisfecho. No obstante, todo ese sufrimiento innecesario proporciona un estado de falta al que la persona se acostumbra, que normaliza, con el que se identifica y se convierte en un ser carente. Esa es su droga, la sustancia que debe tomar cada día en pequeñas dosis de frustración por el amor que nunca acaba de llegar.

Cuando ese amor se convierte en realidad y superada la etapa de exaltación, le ocurre lo mismo que a los niños con los juguetes tan deseados: se aburren. Por un lado, un amor real es duro, un amor basado en compromisos, responsabilidades e imperfecciones. Por otro, ya no puede tomarse esa monodosis de echar en falta. No añora, ni sueña, ni puede idealizar. Ya no es una proyección, sino un ser humano, de carne y huesos, que ama y quiere ser amado auténticamente. Entonces, la persona platónica huye, porque aquello no es lo que esperaba, porque debe existir algo más ideal, algo que de nuevo le falta.

CADA ESPECIE TIENE UNA CÁRCEL ESPECÍFICA Y PARA TODOS, EL CERROJO ES GENÉTICO.



MI FELICIDAD CONSISTE EN QUE SÉ APRECIAR LO QUE TENGO Y NO DESEO CON EXCESO LO QUE NO TENGO.

Algo común en las conversaciones con los pacientes en la consulta son los relatos sobre sus sueños e ilusiones. Somos seres que miramos al frente, siendo causa de sufrimientos el deambular demasiado por el pasado. No obstante, pronto se advierte que esos apasionados relatos esconden una visión más ilusoria que ilusionada.
Un ceutí me habla de lo enamoradizo que es. Empieza siempre con pasión sus relaciones, pero se cansa al poco de comprometerlas. Vuelve de nuevo a lo que le falta. SONIA  ha encontrado ya a tres coachs para lograr establecerse en un trabajo. Pero no dura mucho. Vuelve a estar en lo que le falta. Un ciudadano murciano habla de los proyectos que tiene de irse a vivir al extranjero. Lo malo es que lleva cinco años diciéndoselo a sí mismo, pero no, nunca acaba de dar el paso. Vive en un vacío que llenará algún día.
Una egipcia, excelente madre y una líder en su familia, se para el día buscando actividades en las que desarrollarse. Pero cuando las encuentra tiene que dejarlas porque tiene que atender a los suyos. No lo asume. Se proyecta hacia lo que cree que debería ser. Su mundo rico en afectos no es suficiente. Siempre le falta algo. ¿Qué le ocurre a tantas perdonas que, teniéndolo todo, siguen sintiéndose infelices.
Las relaciones son uno de los ámbitos donde mejor se expresa esa pauta psicológica entre la falta, el vacío y la idealización. Amantes eternas, buscadoras inagotables e la pareja ideal, enamoradas de enamorarse, coleccionistas de comienzos, nostálgicos de los amores perdidos, especialistas en el arte del abandono, las personas instaladas en el sueño de un amor platónico viven exactamente como reza aquella canción: “NO HAY NADA MÁS BELLO QUE LO QUE NUNCA HE TENIDO, NI NADA MÁS AMADO COMO LO QUE PERDÍ”. Todo amor adquiere su estado ideal cuando no se tiene o cuando se ha perdido.


UNA ABEJA EXTRAVIADA LEJOS DE SU COLMENA E INCAPAZ DE ENCONTRARLA ES UNA ABEJA PERDIDA; PERO NO POR ESO, Y EN NINGUNA CIRCUNSTANCIA SE HA TRANSFORMADO EN UNA ABEJA MÁS SALVAJE,



LA CULTURA ES UN INVENTO DE LA VIDA PARA ACELERAR LA ADAPTACIÓN AL MEDIO. Creamos la lengua como instrumento para producir las acomodaciones al medio, manteniendo una base biológica inmutable.

