TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


¿A QUÉ LLAMAMOS REALIDAD?



A vida é como jogar uma bola na parede.Se for jogada uma bola azul, ela voltará azul;Se for jogada uma bola verde, ela voltará verde;Se a bola for jogada fraca, ela voltará fraca;Se a bola for jogada com força, ela voltará com força.Por isso, nunca "jogue uma bola na vida”, de forma que você não esteja pronto a recebê-la. A vida não dá nem empresta; não se comove nem se apieda. Tudo quanto ela faz é retribuir e transferir aquilo que nós lhe oferecemos.

*Albert Eistein*

¡¡conciencia.....!!

La conciencia es definida en general como el conocimiento que un SER tiene de sí mismo y de su entorno. En los humanos, la conciencia, implica varios procesos cognitivos con aspectos interrelacionados.Puede también ser definida como el estado cognitivo no-abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos denominados "realidad".La conciencia es un juicio moral GUIADO por tu modelo mental.

DISTINCIONES: MATERIALISMO vs ESPÍRITU



Toma la CRUZ

Cada vez que la "emancipación" anuncia su desaparición a sus simpatizantes, también les facilita un discurso positivo. Nunca nos ofrece un diálogo fatalista pues con su palabra nace una esperanza de renovación. La presencia de la "emancipación" en nosotros, es simplemente un impulso que nos eleva hacia la plenitud a través de la espiritualidad, es decir, obviando el materialismo. Así pues con la negaciónde de nuestra salvaje esencia abrimos un camino hacia la liberación de nuestra vida dándolo un sentido inmaterial.



MODELOS MENTALES
La civilización de la riqueza no "civiliza""La renovación de la sociedad no llegará a través de la jerarquía y sus obedientes"
Un modelo mental es un mecanismo del pensamiento mediante el cual un ser humano, u otro animal, intenta explicar como funciona el mundo real.
Los modelos mentales son formas rígidas de mirar y escuchar que limitan la percepción y que se pueden remodelar para mejorar el rendimiento (principal acción del coaching).
¿Son los nacionalismos un sentimiento que actúa sobre nuestro modelo mental?
"Las élites son necesarias. Un mundo sin líderes, sin gente que pueda estudiar los problemas con cierta profundidad, no es practicable. Nos llevaría al caos, y a un caos sin horizontes. Hemos de poner al servicio de la sociedad todo el talento del que disponemos. De lo que se trata es de educar a unas élites para que se pongan al servicio del pueblo, y educar al pueblo para que entienda que hacen falta distintas funciones, que no haya proletarización idelogógica que al final lleve a errores".
Adolfo Nicolás. superior general de la Compañía de Jesús.

LA MENTE ADOPTA LA FORMA DEL OBJETO QUE CONTEMPLA






Marionetas del deseo
MIRIAM SUBIRANA
Llenamos la vida con distracciones, pero seguimos insatisfechos. El deseo nos esclaviza. Si es nuestro motor, ¿cómo nos ponemos al volante?
El deseo tiene una dinámica en la que siempre hay un punto de insatisfacción. Gisela Zuniga, autora y terapista alemana, explica cómo esta dinámica nos atrapa: "El ser humano ha permitido que lo desvíen de lo auténtico y que la multiplicidad lo seduzca y se apropie de él. Placeres y posibilidades ilimitados corren en su dirección como un torrente y se enseñorean de él". Si convertimos la vida en una continua expectativa, en una continua demanda, nuestra agonía crece incesante e incansable.
"Mi mujer cada semana necesita comprarse ropa nueva porque así se siente mejor. ¿Es normal?
LA INSATISFACCIÓN DE TENER
"La mente adopta la forma
del objeto que contempla"
(B. K. S. Iyengar)
El director del departamento de decoración y muebles de unos grandes almacenes me comentó alguna vez que cada semana veía entrar a las mismas personas llevándose bolsas cargadas de objetos y se preguntaba dónde los ponían. Era testigo de la compra compulsiva de multitud de personas.
En una ocasión, un señor llamó al programa de radio en el que colaboro, el día que tratamos la adicción a la novedad. Explicó lo siguiente: "Mi mujer cada semana necesita comprarse ropa nueva porque así se siente mejor. ¿Es normal? Ya no nos cabe la ropa en los armarios".
Esta mujer compra por aburrimiento, por incomodidad consigo misma, por obsesión con el cuerpo y para impresionar y agradar a otro. Gasta sin responsabilidad. Vive en la superficialidad "del traje", no en la esencia del ser.
Del mismo modo, empleamos el tiempo para distraernos y no para construir creativamente. Si sintiéramos la cercanía de la muerte y estos fueran nuestros últimos días, nos dedicaríamos a algo más esencial y significativo.
Una mujer me manifestó su preocupación porque sus hijos siempre piden comprar los nuevos tipos de galletas, de yogur, etcétera. La publicidad les convence de que se trata de algo nuevo, pero son los mismos productos de siempre. Lo que cambia es el envoltorio. Sus hijos adquieren estos productos que luego se quedan en la nevera y la mujer se pregunta qué hacer.
¿Qué sociedad hemos construido para que, teniendo tanto -probablemente más que nunca-, continuemos tan insatisfechos? ¿Qué es lo que hace que nuestra insatisfacción siga aumentando? Es una grandísima pregunta.
Vivimos en la cultura del tener, en la que corremos tras los logros, el poder, las posesiones, las personas, los objetos y las modas. Llega un momento en el que no sabemos hacia dónde corremos ni cuál es el sentido, ya que seguimos en una insatisfacción permanente.
Nuestros espacios son cada vez más pequeños y abarrotados de cosas. Espacios pequeños no solo a nivel físico, sino también a nivel interno: no nos queda espacio para pensar ni sentir desde el ser. Mientras la mente está abarrotada de pensamientos y de deseos, no hay espacio para la inspiración ni para la creatividad. Nos falta el espacio interior que permita un fluir de energía creativa. Solo cuando creamos y vivimos de dentro a fuera llenamos nuestra vida de sentido.
El problema surge cuando los deseos pasajeros nos distraen de nuestro propósito esencial. Luego sentimos culpa por el tiempo perdido y el dinero malgastado. Y de este modo se perpetúa nuestro malestar. Zuniga lo define así: "Desesperado, el hombre vive su vida a la carrera, como un hámster subido a su rueda. Es tal la velocidad a la que lo hace que apenas si tiene tiempo para cobrar aliento. El hombre no vive. Lo viven. Y todo porque ignora que su verdadero sitio está en el centro. Aquí, en el centro, hay paz y tranquilidad".
¿NUESTROS DESEOS NOS PUEDEN LLEVAR A UN ESTADO DE PAZ INTERIOR?
"El deseo implica apertura
a la alteridad: trascender tu yo,
tu pequeño mundo, para abrirte al otro"
(Javier Melloni)
Los deseos son uno de nuestros motores. La pregunta clave es: ¿cuál es el deseo por el que vale la pena luchar y satisfacer?
El deseo esencial está conectado con tres ejes. El primero es el deseo de conocer y ampliar nuestros horizontes. Desde pequeños nos mueve la curiosidad por saber y por comprender el mundo que nos rodea. El segundo eje es el impulso de hacernos completos. "Tu conciencia proviene de la unidad", dice Deepak Chopra. Por eso deseamos la unión, sentirnos el uno con el otro. Es un deseo que nos conduce fuera de nosotros. Amamos y buscamos ser correspondidos. Nos damos al otro desde nuestros dones, sintiendo así alegría. El tercero es el impulso a actuar para expresar la creatividad. Así nos damos al mundo desde nuestro talento y nuestros dones. Una acción con la que aportamos y construimos un mundo mejor nos llena de sentido.
Cuando nos desviamos de estos tres ejes esenciales nos invade la sensación de carencia. Tenemos carencias afectivas, estamos faltos de conocimiento o nuestras acciones están vacías de sentido. El resultado es que sentimos un estado de necesidad.
La necesidad crea un vacío que nos impulsa a relacionarnos para cubrirlo con amor y con poder. Nos atrae el amor. Nos atrae el poder. Sin darnos cuenta, caemos en la trampa de un amor que no es amor, sino deseo, y de un poder que no es poder, sino codicia.
Cuando el deseo invade el alma y esta no lo puede contener, este se convierte en algo destructivo y devastador como el cáncer que devora todo lo que encuentra a su paso. Se convierte en una dependencia que pasa a ser una adicción. Adicción al sexo, a la bebida, a los malos tratos, a la sumisión, a someter, al dinero... Entonces el deseo nos esclaviza. Perdemos la soberanía interior. Somos marionetas del deseo. No es de extrañar que vivamos insatisfechos y frustrados. Para huir de estas sensaciones, nos distraemos. Y así seguimos en la rueda del deseo insaciable.
Deje de ser marioneta del deseo. El primer paso para lograr dominio sobre uno mismo es, precisamente, desearlo. El poder mental es capaz de canalizar los pensamientos de manera positiva. Solo cuando uno se da cuenta de lo que subyace a sus deseos puede transformarlos. ¿Qué encubre el deseo que nos vence? ¿Qué es lo que realmente desea? Buscamos amor, paz, respeto, atención, o bien queremos huir de una situación que nos sobrepasa. Aunque la mente suele pedir cosas visibles y materiales, sus necesidades son más profundas y ninguna cosa superficial y efímera puede satisfacerlas.
La meditación nos conduce hacia lo auténtico y eterno. También ayudan las afirmaciones y la visualización. Visualizar consiste en crear imágenes positivas en su mente y, de esta forma, reforzar el pensamiento y fortalecer su voluntad para alcanzar aquello que afirma.
Las afirmaciones son pensamientos determinados. Son promesas que nos hacemos a nosotros mismos. Sirven para romper los hábitos negativos o pensamientos débiles. Por ejemplo: "Hoy haré que el pasado sea pasado y miraré al futuro con una nueva visión". El pasado tiene buenas y malas experiencias. Sin embargo, tendemos a evocar lo negativo. El efecto de esto es que nuestra actitud hacia el futuro se contamina. Un método efectivo para soltar el pasado es ver el beneficio que hubo. Cuando se reconoce un beneficio en lo que sucedió, es más fácil terminar con el resentimiento o la aflicción.
LA DIGNIDAD DE LO ESENCIAL
"Tú eres lo que estás buscando" (Deepak Chopra)
Primero averigüe su deseo esencial y lo que es bueno para usted. Alinee sus deseos con lo que realmente quiere. Así no se dejará llevar por otros deseos que supongan una huida ni una distracción. Finalmente céntrese en este compromiso. Con ello se fortalece, se siente seguro, y su caminar por el mundo es más digno.
Disfrutar el camino
Vivimos en la cultura de ofrecer y buscar recompensas. Si invierte aquí, ganará tanto. Si sigue tales pautas, recibirá la recompensa del cielo. Si sigue siete pasos, logrará el éxito. Estas promesas no son necesariamente erróneas. Cada acción conlleva un retorno. El problema es que al centrarnos en el beneficio, no prestamos atención a la calidad de la acción. Nos atrapa la satisfacción del deseo y no cuidamos el camino para llegar a ella. Si buscamos la calidad de cada instante con atención plena, viviremos mejor y aportaremos más.