La educación del carácter tiene su fundamento teórico en la ética de las virtudes. La virtud tiene tres aspectos bien definidos: un comportamiento (una conducta que podríamos considerar como virtuosa, ejemplo, la generosidad), un sentimiento (se actúa con generosidad porque es bueno), porque hace bien, porque se ama ser generoso) y finalmente una razón (permite reflexionar los motivos por los que ciertos aspectos y rasgos son buenos y otros malos). De poco sirve adoctrinar sin la práctica y la integración emocional de la virtud: no es la razón, sino el sentimiento, el que nos mueve a actuar.
Ahora se insiste en recuperar valores. ¿Cómo lo haremos para integrarlos a nuestra vida? ¿Sirven los de toda la vida, o tal vez están en proceso de transformación? ¿tendremos que volver a los viejos relatos heroicos para lograr un modelo ideal como hacía el viejo Homero, aunque al precio de un inevitable determinismo? Pocos admitirían hoy una educación en valores que fuera sinónimo de socialización.
Nos encontramos así en tierra de nadie: nos quejamos de crisis de valores, se exige más educación moral, pero a su vez nos parece un discurso anticuado.
Entramos en sociedad con múltiples papeles asignados, con guiones previamente escritos que infieren lo que está bien y lo que está mal. La ética de la modernidad es una ética de los deberes, a diferencia de la ética antigua, que era una ética de las virtudes. A la ética le concierne establecer las obligaciones que atan al individuo con la sociedad en la que viven. Ocurre que no son las leyes, sino los códigos de conducta que acaban dependiendo de la responsabilidad propia.  ¿Cómo educar esa conciencia? ¡Qué fácil es hablar de moral y de valores, y qué difícil actuar coherente y comprometidamente con ellos!


¿NUNCA ES TARDE?



La vida es la gran maestra

“Más importante que la inteligencia es la alegría de ver que uno es capaz de vencerse y ponerse metas y cumplirlas. Una persona con voluntad llega en la vida más lejos que una persona inteligente. Y esto lo vemos, de entrada, en el panorama del estudio, ya que éste es un termómetro que registra muchas cosas concretas de la conducta de un joven. Muchos de los que han abandonado sus estudios se han dado cuenta después de que su problema no era de cabeza, sino de método. (…) Cada uno se educa a sí mismo a través de sus experiencias personales. La vida enseña más que muchos libros. La vida es la gran maestra. Lo que sucede es que, en ocasiones, ese conocimiento es tardío y ya sólo va a tener aplicación inmediata”.
 Enrique Rojas

¿ERES UN GENIO, A VECES?