¿INTERPRETACIONES?



¡¡¡Los hechos no se pueden cambiar, pero si su interpretación!!!


Ya puedo mirarte sin desearte, sin necesitarte, ya aprendí a vivir sin vos. Y pensar que casi hacés que me mate. Dejé, dejé, por fin, de ser un objeto del consumo que sólo vivía por y para consumir.
Tu paso por mi vida fue como un paréntesis. Ahora ya estoy instalado/a en la libertad abrazando la dignidad y buscando otros nuevos horizontes.....que potencien los VALORES de mi SER.

¿APREVECHAMOS TODAS LAS CAPACIDADES?




Todas las mujeres y todos los hombres han nacido con ciertos dones. Sin embargo, poco esfuerzo se ha dedicado en realidada describir las vidas y los hábitos psicológicos de las mujeres inteligentes, talentosas y creativas.bEn cambio, se hAlineación al centroa escrito mucho acerca de las debilidades y las flaquezas en general y de las mujeres en particular. Pero, en el caso de la Mujer Salvaje como arquetipo, a fin de comprenderla, captarla y aprovechar lo que ella nos ofrece, debemos interesarnos más por los pensamientos, los sentimientos y los esfuerzos que fortalecen a las mujeresy debemos tener en cuenta los factores interiores y culturales que las debilitan. En general, si entendemos la naturaleza salvaje como un ser por derecho propio que anima y conforma la más profunda existencia de una mujer, podremos empezar a desarrollarnos de una manera que jamás se hubiera crído posble. Una psicología que no consiga dirigirse a este ser espiritual innato que habita en el centro de la psicología femenina no les sirve para naca a las mujeres y no les servirá tampoco a sus hijas ni a las hijas de sus hijas a lo largo de muchas generaciones por línea materna. Por consiguiente, para poder aplicar una buena medicina a las partes enfermas de la psique salvaje, para poder corregir la relación con el arquetipo de la Mujer Salvaje, hay que identificar convenientementelos transtornos de la psique.

Pinkola

¿C A M B I O S?



EMANCIPACIÓN nos has datado de feminidad para abrir la esperanza en la belleza de la vida. Desde nuestra finitud podemos alcanzar una realidad superior como consecuencia de la espiritualidad que nos concedes. Aléjamos del desánimo que nos desestabiliza y domina permitiéndomos que la mujer pueda desarrollar su universo femenino libre de toda naturaleza opresora. Damos fortaleza en la lucha contra todas las fuerzar del mal que tanto envilece nuestra existencia y que con la luz nos llegue tu compañía.



"En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán perfectamente equipados para un mundo que ya no existe"

La MADRE.... ¿amor o apego?



El pasado es la única temporada que crece cada día.
Desde el hoy solemos contemplarlo con un poco de angustía.
Y nunca está completo.
En el pasado hay remansos de amor y pozos de odio.
Ruiseñores canosos y cigüeñas mudas.
Crímenes y caridades, octubres primaverales y....
junios congelados.
Mario Benedetti
El líder-coach no sólo expande sus habilidades y competencias, si no que motiva, potencia y enriquece el trabajo del equipo. Las capacidades conversacionales, el conocimiento de sí mismo y el aprender, ayudarán a generar cambios en las personas, en los vínculos y en las organizaciones.Los cambios en una organización no perdurarán si no tienen arraigo en las personas que la componen, en sus sistemas de creencias, en sus valores, en su modo de percibir el mundo, en el modo de relacionarse y en la forma en que asumen responsabilidad.
Una adaptación de este concepto puede ser en la relación "filio-maternal". Es natural ver que cuando somos bebés-niños o adolestentes la relación HIJO-MADRE es casi del 100%.
En la etapa de adolescentes ya empieza a distanciarse las voluntades para empezar a tomar distancia a partir de la juventud. ¿qué falta? ¿puede una madre ser la lider-coach de su hijo de la misma manera que lo puede ser de su hija?

CUATRO NO ES SIEMPRE EL RESULTADO DE SUMAR DOS Y DOS


Cuidado con los Números
JENNY MOIX


Cuantificar cada cosa, convertir la vida en una carrera de cifras y porcentajes, puede acabar en obsesión. A los números los cargamos de más significado del que poseen.
Alicia brincaba de alegría. Su libro estaba en librerías. Muchos amigos le recomendaron crear una página en Facebook para darlo a conocer. Y lo hizo. Debía conseguir algunos seguidores para que se fuera expandiendo por la Red de ordenador en ordenador. De entrada, se lo pidió a familiares e íntimos. Después le divertía entrar en Facebook y comprobar cómo crecían los seguidores: 24, 56, 245, 406... Hasta que en un momento de lucidez advirtió que algo no marchaba bien: hacía altos en el trabajo solo para entrar y mirar cuántos. ¡Se había enganchado! Si lo racionalizaba, era ridículo: su felicidad no dependía de tal número. Alicia es nombre ficticio, la protagonista soy yo misma. Por fortuna, las ratas de laboratorio con las que trabajé hace años, o mejor su recuerdo, me ayudaron a afrontar mi adicción. Comprobar que mi conducta era semejante fue muy disuasorio. Ellas apretaban la palanca para conseguir una descarga en una zona de su cerebro que les provocaba placer. Y no paraban de accionarla casi desesperadas.
"Un día, una amiga me contaba inquieta que el número de visitantes de su blog no subía como quería. Se estaba obsesionando"
su componente adictivo
"Algo de lo que puedes estar seguro acerca de tu plan de 'marketing', de tus productos o incluso de tu propia vida es que las cosas no saldrán como las habías planeado" (Seth Godin)
Uno de los principios que rigen la conducta animal (incluida la humana) es el condicionamiento instrumental. Es muy sencillo: las acciones seguidas de un estímulo positivo tienden a repetirse, y si es negativo, a disminuir. Es importante que ese estímulo esté cerca en el tiempo de la conducta; si no, nuestro cerebro no asocia comportamiento con estímulo.
A los vendedores se les prima si consiguen más ventas. El lapso de tiempo que pasa desde la venta hasta que toca el dinero (o no) suele ser demasiado dilatado. Para que funcione el condicionamiento se debe encontrar un reforzador positivo o negativo inmediato. Y de hecho, la mayoría de empresas ya saben cuál es: los números. Así cada vez más los vendedores están rodeados de ellos y de forma más inmediata: cuántos posibles clientes se han informado hoy, cuántos han entrado, cuántos han comprado... Una empresaria de una franquicia italiana me comentaba que sus vendedores se pasan el día hablando de esas cifras. Ella intenta mimar el buen ambiente para evitar la obsesión numérica. Cada profesión tiene algún número ofuscador. A los profesores universitarios se nos "premia" por el número de artículos científicos publicados. Lo triste es que lo común, en lugar de charlar sobre lo investigado, es hacerlo sobre la cantidad de artículos que se han logrado publicar.
El prestigioso economista Emilio Duró confesó en una conferencia que vivía obcecado con el número de ventas. Obsesión que se acabó el día que sufrió un amago de ataque al corazón. Mientras iba en la ambulancia, una voz sabia de su interior le susurró: "Emili, como te mueras porque bajaron las ventas del yogur desnatado Yoplait, eres tonto...". Casi todos tenemos un yogur desnatado en nuestra vida. Un día, una amiga me contaba inquieta que el número de visitantes de su blog no subía como quería. Le conté la anécdota de Duró. Me encantó cuando pude ver un post-it en la pantalla de su ordenador en el que había escrito en rojo: "Yogur desnatado Yoplait". El recordatorio de que no debía preocuparse por un simple número. Si queremos que algo nos obsesione, solo tenemos que cuantificarlo constantemente.
Su pesada carga
"La edad es solo un número, algo para poner en los registros"
(Bernard M. Baruch)

Meses atrás asistí a un congreso de psicólogos. Aprendí mucho por la calidad de las ponencias y por las interesantes tertulias durante las comidas. Todos compartíamos esa sensación. El contraste era la cara triste del director de la sociedad organizadora. Cuando le pregunté el motivo de su ánimo, me contestó que el número de asistentes era más bajo del esperado. ¿Significaba eso pérdidas monetarias? No. Intenté transmitirle que el número no importaba. Debía valorar la extraordinaria calidad, algo conseguido gracias a él. No sé si fui capaz de contagiarle la idea. Creo que no. Quizá si me hubiera sacado de la manga un contabilizador del gran aprendizaje de los asistentes y le hubiera enseñado en pantalla una cifra, lo habría tranquilizado. Parece que lo que no se puede cuantificar no existe. Esto lo saben bien las personas aquejadas de fibromialgia, lumbalgia inespecífica y otros dolores. Como no existe un termómetro del dolor, en ocasiones no consiguen la baja laboral. Sufren una terrible incomprensión por no disponer de un número indicativo de su padecimiento.
La mayoría de los padres tenemos un espacio en el cerebro para pensar en las notas de nuestros hijos. Nos enseñan un examen de matemáticas con un cuatro y automáticamente lo visualizamos de mayor vagabundeando sin trabajo. Cada nota la cargamos con demasiado peso. Casi las convertimos en un indicador de su futuro. Un cuatro en matemáticas significa un cuatro en ese examen, ni más ni menos. Imaginemos que en el colegio cuantificaran las interacciones sociales que efectúa en el recreo. Seguro que ese número también nos importaría. A la que se cuantifica algo, pasa a ser importante; si no, parece que no existe.
A los números los cargamos de más significado del que poseen. A veces tanto que acabamos por sufrir una especie de pudor numérico. Nos sentimos realmente incómodos si nos preguntan algunos. Una intromisión. Nuestra nómina. Esa cifra. Pronunciarla en voz alta es como confesión íntima, como revelar algo esencial de nuestro ser. ¿Lo que valemos? ¿Lo que hemos conseguido? La trascendencia que le damos a ese número esconde mucho de nosotros. ¿Y la edad? Otro que da que pensar. A algunas personas les cuesta confesarlo. Otras sufren depresiones al cumplir uno redondo: 30, 40, 50, 60... Nuestro sistema decimal marca los ciclos de angustia por cumplirlos. Si nos basáramos en el sistema duodecimal, nos deprimiríamos al cumplir 36 o 48. Es divertido comprobar lo relativos que somos los humanos.
¿Nos orientan o desorientan?
"La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno" (George Bernard Shaw)
Sin duda es la pregunta más típica para los psicólogos: "¿Es normal o no?". Dentro de la psicología, ¿cómo se define un comportamiento normal? A través de varios criterios. Y el estadístico es uno. Según él, lo normal es lo que hace la mayoría. Un criterio que sin matices puede resultar inconveniente. Pero los números son exactos y claros, y a veces los pedimos a gritos para orientarnos. ¿Cuántas relaciones sexuales a la semana son las normales? ¿Cuántas horas debemos dormir? ¿Cuál es la diferencia de edad óptima en la pareja? Resulta de lo más peligroso dar una respuesta fija porque entonces mucha gente se siente anormal cuando no lo es. Una chica me decía que no sabía si seguir adelante con su nueva pareja. Estaban en fase de enamoramiento total. Flotando. Su inquietud amorosa la expresó así: "¡Tiene siete años menos que yo! No sé, si fueran cuatro, aún, pero ¡siete!". Necesitamos cuantificar.
Un novelista lo tiene difícil para medir su rendimiento a corto plazo. Muchos cuentan horas de trabajo al día o número de páginas escritas. Necesitamos orden, ver la progresión. El peligro es olvidar que las cifras son solo un indicador aproximado y nos desasosegamos, por ejemplo, si hoy hemos trabajado menos que ayer cuando quizá hoy ha sido más fructífero. Nuestro comportamiento puede pasar de inteligente, cuando empleamos los números como indicadores aproximados, a irracional, cuando los consideramos exactos. Resbalar hacia lo absurdo es fácil.
Sin números aún estaríamos en las cavernas. Son indispensables. Pero evitemos que nos ofusquen y no nos dejen ver lo esencial, que muchas veces no es medible. ¿Cómo cuantificar lo gustoso que resulta besar la mano mullida de un bebé? Evitemos vivir bajo su tiranía. Bueno, ya llevo 7.880 caracteres escritos, debo acabar