"Cada persona es un genio al menos una vez al año. Los verdaderos genios simplemente tienen ideas más a menudo" (G. C. Lichtenberg)
Ya hemos visto que muchas personas brillantes recibieron suspensos y mostraron una actitud de rebelión. A menudo son sujetos por los que nadie daba un céntimo, por "tener la cabeza llena de pájaros" o porque eran incapaces de seguir unas normas.
Teniendo en cuenta que España es uno de los países europeos con una mayor tasa de fracaso escolar, ¿significa que vivimos en un país de genios? Si miramos el amplio elenco de pintores, arquitectos, cocineros y deportistas de fama mundial, podemos pensar que es así. Pero en el reverso de la moneda tenemos un país líder en desempleo, con una economía que se ha basado en el poco creativo mundo de la promoción inmobiliaria.
Dejando de lado los tópicos, en cualquier cultura hay diferentes grupos humanos, según se combinan la creatividad y la inteligencia. De acuerdo con el test desarrollado por Wallach y Kogan, éstos son los siguientes:
a) Mucha creatividad y mucha inteligencia. Son personas con una alta capacidad de atención en sus tareas. Suelen ser populares en su entorno y poseen una gran autoestima.
b) Poca creatividad y poca inteligencia. Como no les gusta correr riesgos, se refugian en los convencionalismos. Buscan la seguridad en las cosas y personas conocidas. Acostumbran a ser tímidos y con baja tolerancia a las críticas.
c) Mucha creatividad y poca inteligencia. Su problema es que poseen una capacidad de atención muy reducida. Tienen buenas ideas, pero se dispersan demasiado fácilmente. Se caracterizan por un alto nivel de autocrítica y tienden a aislarse.
d) Poca creatividad y mucha inteligencia. Confían mucho en sí mismos, pero necesitan trabajar en un entorno ordenado y previsible. Destacan por su alto rendimiento laboral y académico. Acostumbran a ser extravertidos y sociables.
El arte de la resiliencia
"El fracaso es un episodio, nunca una persona" (W. D. Brown)
Dado que es innegable que muchos alumnos reproducen el fracaso escolar en el mundo laboral, la cuestión es: ¿por qué algunos niños logran superarse y triunfar, mientras que otros arrastran su frustración toda la vida adulta?
Según el neurólogo y psiquiatra Borís Cyrulnik, el factor diferenciador se llama resiliencia: la capacidad de realizarse y ser feliz, independientemente de lo traumático que haya sido el pasado de cada persona. Él mismo es un vivo ejemplo, dado que durante el nazismo sufrió la muerte de sus padres en un campo de concentración del que como niño logró huir. Pese a tan terrible punto de partida, logró estudiar sin contar con medios económicos hasta convertirse en una autoridad de talla mundial.
En su ensayo Los patitos feos, este autor apela al cisne que vive en el interior de toda persona que alguna vez se ha sentido excluida, incomprendida o fracasada. El protagonista del cuento tiene algo que lo hace diferente a sus compañeros. La clave es entender esta diferencia como algo positivo, ya que le va a permitir realizar cosas extraordinarias.
Para que el patito feo se convierta en cisne debe proyectarse hacia el futuro. Si hay una meta y ganas de alcanzarla, la metamorfosis es sólo cuestión de tiempo.
Un buen ejemplo de esto lo encontramos en una vivencia del también neurólogo Víktor Frankl, quien sufrió una experiencia equiparable a la de Cyrulnik. El impulsor de la "logoterapia" cuenta que cuando estaba preso en un campo de concentración, un día, mientras transportaba material, desfalleció. Postrado en el suelo, oyó cómo un guardia nazi se le aproximaba, lo cual significaba la muerte segura. En vez de aceptar su destino, en aquel momento se imaginó a sí mismo como futuro conferenciante que explicaba al mundo las barbaridades de los campos de exterminio. Esta misión personal le bastó para sacar fuerzas de flaqueza y levantarse. Eso le salvó.
Del mismo modo, muchos niños y niñas que han sido patitos feos en el aula han logrado convertirse en cisnes y triunfar en la vida porque tenían planes ambiciosos más allá de los muros de la escuela.

LA EDUCACIÓN ES LO QUE QUEDA DESPUÉS DE QUE UNO HA OLVIDADO LO QUE APRENDIÓ EN LA ESCUELA




"La educación es lo que queda después de que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela"

(Albert Einstein)
Arden lo explica de este modo: en la escuela se aprende sólo el pasado, los hechos conocidos. Cuantos más hechos se recuerdan, mejores son las notas. Los que fracasan en la escuela no están interesados en el pasado, tal vez porque piensan en clave de futuro. O simplemente no tienen buena memoria. Pero esto no significa que no puedan tener éxito.

Lo único que demuestra el fracaso escolar de estos niños es que la educación académica no ha sabido estimular su imaginación. Por tanto, según esta hipótesis, los primeros de la clase dominan el pasado, mientras que muchos malos estudiantes son especialistas en imaginar el futuro, que es donde se encuentran sus éxitos. Por muy malas notas que hayan cosechado, si tienen un objetivo en la vida, encontrarán las fuerzas y los recursos para alcanzarlo. Para ellos, el mundo exterior es la verdadera escuela que les pone a prueba y les procura grandes lecciones.
En una sociedad que promueve la comparación hay personas que sufren un complejo de inferioridad por el hecho de no tener una carrera universitaria, especialmente si frecuentan un ambiente de licenciados. Sin embargo, basta echar una mirada a las biografías de grandes empresarios, intelectuales y artistas para comprobar que muchos de ellos no terminaron sus estudios.
Mantener viva la curiosidad, aprovechar las oportunidades y saber rodearse de las personas adecuadas son elementos mucho más decisivos para alcanzar el éxito que un título académico, por muy brillante que sea el expediente. También parece demostrado que hacer algo que nos guste -o lograr que nos guste lo que hacemos- es un ingrediente esencial para triunfar. Más allá de la inteligencia con la que estamos equipados, una actitud constante e inmune al desánimo completaría el kit básico de las personas que aspiran a la excelencia en su área de trabajo

¡¡¡CURIOSIDAD Y CONSTANCIA!!!