Si no se puede hacer nada, uno empieza a aceptarlo todo...



"Cuando aparece la REPRESIÓN surge la OBSESIÓN"
Los filósofos siempre han creído que la esencia precede a la existencia, que el hombre nace ya determinado para aquello que va a ser. Ésta es la actitud que adoptan los deterministas, los fatalistas. Toda la humanidad ha sufrido mucho a causa de este tipo de enfoque, ya que implica que no hay ninguna posibilidad de un cambio radical. Si no se puede hacer nada, uno empieza a aceptarlo todo: la esclavitud, la pobreza, la fealdad.... Osho
"El coaching estima y considera que los determinismos socio-genéticos están para ser redescubiertos y reformulados. Esto dependerá de nosotros si deseamos salir de la comodidad donde la opulencia o la misería nos ha situado." ¡¡¡muévete y moverás!!!

LA COMPRENSIÓN DE LA NATURALEZA NO ES UNA RELIGIÓN ES UNA PRÁCTICA.



Disfrutemos, AMIGOS, del descanso vacacional para tomar impulso en el caminar por nuestra existencia. Abracemos a la AMISTAD como signo del amor racional que vence nuestro origen salvaje. Así, saboreando la PAZ, alcanzaremos la plenitud de espíritu tan necesaria en estos momentos de duda humana.

La RAZÓN no debe olvidar al INSTINTO, deben convivir.

Cuando perdemos el contacto con la psique instintiva, vivimos en un estado próximo a la destrucción, y las imágnes y las facultades propias de lo femenino no se pueden desarrollar plenamente. Cuando una mujer es apartada de su fuente básica, queda esterelizada, pierde sus instintos y sus ciclos vitales naturales y éstos son subsumidos por la cultura o por el intelecto o el ego, ya sea el propio o el de los demás. La Mujer Salvaje es la salud de todas las mujeres. Sin ella, la psicología femenina carece de sentido. La mujer salvaje es la mujer prototípica; cualquiera que sea la cultura, cualquiera que sea la época, cualquiera que sea la política, ella no cambia. Cambian sus ciclos, cambian sus representaciones simbólicas, pero en esencia ella no cambia. Es lo que es y ella es un todo. Se canaliza a través de las mujeres. Si éstas están aplastadas, ella las empuja hacia arriba. Si las mujeres son libres, ella también lo es. Afortunadamente, cuantas veces la hacen retroceder, ella vuelve a saltar hacia adelante. Por mucho que se las prohíba, reprima, hostihue y se la tache de insegura, peligrosa, loca, ella vuelve a aflorar en las mujeres, de tal manera que hasta la mujer más reposada y la más comedida guarda un lugar secreto para ella. Hasta la mujer más reprimida tiene una vida secreta con pensamientos y sentimientos lujuriosos y salvajes, es decir, naturales. Hasta la mujer más cautiva conserva el lugar de su YO salvaje, pues sabe instintivamente que algún día habrá un resquicio, una abertura, una ocasión y ella la aprovechará para huir.

Pinkola

La forma de sentirse completo solamente puede venir a través del amor a uno mismo.





El amor sexual y romántico, ¿puede darnos más?
Nos obsesionamos con la búsqueda del amor, de la pareja, del compañero, de la media naranja, pero la mayoría de las veces nuestros encuentros quedan en los primeros fuegos artificiales del amor romántico que muy a menudo no son más que las hormonas dando señales de atracción y la cabeza armando la escenografía: anhelos, aspiraciones, proyecciones enmascarando el mero deseo. Y cuando damos pasos más allá y reconocemos que era solo amor sexual y éste tiene lugar, en algún momento el fuego se debilita, y aunque echemos más leña, las cenizas se van volando en la brisa del desinterés. Tenemos épocas en las que parecemos un barquito a la deriva en un mar hormonal, pero ¿qué dice el corazón en su llamado al dar incondicional? Generalmente no lo escuchamos, aunque hablemos de corazones rotos. Lo único que se rompe es la idea de lo que esperábamos que esa relación nos fuera a dar. Buscamos la satisfacción en muchos aspectos, proyectamos nuestra película, y resulta que la otra persona tenía otro argumento para su propia actuación. Es así. Vivimos buscando el amor a uno mismo en el sexo, pero nunca lo encontraremos hasta que no lo hayamos anclado adentro. Nunca el otro será todo lo que uno necesite que sea para satisfacernos. La forma de sentirse completo solamente puede venir a través del amor a uno mismo. La unión entre dos personas que aman incondicionalmente sería la expresión de unión sexual más elevada, por supuesto. Habría mucha nutrición, y es hermoso crecer con tu pareja. Pero esto incorpora muchas otras cosas, y éstas no solo son acerca de la sexualidad. El amor es mucho más complejo y mucho más completo que únicamente el sexo. Pero si me preguntás sobre sexo solo por el sexo mismo - buscandolo en internet, por ejemplo, o teniendo sexo con muchísimas parejas en discos y spas - y me preguntás si eso es amor, te digo que no. Eso solo es otra adicción. Solo es otra forma que tiene la humanidad para tratar de olvidarse de sí misma y encontrar la satisfacción afuera. ¿Y hay algo malo con eso? No, por supuesto que no. No hay nada malo con nada. Podemos ver a través de aquello y darnos cuenta que tampoco nos satisface. Y nuevamente el llamado se hace más fuerte: volver a casa, a nosotros mismos. Cuando veás que te es difícil estar o ser en algo o con alguien un cien por ciento, que comenzás con entusiasmo y luego te desanimás y lo dejás, recordá que es un lugar en vos que no estás amando y donde no estás siento total, y que la gran aventura, la gran relación es el abrazar eso completamente, pues tratamos de satisfacer o llenar ese espacio con lo externo: las relaciones, los proyectos, las sustancias o lo que fuera. Recuerdo que cuando comencé a experimentar conciencia, todo lo demás se tornó irrelevante. Lo único que yo quería era más conciencia, más conciencia. Nada del afuera me podía dar plenitud. Esa fue mi experiencia. Para ese entonces yo ya había hecho todo lo que yo había querido. Me había sumergido en mis previas pasiones un cien por ciento, las había agotado, de modo que cuando encontré conciencia, fue todo lo que quise. Me volví más apasionada por esto que por cualquier otra cosa, y yo siempre fui apasionada con todo lo que hacía, siempre supe exactamente qué es lo que quería hacer, le di a todo un cien por ciento. Vos también, un día, querrás saber quién sos, querrás realmente enamorarte completa e incondicionalmente de la persona que siempre vivirá contigo: vos mismo. Y entonces, al encontrarte así, podrás luego tener las mejores relaciones con otras personas, pero ya no será por necesidad, sino puro amor incondicional, en abundancia y siempre.