Los más listos no triunfan siempre
FRANCESC MIRALLES 
Muchos ilustres de la historia han sido malos estudiantes. Para alcanzar el éxito, la curiosidad y ser inmune al desánimo son tan importantes como los títulos.
La historia de la ciencia y de la cultura está llena de malos alumnos que de adultos destacaron por sus logros. Entre los peores de la clase, en algún momento de su formación, estaban Albert Einstein, Charles Chaplin o Alejandro Amenábar. Miguel de Unamuno suspendía la asignatura de literatura, y Marguerite Yourcenar nunca pasó por la escuela.
“Mantener viva la curiosidad, aprovechar las oportunidades y saber rodearse de las personas adecuadas son decisivos para alcanzar el éxito”
“La clave para los ‘patitos feos’ es entender su diferencia como algo positivo, ya que les va a permitir hacer cosas extraordinarias”
¿Cómo lograron salir adelante y alcanzar la cima de su profesión? ¿Eran demasiado inteligentes y les aburría lo que se enseñaba en clase?
En el otro extremo del aula, el publicista Paul Arden explica en su libro Usted puede ser lo bueno que quiera ser que, a menudo, los más listos de la clase no triunfan en la vida. 

¿QUÉ SERÍA DE LA VIDA SI NO TUVIÉRAMOS EL VALOR DE INTENTAR ALGO NUEVO?



Aspiramos, por el bien de todos, a un mayor respeto y dignidad, a una mayor responsabilidad y a más valores cívicos.

Cada vez se habla más de valores y de ética. Necesitamos sentir que los mayores conquistados por el ser humano no se derrumban bajo el síndrome de la corrupción.

Hay un sufrimiento añadido a lo que estamos viviendo como corrupción, mala praxis política, desahucios, abusos en los mercados financieros y una larga lista que no solo empobrece nuestras condiciones de vida, basadas en la pura supervivencia, sino que empobrece el sentido de nuestra humanidad.
Lo que agrava la situación es que no salga nadie y diga “lo siento”. Lo que empeora nuestro ánimo es que no haya un alma que se avergüence de lo que ha hecho o ha permitido que sucediera, sabiendo las consecuencias.
Lo que daña nuestro sentido humano es que algunos corazones no hayan sufrido dolor por la angustia ajena, ni la más leve culpa por su irresponsabilidad, ni la compasión necesaria para asumir conjuntamente parte de la carga y de la solución a tantos problemas. Parece como si la ética y la moral pertenezcan al terreno de la literatura y de las grandes declaraciones, mientras que las acciones se tiñen de una espeluznante realidad: ¡tonto el último!
Toda acción surge de una intención que, por muy interesada que sea para uno mismo, repercutirá en los demás y en el mundo. De ahí nace la conciencia moral que procura distinguir entre los principios que gobiernan a uno mismo y la consideración ética de sus acciones. Sin embargo, todo intento de volver a reivindicar valores y principios morales topa con muchas dudas, algunas tan antiguas como las que planteó SócrAtEs: ¿Puede enseñarse la virtud? ¿Cómo se adquiere esta cualidad, si no es posible enseñarla?

¿ES NECESARIA LA VERDAD?




Sófocles afirmaba: “Una mentira nunca vive hasta hacerse vieja”. Porque no se puede controlar ni esconder todas las conductas.

Por lo general, la gran mentira se teje con el tiempo. Se empieza con un engaño banal, al que sigue un segundo engaño algo mayor. No pasa nada, y el mentiroso no es detectado. Esto le da alas para cometer un engaño todavía mayor, en un proceso que no conoce límite hasta que comete algún error y es desenmascarado.

El mentiroso habitual se crece hasta que, creyéndose más listo que los demás, relaja el control y baja la guardia, momento en el que comete un desliz y es descubierto. Como afirma el profesor Ekman, “la práctica del engaño, así como el éxito reiterado en instrumentarlo, reducirá siempre el recelo a ser detectado”.

mentir no es complicado. Lo que es complicado es aguantar una mentira en el tiempo. Alexander Pope decía que el que dice una mentira está obligado a decir veinte más para sostenerla, y Abraham Lincoln declaró en una ocasión que no tenía suficiente memoria como para ser un buen mentiroso. Cuando uno miente, puede tener preparada una buena explicación para quien le interpele, pero va a tener que recordarla porque en el momento menos pensado alguien volverá a preguntar, y si no somos rápidos en la respuesta, quedaremos en evidencia.

Además, en el curso de una mentira solemos improvisar respuestas a preguntas que no habíamos previsto, creando un montón de mentiras adicionales. Se requiere una habilidad prodigiosa para recordarlas a fin de evitar delatarnos.

Así pues, no es fácil que la mentira –especialmente la mentira reiterada– dure siempre. Sófocles afirmaba que “una mentira nunca vive hasta hacerse vieja”, porque el mentiroso no puede controlar ni esconder todas sus conductas. Parece haber también una relación entre el tiempo en que se aguanta una mentira y el número de gente a la que se quiere engañar, ya que a más gente por engañar, más posibilidades hay de cometer un desliz. Como dijo J. F. Kennedy, “se puede engañar a muchos poco tiempo, o a pocos mucho tiempo. Pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Desenmascarando la mentira. La mentira se desenmascara por errores que comete el mentiroso. No hay garantía de que los cometa, sobre todo si la mentira se sostiene por un corto periodo de tiempo, con lo que no todas las mentiras necesariamente fallan. Pero lo normal es que lo haga. Aunque hay verdaderos “profesionales de la mentira” que evitan cualquier signo delator, la mayoría de nosotros cometeremos más bien pronto que tarde errores evidentes que desenmascararán nuestro engaño. Y aun en el caso de grandes mentirosos, nadie puede controlar todo lo que ocurre a su alrededor ni evitar que un suceso fortuito le delate.

Hay, según el profesor Ekman, dos indicios fundamentales del engaño: los indicios revelatorios y los indicios de comportamiento mentiroso. En el primer caso se trata de manifestaciones que hacemos sin querer y que ponen de manifiesto la verdad (por ejemplo, mentimos afirmando que estamos reunidos con el jefe, y a los tres días accidentalmente negamos haber hablado con él). En el segundo caso, el mentiroso, sin decir nada que le delate específicamente, se comporta de manera que revela que lo que nos está diciendo no es cierto.

Los indicios revelatorios son más fáciles de controlar que los de comportamiento. Saber lo que uno está diciendo es relativamente fácil, mientras que conocer lo que nuestra expresión verbal o facial revela es complicado. Además, la expresión facial está conectada con zonas del cerebro vinculadas a las emociones, que son de difícil control voluntario.

En la voz y en los gestos encontraremos grandes pistas para detectar la mentira. Dentro de los indicadores de voz, pausas demasiado largas o frecuentes, y vacilaciones al empezar a hablar cuando nos interpelan, nos han de poner en alerta. Y dentro de los gestos, un parpadeo inusualmente rápido o la incapacidad de sostener la mirada serán claramente delatores. El mentiroso puede hacer gestos muy elocuentes que contradigan lo que dice o reducir notablemente la gesticulación, señalando que inventa lo que dice.

Es importante tener en cuenta dos aspectos: el primero, que hay gente entrenada a lo largo de los años para mentir que no caerán en los errores obvios. El segundo, que la valoración de todas las expresiones corporales sólo puede hacerse en comparación con el nivel habitual del sujeto: si uno vacila habitualmente al hablar y no lo sabemos, podemos estar pensando que miente por un comportamiento que es natural en él.

Las pistas que no engañan y escapan del control del mentiroso son las relacionadas con la alteración fisiológica del cuerpo: respiración entrecortada, sudoración, enrojecimiento… pero aun así los mentirosos compulsivos aprenden a no sentir la tensión de estas reacciones.