Isha.

Y, sin embargo, son estas fugaces experiencias que se producen tanto a través de la belleza como de la pérdida que nos hace sentir desnudas....



.....alteradas y ansiosas hasta el extremo de obligarnos a ir en pos de la naturaleza salvaje. Y llegamos al bosque o al desierto o a una extensión nevada y nos ponemos a correr como locas, nuestros ojos escudriñan el suelo, aguzamos el oído, buscando arriba y abajp, buscando una clave, un vestigio, una señal de que ella sigue viva y de que no hemos perdido nuestra oportunidad. Y, cuando descubrimos su huella, lo típico es que las mujeres corramos para darle alcance, dejemos el escritorio, dejemos la relación, vaciemos nuestra mente, pasemos página, insistamos en hacer una pausa, quebrantemos las normas y detengamos el mundo, pues ya no podemos seguir sin ella. Sil as mujeres la han perdido, cuando la vuelvan a encontrar, pugnarán por conservarla para siempre. Una vez que la hayan recuperado, lucharán con todas sus fuerzas para conservarla, pues con ella florece su vida creativa; sus relaciones adquieren significado, profundidad y salud; sus ciclos sexuales, creativos, laborales y lúdicos se reestablecen; ya no son el blanco de las depredaciones de los demás, y tienen el mismo derecho a crecer y prosperar según las leyes de la naturaleza. Ahora su cansancio del final de la jornada procede de un trabajo y un esfuerzo satisfactorio, no del hecho de haber estado encerrado en un esquema mental, una tarea o una relación excesivamente restringida. Cuando las mujeres reafirman su relación con la naturaleza salvaje, adquieren una observadora interna permanente, una conocedora, una visionaria, un oráculo, una inspiradora, un ser intuitivo, una hacedora, una creadora, una inventora y una oyente que sugiere y suscita una vida vibrante en los mundos interior y exterior. Cuando las mujeres están próximas a esta naturaleza, dicha relación resplandece a través de ellas. Esa maestra, madre y mentora salvaje sustenta, contra viento y marea, la vida interior y exterior de las mujeres.

Clarissa Pinkola

¿HAY AMOR AL PROJIMO?




Cómo capear a los pelmazos
FRANCESC MIRALLES
Siempre hay gente que nos saca de nuestras casillas. Pero hay claves para relativizar y capear el temporal sin caer en el conflicto.
La concentración humana en pueblos y ciudades ha convertido la convivencia en un producto de primera necesidad. Cada día nos vemos obligados a interactuar con todo tipo de personas. Los compañeros de trabajo, los vecinos e incluso la familia son un reto para nuestra paciencia. Cada cual tiene una visión del mundo, una sensibilidad y unas prioridades distintas.
El 'feedback' de nuestro entorno es la mejor manera de educar nuestra empatía y evitar situaciones molestas para los demás
El umbral de tolerancia es distinto en cada persona, aunque siempre hay quienes tienen a bien soltar la frase equivocada en el momento menos oportuno, las que invaden nuestra intimidad cuando necesitamos descanso o las que se conducen de forma agresiva y egoísta como norma. ¿Qué hacer con esta gente que nos saca de nuestras casillas?
Analfabetos emocionales
"Los elefantes son buena gente, pero son pesados" (Jaume Rosselló)
En verano, la mayoría de personas disponen de más tiempo y aguantan menos presión laboral, lo que facilita mirar a los demás de otra manera. En este artículo se presenta un método novedoso para capear los caracteres difíciles. Pero antes, ocupémonos de aquellos cuya única misión parece ser amargarnos la vida.
Hay personas que resultan cargantes debido a su temperamento, a su insistencia o a su falta de empatía. Son aquellas que se enfadan con facilidad o, por el contrario, nos hacen enfadar a menudo. Detrás de estos perfiles suele haber una carencia emocional o comunicativa; se comportan de este modo porque no han aprendido a hacerlo mejor.
Suelen ser individuos que no han cultivado su inteligencia emocional y, por tanto, les cuesta ponerse en el lugar de los otros para entender cuándo molestan o hieren a los demás. Como tienen un déficit de empatía, cuando logran irritar a su entorno no entienden sus reacciones y llegan a pensar que todo el mundo está en su contra.
Según el psicólogo Xavier Guix, incluso las personas más llevaderas tienen conductas pesadas en algún ámbito de su vida. Por ejemplo, alguien puede ser encantador en el seno de la empresa, pero exigente y desconfiado con su pareja, así como hay padres y madres ejemplares que se conducen de manera grosera con los que no son de su manada.
El feedback que recibimos de nuestro entorno es la mejor manera de educar nuestra empatía y evitar situaciones en las que molestamos a los demás. Incluso así, siempre habrá personas a las que no gustaremos, eso es inevitable, sobre todo cuando la persona con la que se trata es un analfabeto emocional.
Una cuestión de 'feeling'
"En la práctica de la tolerancia, nuestro enemigo es el mejor maestro" (Dalai Lama)
Hace dos veranos, Pep Guardiola, entrenador del FC Barcelona, decía en una rueda de prensa que no tenía feeling con el goleador del equipo, Samuel Eto'o.
El vocablo inglés, en realidad, era un eufemismo cuyo verdadero significado era: "No trago a este tío". El camerunés le irritaba sobremanera, del mismo modo que nos irritan muchas personas con las que tratamos, con el agravante de que no marcan 36 goles en una temporada ni nos hacen ganar trofeos. Lo único seguro es que nos hacen perder los nervios.
El doctor Brinkman y el doctor Kirschner, autores de un ensayo que se publicó en nuestro país con el título Cómo tratar con gente a la que no puedes soportar, proponen que, cuando nos sintamos amenazados por alguien que nos resulte incómodo o desagradable, tomemos consciencia de que...
• Una persona no es solamente su comportamiento. Alguien se puede equivocar en su manera de hacer o hablar, pero esto no nos da derecho a condenarla para siempre.
• Los pelmazos son previsibles. Por tanto, tenemos que estar preparados para reaccionar de forma más efectiva ante lo que ya sabemos que harán.
• Tenemos la capacidad de influir en la conducta de los otros, si hablamos con ellos con respeto y cariño para que se den cuenta de lo que hacen mal.
Estos autores advierten, sin embargo, de que el grado de pesadez de las personas depende mucho de las limitaciones de los que las tienen que sufrir. Se puede tener la capacidad de soportar a alguien tan negativo que nadie quiere estar a su lado, y tener dificultades, en cambio, para relacionarse con una persona que no suele abrir la boca. Hay quien no puede resistir a la gente agresiva, mientras que otros se desquician con el comportamiento de los autocompasivos.
Ser pesado es un concepto tan relativo y ligado al interlocutor, afirman, que todos acabamos resultando pesados para alguien, si no continuamente, en ciertos momentos de nuestra vida.
Las gafas de la empatía
"Aplaudidnos cuando corramos, consoladnos cuando caigamos, animadnos mientras nos recuperemos" (Edmund Burke)
En EE UU presentaron una técnica para lidiar con nuestra irritabilidad. Fue en 2005, a través de un video llamado Get Service. Se trata de un clip de cuatro minutos en el que un ejecutivo va maldiciendo mientras conduce. De buena mañana se indigna con un niño que se cruza en su camino con el monopatín. También echa pestes de los otros conductores y de una mujer que aparca mal. Luego entra en una cafetería autoservicio y se desespera con la cola y con la lentitud del camarero detrás de la barra. Cuando por fin se toma el café con un humor de perros, un misterioso hombre de negro se le acerca y le da unas gafas que tienen un insólito poder: permiten conocer la situación personal de cada uno sobreponiendo una etiqueta. Así, descubrirá los dramas personales de la gente de la que se quejaba, y cambia su perspectiva. La moraleja: a menudo olvidamos que los demás pueden tener problemas mayores que nosotros.
La alquimia del elogio
"Es mejor elogiar lo que entiendes de una persona que censurar lo que no entiendes" (Leonardo da Vinci)
Etiquetar la situación personal de cada cual nos sirve para mejorar nuestro trato con los demás, pero ¿cómo podemos lograr cambios de actitud?
Echar en cara lo que se hace mal solo consigue la defensiva. Es más efectivo poner énfasis en lo que se hace bien. Todo el mundo necesita que le hagan sentir importante. A menudo, una conducta irritante se debe a la inseguridad de alguien que se siente rechazado por los demás. La autoestima es la clave del buen o mal carácter y depende mucho de la opinión que los otros tienen de nosotros. Valga como ejemplo la anécdota que sucedió en una escuela norteamericana. Debido a un error informático, se cruzó la información que tenían que recibir los profesores del centro antes de empezar el curso. Un grupo de estudiantes brillantes fue calificado de perfil bajo, mientras que los alumnos a los que correspondía esta observación fueron calificados como excelentes. Al final, los primeros retrocedieron en su rendimiento, y viceversa. El milagro se obró porque el elogio funciona como un bumerán: cuando brindamos a los otros reconocimiento y apreciación, estos se esfuerzan en confirmarnos las capacidades que vemos en ellos.