A veces, sin darse cuenta, el que engaña da muchas más explicaciones de las solicitadas. Y otra técnica consiste en decir la verdad de forma inverosímil para que no se crea (por ejemplo, admito haber pasado la noche fuera no con una, sino con tres mujeres, y describo una gran cantidad de detalles de la fiesta).

CONSECUENCIAS DE LA MENTIRA. Mentir no es neutro y tiene fatales consecuencias para las relaciones. La confianza se teje poco a poco, y se rompe con una sola mentira. Tras una mentira podemos obtener el perdón, pero seremos objeto de sospecha en adelante. Se necesitarán muchas verdades y mucho tiempo para volver a merecer la confianza de aquel a quien hemos mentido.

Como afirmó Nietzsche, “lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que de ahora en adelante ya no podré creer en ti”.

¿SERÁ MENTIRA?



Atrapar a los mentirosos
FERRAN RAMÓN-CORTÉS

Corrupción, estafas, dobles vidas… Tanto en la vida pública como en la privada, vivimos rodeados de engaños. Mentir es fácil, pero las mentiras no duran siempre. Éstas son algunas pistas para desenmascararlas.

M entir es un acto consciente y deliberado, no un accidente como a menudo el mentiroso nos quiere hacer creer. Hay dos formas básicas de mentir: la primera es ocultar, y consiste en retener cierta información sin decir nada que no sea verdad. La segunda es falsear, y se basa en presentar la información falsa como si fuera cierta. El ocultamiento es pasivo, mientras que el falseamiento es activo. Desde esta perspectiva, la persona que oculta suele sentirse menos culpable que la que falsea, aunque en ambos casos las consecuencias pueden ser igual de perjudiciales para sus víctimas.

DEL HORIZONTE DESTAPA SU BRILLO EL BENIGNO



EL IDEALISTA Y EL REALISTA

Podemos establecer dos tipos psicológicos humanos nos dice SCHILLER que puede generar un cierto antagonismo psicológico entre los hombres de un mismo siglo que se cultiva a sí mismo: un antagonismo que, por ser radical y fundarse en la forma interna del ánimo, produce entre los hombres una separación peor que la que podría producir jamás el casual conflicto de los intereses, un antagonismo que quita al poeta y al artista toda Esperanza de agradar y conmover de manera general, lo cual es su tatea: un antagonismo que le imposibilita al filósofo, aunque haya hecho todo lo posible, para convencer de manera general, cosa que, sin embargo, va incluida en el concepto de filosofía; un antagonismo, en fin, que nunca otorgará al hombre en la vida práctica el favor de ver aprobada de manera general su modo de actuar; en suma, un antagonismo que es culpable de que ninguna obra del espíritu y ninguna acción del corazón  pueda `producir es una clase de una clase de hombres una felicidad decisiva, sin atraerse junto por ello, en la otra clase, un juicio condenatorio.
No abe duda de que ese antagonismo es tan antiguo como el inicio de la cultura, y es difícil que sea suprimido antes de que ésta acabe, a no ser en algunos raros sujetos que, esperémoslo, siempre hubo y siempre habrá. Pero, aunque también uno de los efectos de ese antagonismo es el hacer fracasar toda tentativa de eliminarlo, pues ninguna parte se deja inducir a reconocer una deficiencia en ella y una realidad en la otra, siempre será ventajoso, con todo, perseguir una separación tan importante como ésa hasta su última fuente y con ello reducir así al menos a una fórmula más simple el auténtico punto de conflicto.
Esas palabras muestran de modo inequívoco que, mediante la observación de los mecanismos opuestos, Schiller llegó a establecer dos tipos psicológicos que reclaman en su concepción el significado que yo atribuyo al introvertido y al extrovertido.
Carl Gustav JUNG


¿EL SISTEMA SENSORIAL ES DUEÑO DE TÍ?



El impulso sensorial se ocupa de “situar al humano dentro de los límites del tiempo y de hacerlo materia” Ese impulso exige que “haya cambio, que el tiempo tenga contenido. Ese estado de tiempo meramente lleno se llama sensación. ·”El hombre no es en ese estado otra cosa que la unidad de magnitud, un instante de tiempo lleno –o, más bien, él no lo es, pues su personalidad está suprimida mientras la sensación lo domina y el tiempo lo arrastra consigo”. “A mi espíritu, que aspira a cosas más altas, el impulso lo ata con lazos irrompibles al mundo sensorial, y a la abstracción la ordena que abandone su libérrima peregrinación hacia lo infinito y vuelva a los límites del presente”

Carl Gustavo Jung

CONSUMIR ES DEVORAR TODO AQUELLO QUE NOS CORROMPE




Quién fracasa y no desespera está en las mejores condiciones para entender y descubrirse a sí mismo. Pues ese fracaso puede ser la mayor de las suertes dado que emanciparse consiste en entrenarse a fracasar bien.

Antes de esta reflexión estaba demasiado centrada en mí misma como para mirar a alguien que no fuera “YO”. Después de ella simplemente tengo espacio para buscar la anónima emancipación.

¿SILENCIO?, ¿PARA QUÉ?



El silencio sobre el que me gustaría meditar aquí no es el que se le presenta a la vida como una necesidad, como alternativa necesaria al ruido o a la palabrería.
No es que el silencio sea ajeno a la vida y a sus necesidades, la forma de vivir que abrazan cuantos huyen del mundanal ruido. Es que la palabra, antes de la cual ya vivimos siempre –la palabra a la que la vida se adelanta-, no da lo que promete a cuantos se apoyan en ella. ELLA es sólo promesa, no dádiva cumplida. Pero, para ser promesa de algo, la palabra humana ha de apoyarse, a su vez, en otra cosa: en el silencio de la vida misma, en el silencio del que busca palabras porque las necesita.
El silencio es del que necesita una explicación. Del que requiere razones, palabras. Pero éstas a su vez, necesitan silencio: sin él serían ruido, palabrería. No, empero, un silencio alternativo al ruido o a la palabrería. No un silencio necesario cuando nos molestan el ruido o la palabrería.
Que necesitamos silencio ya lo sabemos. No hace falta explicar por qué. Lo que, sin embargo, requiere una investigación es por qué sentimos la necesidad de hablar, de explicarnos las cosas, y no sentimos, en cambio, la necesidad de callar.
Por qué, teniendo ya la respuesta, seguimos haciendo preguntas; por qué sentimos alegría o tristeza, temor o esperanza, antes de saber por qué.
Por qué, a veces, nos faltan palabras y, cuando ya las tenemos, nos sobran; por qué, para entender a los demás, deberíamos tener presente lo que han dicho y ya no dicen, lo que han hecho y ya no hacen.

El silencio es el lenguaje de la vida, el código oculto en lo que andan cifrados todos los signos. Todos lo comprendemos y, por eso, nadie siente la necesidad de explicarlo. Pero lo que no es necesario explicar es, tal vez, lo que más necesitamos conocer.

¿FRACASAR PUEDE SER LA MEJOR DE LAS SUERTES?



Buscando, buscando en mí comprendí que si deseaba llegar a ser un humano de verdad debía buscar siempre y exclusivamente en el último lugar.
Sin embargo, mientras YO me alejaba de la Emancipación, Ella se acercaba más a mí.  No hay mejor estratega que la Emancipación: que no le importa perder mil batallas a sabiendas de que la última victoria será la suya.
Pero hasta en  nuestras facciones esculpirá la Emancipación, con el tiempo el milagro de su gracia.
Durante años comemos y engordamos para llenar el vacío que tenemos dentro; y derrochamos bienes y arriesgamos la vida para acabar, rápido, con todo aquello que intoxica nuestra existencia.

Quién no esté dispuesto a tomar el camino del fracaso social, no puede seguir en su crecimiento. No hay que engañarse, es así

¡¡¡NO ES UNA ÉPOCA DE CAMBIOS....ESTAMOS EN UN CAMBIO DE ÉPOCA!!!