Ponerse en la piel del otro
"Aunque la gente difícil representa solo el 5% de la población, causa el 50% de los problemas que sufrimos. A menudo usan estratégicamente su conducta negativa para ganar nuestra atención (...). Cuando estamos con una persona así tenemos que entender por qué se comporta así. Generalmente se trata de personas infelices y con un grado muy bajo de autoestima". Keith Levick, doctor en psicología.

¡¡¡PIÉNSALO!!!




La emancipación no es sumisión, es humildad.


Para salir de nuestra ignorancia y finitud no debemos hacerlo a través de someternos a otras voluntades humanas. Tampoco hemos de entrar en el paraíso de la comodidad y dejarnos llevar por las corrientes y cauces que los acaudalados nos proponen. Hemos de sublevar nuestro espíritu dotándole de inquietudes propias que, junto al discernimiento, nos acerquen a la sombra de la sabiduría. Ya en ella, hemos de mantener una sigilosa presencia humana que, como sombra cambia permanentemente para mayor grandeza de la emancipación.

NO DESPRECIES TU POTENCIAL......



¿Sabemos lo que nos motiva?
BORJA VILASECA


Cuanto más aprendemos, más evolucionamos. Cada uno de nosotros se encuentra a sí mismo en su propio proceso evolutivo en el que cambian necesidades y motivaciones.
Para la gran mayoría de culturas milenarias, la mariposa representa la metamorfosis. Lo cierto es que la ciencia contemporánea ha comprobado que es el único ser vivo capaz de modificar totalmente su estructura genética. El ADN de la oruga que se envuelve en la crisálida es diferente al de la mariposa que sale de él. De ahí que este proceso natural se haya convertido en el símbolo del cambio y la transformación.
Muchos solemos estancarnos en alguna fase del aprendizaje, sin convertirnos en lo que podríamos llegar a ser
A medida que aprendemos de nuestros errores, avanzamos hacia convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos
Y entonces, ¿qué es mejor? ¿La oruga, la crisálida o la mariposa? No hay mejor ni peor. Simplemente son diferentes estadios en el camino de la evolución. Y por estadios nos referimos a "las etapas o fases que forman parte de cualquier proceso de desarrollo o transformación". Lo mismo sucede con la especie humana. Cada uno de nosotros se encuentra en un estadio evolutivo que no es ni mejor ni peor que el del resto de seres humanos.
Como las orugas, estamos llamados a seguir un proceso natural de evolución. Se realiza por medio del aprendizaje que podemos extraer de nuestras experiencias. Consciente o inconscientemente, todos avanzamos a nuestro propio ritmo y siguiendo nuestras propias pautas. Eso sí, muchos solemos quedarnos estancados en alguna fase de este camino de aprendizaje, sin convertirnos en quienes podríamos llegar a ser.
LA ESPIRAL DE LA MADUREZ
"Resistirse al cambio es ir en contra del fluir natural de la vida"
(León Tolstói)
Este proceso evolutivo no tiene nada ver con la edad física, sino con la madurez psicológica. Se sabe de individuos que al llegar a la edad adulta siguen adoptando actitudes y conductas infantiles y adolescentes. Y también de jóvenes que han asumido las riendas de su vida, dejando de culpar a los demás por las consecuencias que tienen sus decisiones y sus actos.
Cuanto menor es nuestra evolución, más egocéntricos, victimistas, ignorantes e inconscientes somos. Y como consecuencia, más sufrimos, luchamos y entramos en conflicto con los demás. Por el contrario, cuanto mayor es nuestra evolución, más altruistas, responsables, sabios y conscientes somos. Y por ende, más felices nos sentimos y mayor es nuestra capacidad de amar y de servir a los demás. A este proceso de cambio se le conoce como "la espiral de la madurez". En la medida que aprendemos de nuestros errores, vamos avanzando por el camino que nos permite convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.
LA PIRÁMIDE DE MASLOW
"La satisfacción de una necesidad crea otra" (Abraham Maslow)
Según la pirámide de Maslow -creada por el psicólogo humanista Abraham Maslow-, los seres humanos compartimos necesidades que dan lugar a motivaciones. La principal es nuestra necesidad de "supervivencia física", que incluye motivaciones fisiológicas, de protección y de seguridad. A nivel emocional, también necesitamos mantener "relaciones sociales" con otros seres humanos. En este punto, nuestra motivación consiste en compartir tiempo y espacio con personas cuyas creencias, valores, prioridades y aspiraciones sean similares a las nuestras. Por eso solemos agruparnos en familias, cultivar vínculos de amistad o formar parte de organizaciones sociales, profesionales, políticas, religiosas... Queremos pertenecer a un colectivo con el que sentirnos identificados.
En este sentido, también buscamos ser queridos y aceptados. Está en juego la valoración que los demás tienen de nosotros. Y es precisamente esta necesidad la que nos mueve a diferenciarnos emocionalmente del resto de miembros que componen nuestro grupo social, construyendo nuestra propia personalidad. Y puesto que solemos asociar lo que somos con lo que tenemos, y lo que tenemos con lo que valemos, en general basamos nuestra autoestima en aspectos externos como el estatus, el poder, la riqueza material, el éxito o la belleza.
EL 'CLIC EVOLUTIVO'
"Las cosas no cambian, cambiamos nosotros"
(Henry David Thoreau)
Todas estas necesidades -de supervivencia física, de relaciones sociales y de valoración- gozan de protagonismo en nuestra existencia cuando nos guiamos por nuestro instinto de conservación físico y emocional. No en vano, la función del egocentrismo es garantizar nuestra preservación como seres humanos. De ahí que nos lleve a fijar el foco de atención en cuestiones externas, orientándonos a saciar nuestro propio interés. Eso sí, en la medida que vamos cubriendo estas necesidades se produce un punto de inflexión. Un clic evolutivo que provoca la aparición de nuevas necesidades y motivaciones. De pronto surge la necesidad de autoconocimiento. Principalmente porque intuimos que más allá de nuestro falso concepto de identidad -la máscara creada con las creencias con las que hemos sido condicionados por la sociedad- podemos reconectar con nuestra esencia.
En base a esta nueva necesidad, nuestra mayor motivación consiste en orientarnos a la transformación. De ahí que empecemos a centrar la mirada en nuestro interior. Así comprendemos que nuestra autoestima no tiene nada que ver con los aspectos externos, sino con la valoración que tenemos de nosotros mismos. Al respetarnos y amarnos, comenzamos a cultivar una serie de fortalezas como la humildad, la confianza y la libertad. El signo más evidente de que vivimos desde nuestra verdadera esencia es que ya no dependemos de lo que piensen los demás ni perdemos el tiempo alimentando miedos e inseguridades. Confiamos en la vida. La pregunta que aparece es: "¿Para qué estamos aquí?".
ORIENTACIÓN AL BIEN COMÚN
"Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro" (Platón)
Con la finalidad de encontrar nuestro lugar en el mundo, iniciamos una búsqueda personal que nos abre las puertas a lo desconocido. De pronto sentimos la necesidad de entrenar el músculo del altruismo, encaminando nuestra existencia hacia el bien común. Así es como surge la motivación de trascendencia. Ya no pensamos en términos de empleo o de carrera profesional. Lo que buscamos es alinearnos con una misión que vaya más allá de nosotros mismos.
Al habernos resuelto emocionalmente, ya no nos movemos desde la carencia, sino desde la abundancia. Y esta nos inspira a entrar en la vida de los demás con vocación de servicio. Nuestra motivación es ser útiles. Así comprendemos que nosotros no somos lo más importante, sino lo que ocurre a través nuestro. Es entonces cuando amamos lo que hacemos y hacemos lo que amamos. En este estadio evolutivo surge la última de las necesidades humanas: la de unidad. Ya no solo aceptamos y respetamos al resto de seres humanos tal y como son, sino que extendemos este respeto a la naturaleza y al resto de seres vivos. Si bien pensamos de forma global, actuamos localmente. Por medio de esta conciencia ecológica hacemos lo posible para que nuestro paso por la vida deje tras de sí una huella útil, amorosa y sostenible.

El valor de un ser humano
Un joven discípulo preguntó a su maestro: "¿Cuál es el valor de un ser humano?". El sabio sacó un diamante del bolsillo y le dijo: "Ofrece esta piedra a diferentes comerciantes del mercado y me cuentas qué tal te ha ido". Primero entró en una frutería, y el frutero le dijo: "Te lo cambio por un racimo de uvas". Más tarde, un carpintero le dijo: "Te ofrezco tres trozos de madera". Fue a una bisutería, donde le cambiarían cien monedas de oro. Y finalmente, el discípulo visitó la mejor joyería de la ciudad. El joyero afirmó: "Me encantaría poder comprártelo. Pero este diamante es tan valioso que no tiene precio".
El joven regresó con la piedra preciosa y le explicó a su maestro lo que le acababa de ocurrir. Sonriente, el sabio concluyó: "Al igual que sucede con esta piedra, para el que sabe ver, el valor de un ser humano es inconmensurable".

¿DESEAS PERCIBIR EL SABOR DE LO ENDOSALVAJE?



El arquetipo de la Mujer Salvaje envuelve el ser alfa matrilíneo.


Hay veces en que la percibimos, aunque sólo de manera fugaz, y entonces experimentamos el ardiente deseo de seguir adelante. Algunas mujeres perciben este vivificante "sabor de lo salvaje" durante el embarazo, dyrante la lactancia de los hijos, durante el milagro del cambio que en ellas se opera cuando crían a un hijo o cuando cuidan una relación amorosa con el mismo esmero con que se cuida un amado jardín. La existencia de la Mujer Salvaje también se percibe a través de la visión; a través de la contemplación de la sublime belleza. Viene a través del sonido; a través de la música que hace vibrar el esternón y emociona el corazón; viene a través del tambor, del silbido, de la llamada y del grito. Viene a través de la palabra escrita y hablada; a veces palabra, una frase, un poema o un relato es tan sonoro y tan acertado que nosinduce a recordar, por lo menos durante un instante, de qué materia estamos hechas realmente y dónde está nuestro verdadero hogar. Estos transitorios "sabores de lo salvaje" se perciben durante la mística de la inspiración. Surge cuando nos tropezamos con alguien que ha conseguido establecer esta relación indómita. El anhelo aparece cuando una se da cuenta de que ha dedicado muy poco tiempo a la hoguera mística o a la ensoñación, y demasiado poco tiempo a la propia vida creativa, a la obra de su vida o a sus veraderos amores.

Pinkola

Arquetipos de la Mujer Salvaje





Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes. Por conseguiente, la depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres, aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar. Por consiguiente, fue ahí, en el estudio de los lobos, donde por primera vez cristalizó el estudio del concepto sobre el arquetipo de la Mujer Salvaje. Es pues en la constante observancia de los lobos como comprendí la existencia de la Mujer Salvaje que anda oculta en todas las manifestaciones de femenidad. Vi, en mis andaduras por la naturaleza, como una madre loba mató a uno de sus cachorros herido mortalmente y me enseño la dura compansión y la necesidad de permitir que la muerte llegue a los moribundos. La generación a la que muchos pertenecemos, posterior a la II Guerra Mundial, creció es una época en que a la mujer se le trataba como a una niña y a una propiedad adormilada por las revistas del corazón.

Clarissa Pinkola

AMANECER EN EL ALMA...



Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente acepyados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sompra de la Mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la somba qu trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas.

Doctora Clarissa Pinkola.


Todos los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de exinción. En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva. Durante largos períodos, ésta ha sido tan mal administratada como la fauna silvestre y las tierras vírgenes. Durante miles de años, y mirar el pasado para darnos cuenta de ello, se la ha relegado al territorio más yermo de la psique. A lo largo de la historia, las tierras espirituales de la Mujer Salvaje han sido expoliadas o quemadas,sus guaridas se han arrasado y sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos ritmos artificiales para complacer a los demás.

FELIZ VERANEO...... Si



Los objetivos del verano
JENNY MOIX
Con la llegada de las vacaciones nos planteamos propósitos para el resto del año. ¿Por qué no los cumplimos después?
Las olas del mar, la blanquísima arena y la sombra de la palmera formaban el decorado de la discusión entre Paco y Carmen. En esa playa de Cuba, el matrimonio pasaba sus vacaciones y daba vueltas a lo que les acababan de ofrecer: vacaciones a tiempo compartido. Pagando una suma que les parecía un chollo, podían pasar una semana de vacaciones en lugares paradisiacos como aquel durante muchos años. Parecía una buena oferta, pero tenían que decidirse "ya". El vendedor les apremiaba. Es la estrategia, ya que se sabe que el ambiente vacacional nos hace ver las cosas de un modo diferente y por eso fuerzan a los potenciales clientes a decidirse en pleno relax veraniego.
"El día tiene 24 horas. Si vamos a tope, ¿de dónde sacaremos tiempo para nuevas metas? Antes de anotar hay que vaciar la agenda"
"Cuando nuestras neuronas están tomando el sol tienen ideas excelentes. Pero de vuelta a la oficina olvidamos los objetivos marcados"
Cuando nuestras neuronas están tomando el sol, se convierten en excelentes creativas. Y disfrutan pintando hermosas metas. Pero las mismas neuronas ya no son las mismas de vuelta a la oficina. Los maravillosos objetivos propuestos ya no parecen tan factibles y en el peor de los casos se han olvidado. He aquí otro de los enigmas de la especie humana: ¿Por qué nos planteamos objetivos que en la mayoría de los casos no cumplimos?
Dos personas en una
Encuentro tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás
(Michel Eyquem de Montaigne)
Quizá en lo más profundo de nuestras entrañas existe un interruptor que al apretarse somos de una manera y al volverse a pulsar cambiamos de identidad. Quizá somos dos en uno. El yo de vacaciones y el yo trabajador. Quizá estas dos personas no se comuniquen muy bien...
"Es como si me cambiara el chip". Esta frase la he oído en muchas ocasiones cuando alguien me explica que no entiende cómo su comportamiento varía de un momento a otro. Los casos de "cambio de chip" más extremos se dan en las personas que sufren trastorno de personalidad múltiple o de identidad disociativo. En un mismo sujeto, una vez toma las riendas una identidad y de repente otra se las arrebata.
Estos casos son extremos, pero todos notamos cómo nuestra forma de ver las cosas o de actuar puede variar sin saber muy bien por qué. Lo que en verano vemos claro, en invierno lo percibimos oscuro. Dentro de la psicología se ha descrito un fenómeno que nos puede ayudar a entender: "Aprendizaje dependiente del estado". Significa que en muchos casos los organismos recuperan mejor la información si están en el mismo estado físico (estado de ánimo, fatiga o drogas) que cuando se realizó la codificación. Por ejemplo, si un grupo de personas aprende un listado de palabras bajo los efectos del alcohol, la recordarán mejor cuando vuelvan a estar ebrias.
Desterrando lo importante
Lo que es más importante está enterrado bajo capas de problemas apremiantes y preocupaciones inmediatas (Stephen Covey)
Si analizamos el estado de nuestro organismo durante las vacaciones y durante el resto del año, encontraremos diferencias: nuestras rutinas, lo que comemos, el ejercicio que practicamos, nuestro estado de ánimo... Esto podría explicar que nuestros retos propuestos durante la calma veraniega, nuestro cuerpo de invierno ni los recuerda, o, si lo hace, le parecen una idea que proviene de lejos.
Parece que tendríamos que ir tendiendo un puente entre nuestro yo vacacional planeador de objetivos y nuestro otro yo. Una vía de comunicación podría ser el lápiz y el papel. Cuando planeamos un proyecto de trabajo o la compra, normalmente lo anotamos todo. Sin embargo, nuestros objetivos vitales los dejamos en manos de nuestra memoria cambiante. El yo programador tendría que anotarlo todo para que el otro pudiera leerlo.
El yo vacacional en algunos aspectos funciona de una manera óptima. Ve con más claridad lo esencial. Lo urgente, que suele ser lo que nos mantiene más ocupados durante el año, no le importa mucho y detecta con lucidez lo importante. Desde ese relax, donde lo apremiante de la vida diaria se ha vuelto inexistente, conectarse al corazón resulta más fácil.
Sin embargo, ese mismo relax puede ser un inconveniente para planificar objetivos. Cuando tenemos hambre es un mal momento para ir a comprar comida porque adquirimos más de la cuenta. Cuando estamos descansados es un mal momento para establecer metas porque al estar cargados de energía sobrevaloramos nuestras capacidades y no somos realistas (pensamos en apuntarnos al curso de inglés, practicar más ejercicio, hacer régimen, salir más con los amigos...). Tenemos que ser conscientes de que las energías que nos cargan en verano no son las mismas durante la vida cotidiana. Que un objetivo sea realista suele depender sencillamente de los plazos.
El día tiene 24 horas. Si normalmente vamos a tope, ¿cómo tendremos tiempo para dedicar a las nuevas metas? No podemos anotar más en nuestra agenda sin antes vaciarla. Así que recordemos planificar objetivos "de quitar" asuntos. Dejar de hacer no es fácil. Nos parecerá imposible cambiar un tipo de vida al que estamos muy acostumbrados. Para conseguirlo tenemos que escarbar muy adentro y así descubrir qué nos impide dejar algunas actividades. Si pudiéramos detectar qué son autoexigencias y qué hacemos por agradar o sentirnos queridos, daríamos un gran paso. Quizá el yo vacacional que se encuentra más descansado está en mejores condiciones para ahondar a este nivel.
Más allá de los objetivos
Desear cosas es bueno siempre y cuando no te enfades si no las consigues
(Celine en 'Antes del atardecer')
Si suponemos que somos dos personas: una llena de energía y creativa, y la otra inmersa en la urgencia del día a día, está claro que si la primera planea una serie de objetivos, lo tiene que programar todo muy detalladito y fácil para que la otra pueda llevarlo a cabo. El objetivo tiene que estar formulado en términos específicos. Nuestro objetivo no debe ser "haré más ejercicio", sino "iré al gimnasio tres veces por semana". El yo vacacional debe pensar el cómo, el cuándo, el dónde, el con quién. Y lo más importante, visualizar al detalle el primer paso y anotarlo en la agenda.
Meses atrás asistí a un curso de motivación y objetivos. El profesor nos pedía que anotáramos en un papel nuestros objetivos para el próximo año. También debíamos apuntar las barreras que dificultaban llegar a ellos y los beneficios que suponía conseguirlos. Los ejercicios que nos proponía realmente hacían reflexionar de una manera dirigida, pautada y, por tanto, más fructífera. Aprendí mucho y me encantó.
Solo hubo un ejercicio que no me pareció apropiado. Nos pidió que nos visualizáramos a nosotros mismos sin conseguir el objetivo, que experimentáramos la tristeza y todo lo negativo que significaría. Argumentó que visualizar lo negativo también es un gran impulso porque actuamos para huir de ello. Quizá sí, pero es dañino. Porque vivir visualizando cosas negativas no es agradable. Una cosa es prepararnos por si las cosas no salen como queremos, pero la otra es recrearnos en sentimientos negativos para que nos den impulso.
Lo más peligroso de esta estrategia es que nos programamos para pensar que solo seremos felices si conseguimos nuestro objetivo. Esto es, hacemos depender nuestra felicidad de unas metas concretas. Las palabras de Ramón Bayés en su libro Un psicólogo en busca de la serenidad no lo pueden expresar mejor: "Podemos tener ilusiones, hacer proyectos, tener expectativas, vivir a veces en el presente de las cosas futuras siempre que eliminemos de dicho futuro el condicional; por ejemplo, seré feliz solo si mis ilusiones se hacen realidad, si mis proyectos se cumplen, si mi enfermedad desaparece, si...".
Las metas pueden alumbrarnos, señalarnos por dónde hemos de andar, pero también pueden descargar envolventes sombras sobre nuestro camino. Ocurre cuando solo nos fijamos en ellas y no apreciamos por dónde caminamos. Así que, objetivos aparte, no nos olvidemos de saborear las noches de verano y sus días.