Cuando somos más grandes que lo que hacemos,
nada puede desequilibrarnos.
Pero cuando permitimos que las "cosas" sean más grandes que nosotros,
nuestro desequilibrio está garantizado.

En un sociedad primaria o en sus ciudadanos primarios, la obediencia en la condición base de toda su organización social. Todo está rígidamente estructurado incluso la familia.
En esta sociedad, el poder, no acepta poderes alternativos que no se sometán a su voluntad incluido, claro está, el fenómeno religioso.
El monarca, primer ministro o accionista mayoritario de la empresa es y debe ser la autoridad única dentro de una organización social básica y simple. Así el sistema concéntrico de poder no telera las opciones de emancipación que supongan una independencia de sus humanos miembros. Consecuentemente todas aquellas acciones o libertades que puedan suponer una organización paralela al mismo poder, serán debilitadas a través de múltiples formas y maneras.
En una sociedad tan jerarquizada como ésta, toda relación social, incluso en el interior de la familia, es una relación de grados de poder. La virtud central de esta sociedad es la obediencia y la sumisión.
Podemos despertarnos y abrazar la incomodidad de la libertad aunque, evidentemente, pocos lo harán por sí solos. Los demás ya solo aspiran a cobrar el paro

¡¡En el coaching puedes encontrar un amigo!!

¿ES TAN RAQUÍTICA LA VIDA? ¿NO SERÁ MÁS BIEN TU MANO LA QUE ES DEMASIADO PEQUEÑA, TUS OJOS LOS QUE ESTÁN EMPAÑADOS? ¡¡¡ERES TÚ QUIEN DEBE CRECER!!!




NO TE DE MIEDO DE MIRARTE

Mira dentro de ti, entiende que existe un generoso reino de felicidad autosuficiente. Tú no lo habías
encontrado antes dentro de ti, porque tu atención estaba volcada hacia las cosas en que crees, o hacia tus
ilusiones con respecto al mundo.
Necesidades emocionales para conseguir la felicidad en el exterior, no hay ninguna; puesto que tú eres el
amor y la felicidad en ti mismo. Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser realmente feliz, sin
agarraderas ni deseos, puesto que tienes en ti todos los elementos para ser feliz.
Pon tu felicidad en la vida y te darás cuenta de que, cuando quedas libre, es cuando eres capaz de amar.
Alimenta este valiente sentimiento. Tú alcanzaste la felicidad. ¿Consigues sentirla?
"La felicidad no está en lo que yo poseo sino en lo que soy". Tu yo es el que necesita ser. ¿Puedes verlo?
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Esta es la fe verdadera.
La felicidad y el amor van juntos pero no producen emociones, ni excitación, porque esto es enemigo de la
felicidad. Tampoco producen aburrimiento, porque la felicidad nunca harta cuando es, de verdad, felicidad.
La felicidad no tiene contrapuesto porque nunca se pierde. Puede estar oscurecida, pero nunca se va porque
tú eres felicidad. Si deseamos ser felices, podemos serlo inmediatamente, porque la felicidad está en el
momento presente. Aun así, si deseamos ser más felices de lo que somos, o más felices que los otros,
tenemos los atributos de una persona infeliz, porque las felicidades no se pueden comparar. Ese tipo de deseo
es insaciable. Podemos ser tan felices como lo somos, y no podemos nunca medir cuán felices son los otros.
Abrir bien los ojos para ver que la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas
equivocadas. Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones
y fantasías que no te dejan ver la realidad.
La felicidad no tiene causa. Cuando nada pueda herirte, ninguna persona, ningún acontecimiento, nada,
entonces serás feliz.
¿Qué hacer para ser feliz? ¡Nada! No se hace nada. Es necesario desprenderse de las cosas. De la ilusión.
De las ideas erróneas.
Nuestra felicidad o infelicidad dependen más de la manera por la cual percibimos y nos enfrentamos con los
acontecimientos, que de la propia naturaleza de éstos. Si no te está gustando tu vida, hay algo radicalmente
erróneo en ti.
Todos somos necesarios. El valor para tener en cuenta es ser feliz y buscar tu sitio en la vida.
Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido.