TERTULIAS/CHARLAS SOBRE COACHING EMANCIPADOR EN EL CÍRCULO DE COACHING ESPECIALIZADO.



Periódicamente nos reunimos en "petit comité", con un aforo máximo de 10 personas, para debatir sobre COACHING EMANCIPADOR.
Son diálogos participativos para realizar una "iniciación" en la disciplina del coaching adaptada a tu universo de sueños.
Si estás interesada/o en participar GRATUITAMENTE deja tu reserva en paco.bailac@salaidavinci.es y te informaremos de los calendarios previstos.

¡¡¡Ven te esperamos!!!


PARA MEJORAR UN FALLO SE REQUIERE PRIMERO DETECTARLO, ACEPTARLO Y OBSERVARLO CON PRECISIÓN.



¿Se puede cambiar una situación?

Si deseamos superar una situación emocionalmente estúpida, lo primero será determinar si esto es posible y lo comprobarás al distanciarte. No obstante puedes abordar tres cuestiones para practicar la aceptación. ¿Qué te cuesta aceptar?; ¿Por qué me pongo así en realidad (que motivo implícito hay)?; ¿Cómo sería una excepción a lo que sucede? (cómo podría yo aceptar mejor eso)
Que toleremos algo no significa que nos parezca bien y ni siquiera preferible, sino sencillamente que sabemos qué sucede y mientras suceda no lo vamos a negar. Es el primer paso para mejorar lo que hay, pues nadie puede mejorar lo que no acepta que existe. Alguien que prescinde de enojarse una y otra vez antes las mismas contrariedades, tiene presente que en última instancia cada cual es responsable de cómo se comporta y si alquien falla reiteradamente, es ese alguien y nadie más, quién debería incomodarse por ello, no los demás. Si nadie nos firmó una garantia una garantia de que los demás se comportarçian como nosotros preferimos, no tenemos por qué indignarnos cada vez que cuelven a contrariarnos.

"LAS PERSONAS QUE CONOCEMOS SON COMO SON Y ENFADARSE CADA VEZ QUE NOS LO RECUERDAN, ES EN EL FONDO ENOJARNOS CONTRA NOSOTROS MISMOS"

¿PODEMOS BUSCAR SENTIDO FUERA DEL CONSUMO?





¡¡¡Los hechos no se pueden cambiar, pero si su interpretación!!!


Ya puedo mirarte sin desearte, sin necesitarte, ya aprendí a vivir sin vos. Y pensar que casi hacés que me mate. Dejé, dejé, por fin, de ser un objeto del consumo que sólo vivía por y para consumir.
Tu paso por mi vida fue como un paréntesis. Ahora ya estoy instalado/a en la libertad abrazando la dignidad y buscando otros nuevos horizontes.....que potencien los VALORES de mi SER.


Te doy gracias Emancipación porque nos has creado a todos diferentes. Nuestros rostros tienen todos los colores y la luz que reflejan es de gran variedad. Nos has regalado lenguas distintas para poder expresar la diversidad de la vida y hablar de tí de mil maneras- Todos los hermanos somos diferentes y esto nos ayuda a esforzarnos para entendernos. Emancipación te agradezco me permitas descubrir otras cosas para compartirlas con los demás. Tú eres nuestra unidad y razón de existencia. Gracias por hacernos diferentes.

LO NUESTRO ES PASAR EN SILENCIO SIN MOLESTAR..........



El dolor de las despedidas
XAVIER GUIX
Sufrir pérdidas es motivo de lágrimas y exige un proceso de duelo para recomponer nuestra identidad.
Nada más nacer empezamos a morir. Es una manera de contemplar el inequívoco hecho de nuestra dualidad existencial. Vida y muerte como expresión de la radicalidad de nuestro vivir. El eros y el thánatos, la alegría y la tristeza, el caos y el orden, la conservación o el cambio. Por medio, toda una vida. Nunca llegamos a ser porque siempre estamos en movimiento, devenimos imparablemente. Sin embargo, nos agarramos a las cosas y a las personas en un intento de eternizar su existencia y vencer, ilusoriamente, el miedo a la muerte. Es una manera apegada de cerrar los ojos al hecho de que la vida es impermanente, y que, en su tránsito, vamos a perder unos cuantos equipajes.
"Sellamos afectivamente todo con lo que nos relacionamos, y luego lo sufrimos dolorosamente al perderlo"
"Nos pasamos el último tramo de la vida haciendo un honroso ejercicio de desapego para ir quedándonos en paz"
El camino de la renuncia y la aceptación, forzado por las pérdidas, suele estar adobado de duelos, de dolorosos desgarros del alma cuando se trata de seres queridos, que se llevan también algo de nosotros. Con los que se van, nos vamos en parte. No será suficiente con reconstruirnos, como se suele decir, porque lo que se fue era un vínculo tejido entre dos al menos. La vida nos plantea un reto: asumir las tareas del duelo, como titula su libro la psicoterapeuta Alba Payás. La más importante, sin duda, convertir la destrucción en transformación personal. Ese es el sentido profundo de la experiencia de morir.
De pérdidas y ganancias
Nada nace ni nada perece. La vida es una agregación; la muerte, una separación (Anaxágoras)
Todo lo que amamos, desde las personas hasta aquella estilográfica heredada, junto a toda clase de identificaciones, se convierte en extensiones de nosotros mismos. Aunque pertenecen a la vida, lo sentimos como propio y acaba por constituirnos. Se trata solo de un espejismo. No hay nada que nos pertenezca, más allá de la responsabilidad de ser sus depositarios durante un tiempo. Todo pasa a través nuestro, pero sin posesión. Sin embargo, creemos lo contrario. Al ponerle corazón sellamos afectivamente todo con lo que nos relacionamos. Lo confundimos como nuestro y luego lo sufrimos dolorosamente al perderlo.
La vida puede contarse por sus pérdidas y ganancias, aunque lo extraordinario es la interconexión que existe entre ambas. Limitarse a su contabilidad es como regalar la voluntad al azar. Entender que en la pérdida empieza la ganancia y que en la ganancia empieza la pérdida exige un cambio de visión sobre nuestra responsabilidad existencial.
Las tareas del duelo
La muerte siempre es temprana y no perdona a ninguno (Calderón de la Barca)
Todo está interrelacionado y todo ocurre a la vez, solo que los sentidos ensalzan un extremo y desenfocan al otro. Es por eso por lo que ante las pérdidas escuchamos mensajes del tipo "esta puede ser una nueva posibilidad". Es una música que tal vez suene fuera de lugar y sin sentido. Mas, en el fondo, es tan real como lo es el sentimiento de impotencia y desesperanza que asoma en ese instante.
Quien esté sufriendo ahora mismo uno de esos azotes de la vida podría perfectamente decir que lo dicho hasta ahora es mera literatura, conceptos abstractos e idealizados, puesto que nadie podrá entender la vivencia de un duelo aterrador: "lo que quiero es que me devuelvan a mi hijo". Nuestras vidas parten de supuestos o convicciones sobre el funcionamiento del mundo a partir del cual ordenamos nuestro mapa mental: que el mundo es benevolente, ordenado y predecible, que la vida tiene un sentido y fin determinados y que somos capaces y valiosos. Pero cuando nos asola el misterio, el infortunio, la muerte antes de hora, súbitamente ese mundo se derrumba y se pierde el sentido. Se calcula que entre un 8% y un 10% de personas en duelo acaban presentando complicaciones.
Mal adaptados a una cultura de la muerte, a menudo nos mostramos incapaces de identificar y responder al doliente, tanto en el momento de la muerte como en el tiempo posterior, lo que provoca una nueva pérdida.
Nos falla la empatía, o la exageramos ante las expresiones de dolor, demandas y necesidades emocionales de la persona en el duelo. Con la buena intención de quitar sufrimiento o de buscar palabras y razonamientos oportunos, se producen expresiones de invalidación, desautorización, minimizaciones, rechazos, descalificaciones, impaciencia o desinterés.
Complicamos aún más las tareas del duelo, que pasa por diferentes fases, siendo las más difíciles el aturdimiento y choque inicial, así como la evitación y negación posterior. Poco a poco, el duelo dará paso a un proceso de conexión e integración hasta llegar a la etapa de crecimiento y transformación.
Afrontar el duelo
La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene (Jorge Luis Borges)
Tendemos hacia dos tipos de mecanismos de afrontamiento: los orientados hacia la pérdida y los orientados hacia la restauración. Unas personas elaboran la muerte focalizando la atención en la experiencia misma: expresan emociones, añoran, recuerdan y rumian acerca de la persona fallecida. Facilita la elaboración de la pérdida y contribuye a resituar la persona fallecida en la vida de uno mismo. Otras, en cambio, crean estrategias para manejar las situaciones de estrés que tienen lugar como consecuencia directa del duelo, como asumir un cambio de identidad, aprender nuevos roles o reestructurar creencias nucleares acerca de uno mismo en el mundo después de la pérdida. La clave para un buen proceso de duelo es la oscilación que tiene lugar entre estos dos tipos de afrontamiento.
Hay otras maneras de reaccionar ante el dolor de la pérdida: el predominio de respuestas somático-sensoriales (agitación, temblor, sudoración) o respuestas emocionales (enfado, tristeza, sentirse culpable o buscar un culpable) o respuestas cognitivas (racionalizar, rumiar obsesivamente, subliminar la experiencia) o predominio de reacciones conductuales (mantenerse ocupado, ir deprisa, actividades de alto riesgo). Ante tales respuestas, incluso a veces los terapeutas caemos en la trampa de pretender eliminar esos síntomas, sin darnos cuenta de que el afrontamiento efectivo no es necesariamente aquel que mitiga la sintomatología, sino aquel que se revela eficaz en la promoción de la vivencia del duelo como proceso de desarrollo.
Cuentan las mentes sabias que nos pasamos el último tramo de nuestra vida haciendo un honroso ejercicio de desapego de todo. Entre los varapalos sufridos, la perspectiva de un tiempo limitado y un conocimiento más profundo del ser humano, todo invita a ir quedándose en paz, con uno mismo, con los demás y con la existencia tal como ha sido. Por eso, algunas tradiciones espirituales contemplan el deseo de haber llegado a morir antes de que llegue la muerte. Probablemente sea una de las pocas maneras en que las pérdidas puedan elaborarse con serenidad. La misma que necesitamos ante el propio hecho de contemplar la muerte como un proceso propio de la vida. No puede existir lo uno sin lo otro.

¿QUIERES UTILIZAR EL IMPULSO DEL COACHING PARA ABRAZAR LA LIBERTAD?




No es fácil comprender a la Emancipación cuando nos habla del amor al prójimo. Para ello hemos de aprender su lenguaje alejándonos de la comodidad y la constumbre para dejar paso al amor. Así podremos abrazar nuevos campos de la vida donde, desde la alegría, abandonar los oropeles mundanos que nos aletargan. Podemos romper, consecuentemente, nuestro aislamiento a través de la reinvención del ALMA. Así, la razón de vivir, toma una dimensión transcedente hacia los caminos del diálogo y la reflexión. Mediante la disciplina del coaching, la Emancipación, se manifiesta en todas las comuninades de amor de manera sincera y generosa. Así el dolor y la angustia son eclipsados, dando lugar a la llegada de un glorioso existir. De esta manera nace un nuevo sentido de la vida, profundo y liberador de las atrocidades a las que nos somete el poder terrenal.

¿ES IMPORTANTE QUE TE DESCUBRAS?



Lloras porque has perdido a la Emancipación, quizás recuerdes tu inocencia pero ahora debes instalarte en el compromiso. El amor ya no te salvará de la enfermedad y el sufrimiento.... pero te aproximará a la plenitud de la palabra. Tú cruz es inseparable de la vida pero en ella alcanzarás la alegria de vivir en la esperanza eterna.

EN LA PRÁCTICA DEL RESPETO HACIA LOS OTROS, CRECE LA PLANTA DE LA EMPATÍA QUE ES NUESTRA CAPACIDAD DE AFINAR LA MELODÍA DE LA EXISTENCIA.



Un fundamento de la estupidez emocional: EL ORGULLO.



Como en un gran puzzle, si tomamos una pieza aislada nos es difícil entender "qué es" en la imagen global, también si nos consideramos a nosotros separadamente s casi imposible que comprendamos "cuál es nuestro papel en la vida". El hecho de tratar con otras perosnas contribuye a que aprendamos quienes somos. En las interacciones vemos qué sentido tenemos frente a los demás por el contraste con ellos.
Cada estupidez con que tropezamos nos reta, pues requerimos reconocer algo para superarla. Así averiguamos "dónde" encajan nuestros defectos y cualidades inter-personales y qué sentido tienen en nosotros y en el contexto de nuestra relación con los demás. Resulta una lección interesante para el orgullo, el hecho de que justo eso que nos complica la existencia, es lo que nos enseña cómo mejoraría esta.



Haciendo una apología de la amabilidad podemos preguntarnos ¿de donde proviene la presuntuosa ilusión de que podemos influir en los demás? Alguien puede actuar de modo contario a su preferencia y tal como otro desea para conseguir su aprecio o aprobación, o bien para evitar su desprecio o represalia. En general, cambiamos nuestro comportamiento de forma mejor, contundente y más duradera cuando lo hacemos movidos por la búsqueda de aprecio, premio y recompensa. Hay personas que son amables porque no se atreven a ser otra cosa.Hemos de ser amables porque nos atrevemos a ser amables y sabemos "para qué" y hemos decidido que siendo así, nos hacemos más conscientes y más felices: mejoramos las cosas. Ser amable de modo genuino entraña una recompensa en sí mismo. La amabilidad reduce el roce entre las personas que normalmente andan esclavizadas por los mecanismos de sus egos: iascibles, necios, codiciosos. La capacidad de ser paciente y suavizar estas asperezas es clave para que pueda desarrollarse el respeto y la convivencia armónica sea posible. Cuando hablamos del océano de nuestra afectividad podemos considerarlo como una reserva inmensa de la que podemos aprovisionarnos de amabilidad: una actitud paciente y comprensiva, tolerante con los fallos. La buena comunicación con uno mismo, repercute en su alrededor, porque todo está relacionado. Si piensas y tiendes a actuar bien, te sentirás bien. Sólo esto debería ser razón suficiente para animarse a ser amable y justo en cada momento.

EN MUCHOS DE LOS PROBLEMAS PERSONALES ENCONTRAMOS QUE EL CONFLICTO VIENE GENERADO POR LA SOLUCIÓN QUE APLICAMOS



Cualquier pensamiento fijo o inmutable nos frena y limita, manteniéndonos centrados en su justificación. Si te fijas a partir de ahora, verás como las personas nos obsesionamos con nuestras ideas tal como si nos fuera la vida en ellas. Se trata de un APEGO que nos cierra a las reconsideraciones, muy típico de la estupidez emocional. ¿Has observado lo tendentes a las polémicas innecesarias que son las personas emocionalmente estúpidas? Las personas emocionalmente estúpidas se obsesionan con tener la razón, mientras las que no lo son, optan por ser felices. Cuando te encuentres con que estás harto de intentarlo y muy frustado por algo, si buscas en tus pensamientos, verás que te has tomado demasiado en serio una manera prefijada de interpretación y por tanto tus sentimientos y acciones consecuentes.

¿ES EL ESPEJO LA LUZ DE NUESTRA CONCIENCIA?







¿Qué nos dice el espejo?
JENNY MOIX


Qué imagen nos devuelve? Seamos comprensivos con nosotros mismos. Valoremos el conjunto para evitar obsesionarnos. Y, por favor, siempre una sonrisa.
Llegaba tarde al instituto, pero eso a Montse no le impedía realizar su torturante ritual matutino: báscula y espejo. Mientras escudriñaba su imagen desnuda en aquel espejo enorme, se iba palpando todos sus michelines, sobre todo los de la barriga y los muslos. Esos cúmulos de grasa significaban sólidas barreras entre ella y la felicidad. Su madre entró en la habitación cuando ya le empezaban a caer las lágrimas. Y también lloró. Contemplar a su hija, un auténtico esqueleto, sufrir por unos michelines creados por su cabeza le estrujaba el corazón.
"Si nos miramos fijamente a los ojos pensando que somos el que nos está mirando, podemos experimentar vértigo de identidad"
Las personas que sufren anorexia no son las únicas que distorsionan la imagen que les devuelve el espejo; a las que padecen trastorno dismórfico corporal (TDC) les ocurre algo parecido. Se preocupan por defectos mínimos o imaginarios sobre todo de su rostro. Su angustia es tal que necesitan un tiempo infinito ante el espejo para arreglarse, tanto que puede resultar paralizante.
Las patologías suelen ser la versión exagerada de lo que nos sucede al resto. Por ello, a otro nivel, siempre nos podemos sentir en algún punto identificados. A menudo, con nuestra imagen somos muchísimo más exigentes nosotros que los demás. Cuando nos encontramos un amigo que hace años que no vemos, una frase bastante típica es: "¡Pero si estás igual!". Y la respuesta suele ser: "¿Igual? ¡Pero qué dices!". Este desencaje entre una visión y otra se debe a que una es una visión detallada y la otra una mirada global. Al mirarnos en el espejo, nuestros ojos son mucho más analíticos: la arruguita, las ojeras, el grano...En cambio, el que nos mira capta más la esencia, lo global. De hecho, los humanos somos muy buenos y muy rápidos identificando rostros (ya querrían los ordenadores conseguir nuestra pericia) y justamente lo somos porque no nos paramos a escudriñar cada detalle, sino que obtenemos una visión general.
Hablando con mi madre de los espejos, me comentaba que cuando se arregla las cejas coge un espejo de aumento y sale al patio donde hay muchísima luz: "Me veo horrible, tantas arrugas" . Por eso cuando acaba, siempre va a mirarse a su espejo del cuarto de baño, "allí me miro y me veo mucho mejor y ya me quedo más tranquila". Con este simple comportamiento cotidiano me regaló un claro ejemplo de la diferencia entre la visión global y la pormenorizada. Dijéramos que para ella la impresión general que le devuelve su espejo es una terapia necesaria después de pasar por la imagen detallada del espejo de aumento. No dejemos que nuestros ojos se conviertan en una especie de espejo de aumento.
Me gustó oír a una amiga mía comentarme: "Yo cuando me arreglo intento mirarme en general; luego me digo: pues no estoy mal, y me marcho tan contenta". Teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros compartimos el ritual matinal del espejo, si ese ratito todos lo viviéramos con un tono más animoso, ¡sumaríamos muchas ondas positivas!
Si nos analizamos desde fuera, los humanos somos realmente graciosos. Por lo general, antes de marcharnos de casa nos arreglamos el pelo, nos alisamos la camisa, nos lanzamos una última mirada en el espejo y esa es la imagen que nos llevamos. Cuando en realidad al poco rato ya solemos estar despeinados, arrugados..., pero eso da igual si la imagen que conservamos es la del espejo.
Cuando estamos ante el espejo, solemos adoptar posturas para vernos mejor. Como ponernos erguidos, esconder la barriga, sacar pecho... Algunas personas ponen "cara de espejo". Esto es, una cara que solo la ponen ante el espejo.
El fenómeno del espejo es curioso. Algunas personas pueden practicar ante él una declaración de amor. Otras lo pueden utilizar para aumentar la excitación sexual cuando están con su pareja. El espejo tiene múltiples utilidades. Una abogada me contaba que ella se sacó la carrera de Derecho gracias al espejo. En su habitación, su mesa de estudio era un antiguo tocador de su madre. Así, cuando levantaba la cabeza del libro se veía y se preguntaba la lección a sí misma. Cuando su madre decidió modernizarle la habitación, le sacó el tocador y ella no podía estudiar. Obviamente, colocó otro.
La identidad
"Los espejos, antes de darnos la imagen que reproducen, deberían reflexionar un poco" (Jean Cocteau)
Si nos ponemos ante un espejo y nos miramos fijamente a los ojos durante un rato pensando intensamente que somos el que nos está mirando al otro lado, podemos experimentar un vértigo de identidad.
Los humanos somos de los pocos seres vivos que nos identificamos a nosotros mismos. Los científicos que estudian qué animales tienen esta conciencia utilizan el "test del espejo" desarrollado por Gordon Gallup Jr. en 1970 y que consiste en poner al animal frente al espejo con alguna mancha en el cuerpo. Si se explora tocándola o moviéndose para verla mejor, es señal de que se identifica a sí mismo y no cree que el que se mueve en el espejo sea otro. La prueba ha sido pasada por chimpancés, gorilas, orangutanes, delfínidos, elefantes, macacos de Rhesus, monos capuchinos, urracas y parece que también por las palomas. En el caso de los humanos, no nos identificamos hasta alrededor de los dos años.
En general, no sabemos lo afortunados que somos porque no valoramos cosas que nos parecen obvias. Una de ellas es reconocernos ante el espejo. ¿Qué pasaría si nos colocáramos frente a él y no supiéramos quién nos está mirando al otro lado? Pues una angustia descomunal. Y eso puede suceder. Existen personas que por un accidente u otra causa pierden su memoria a corto plazo; van viviendo, pero no se acuerdan de lo que les ha pasado hace cinco minutos. No retienen.
Muchas personas que padecen trastorno de personalidad describen la transición de una personalidad a otra como algo muy angustioso, pues se miran al espejo y lo que ven ahí es una persona completamente extraña a su ser. O imaginemos el caso de personas que han pasado por cirugía estética y luego no se reconocen cuando se miran. Algunas acaban suicidándose. Y nosotros preocupándonos por la arruguita o el michelín.
Al otro lado...
"Espejito, espejito, di: ¿Quién es la más bella de todas las mujeres?"
(la bruja de Cenicienta)
Es de noche, estamos solos en casa y acabamos de ver una película de terror. En esta situación, a muchas personas no les resulta muy atractiva la idea de colocarse ante un espejo, por lo que pueda pasar... En el inconsciente colectivo, el espejo se convierte en una especie de puerta a otra dimensión, al mundo de lo sobrenatural. En algunas personas, esta sensación es tan acuciante que padecen catoptrofobia o eisoptrofobia (fobia a los espejos). Esta fobia puede tener dos raíces, una de ellas es el miedo al espejo por su simbolismo misterioso; en otros casos, la ansiedad viene provocada simplemente porque el individuo no acepta su propia imagen.
Se cree que los siete años de mala suerte que se le atribuyen a alguien cuando rompe un espejo es porque ha roto algo más que un simple objeto; ha roto un alma. Según muchas creencias, en los espejos quedan atrapadas las almas. Los que parten de esta convicción aconsejan no tener espejos ante una persona moribunda para que su espíritu no quede recluido en él. Y algunos expertos en Feng Shui advierten de la peligrosidad de los espejos antiguos por las vibraciones que puedan haber captado y desaconsejan tenerlos en casa.
Lo mejor que podemos hacer ante el espejo es sonreír. De esta forma podremos comprobar que afortunadamente la persona que se encuentra al otro lado es agradable y simpática. Siempre nos devuelve la sonrisa.

¡¡¡TÚ ERES MUCHO MÁS IMPORTANTE QUE LO QUE HACES!!!



Es vital que rompamos con nuestra adicción a la producción y aceptemos que somos más mucho más que lo que hacemos. Desde que nacemos nos programa para HACER ignorando y ocultando nuestro potencial de SER. Así, frecuentemente, cuando nos proguntan que somos, sólo sabemos contestar lo que hacemos pues no somos nada más. Esto no es casualidad, los grandes arquitectos de nuestro futuro (ver CLUB DE BILDERBERG) diseñan nuestro aprendizaje en base a sus necesidades para la cadena de producción. Con esta finalidad diseñan nuestras creencias y a través del miedo nos conducen por los laberintos de sus intereses al objeto de mantener el poder en manos de unos cuantos privilegiados. ¿Deseas liberarte de tú destino?

En nuestra sociedad, hemos aprendido a buscar la seguridad en el lugar equivocado: buscamos fuera de nosotros mismos e ignoramos el amor con mayor frecuencia de la deseada. El mundo exterior nunca ha mantenido las promesas en materia de seguridad que permita del desarrollo de las personas; está es una realidad que muchas veces preferimos ignorar instalándonos simplemente como sujetos de consumo. Obviamos que nuestra fortaleza está en la unión y en cambio tenemos una tendencia a enfocarnos en las diferencias que nos desunen. La naturaleza del amor es un misterio, no porque sea imposible de descubrir, sino porque resulta imposible de explicar. El amor va más allá del alcance del intelecto, así como una taza no puede contener un océano. La forma en que vivimos es tan difícil, tan llena de control, nada fluye, nada se base en el amor, no confiamos ni en nosotros mismos y siempre estamos buscando en los otros obtener el amor de la forma que sea.

¡¡¡Búscate!!!

DESEAS VIVIR FUERA DEL ESPEJISMO QUE TE HAS CREADO DE TU REALIDAD



¡¡¡CLARO, es su mayor reto!!!
El conflicto consiste en un enfrentamiento o choque intencional entre dos seres o grupos de la misma especie que manifiestan los unos hacia los otros una intención hostil, generalmente acerca de un derecho, y que, para mantener, afirmar o restablecer el derecho, tratan de romper la resistencia del otro, usando eventualmente la violencia, la que podría llevar al aniquilamaiento físico del otro.
En este campo, el coaching comprometido, no el coaching "analgésico/docente", puede colaborar enormemente. En éstos escenarios el "cambio de observador" se revela como fundamental para encontrar nuevos espacios de comprensión y acercamiento.
Podríamos mirar desde otro ángulo el área de lo permitido como vehículo de avance, ante los viejos conceptos.
Anclarse en posicionamientos de tradición/seguridad no aportan nada nuevo ante los conflictos tradicionales. En los espacios del "conflicto" la INNOVACIÓN tiene un terreno abonado. Razonar y ceder para un beneficio común resulta determinante.
El espacio de lo permitido es muy amplio...... no lo limitemos con nuestro "MODELO MENTAL"

LOS ENCONTRONAZOS ENTRE PERSONAS ESTÚPIDAS SE PERPETÚAN PUES CUANTO + GRANDE SEA LA REACCIÓN + FUERTE ES LA RESPUESTA




La estupidez emocional permite la perpetuación de la ley del péndulo o los bandazos en la conducta humana. Como observamos en muchas relaciones (entre madres e hijos, parejas, etcétera) uno orpime al otro durante un tiempo. Se perpetúa un cierto abuso o maltrato hasta que, de pronto, la situación gira y se invierten los papeles. Por ejemplo, si reñimos y castigamos en exceso a un ser próximo, de modo reactivo e inconsciente, llega un punto en que esto se vuelve contra nosotros (la parte castigadora), que o bien sentiremos culpa y tenderemos a "sobre-compensar"al otro, o pasaremos a cosechar de él la aversión que hemos sembrado. Si por el contrario, nos dejamos sojuzgar o castigar, finalmente pasaremos de ser la parte maltratada a revelarnos, o como dice la expresión popular "rebotarnos" atacando desproporcionadamente, o bien rompiendo la relación. Ambas reacciones automáticas son extremas y sobre todo, inútiles porque a la larga no contribuyen en nada a mejorar las cosas: cualquier relación personal ha sucedido porque hemos contribuido a crearla -insatisfechos o no- por lo tanto, si no aprendemos "qué fallo hemos cometido", es improbable que dejemos de repetirlo. Sucede lo mismo inter`personal, pues tenemos diferentes programas; los cuales son a su vez antagónicos e incurren en guerras prolongadas de acción-reacción pendular. Por ejemplo entre el YO aplicado y el YO perezoso; entre el YO indolente y el YO tozudo o el YO obsesivo y el YO dejado. Lo que funciona es darse cuenta del péndulo, los modos de acción que desarrolla, observarlos, reconocerlos, pues ello permite entenderlos. Una vez comprendamos el papel que cada programa desempeña y como cada uno de ellos interpreta y siente la realidad, sus reacciones son más fáciles de ponderar.

NO MALGASTES TÚ EXISTENCIA CON EL MIEDO Y EL EGOISMO.




la vida no es justa, pero aún así es buena. Es demasiado cortar para perder el tiempo odiando a alguien. Sabes perfectamente que tú trabajo no te cuidará cuando estés enferna, así que ten cuidado. No tienes que ganar que ganar cada discusión así que llora con alguien pues alivia más que hacerlo sola. Puedes hacer hacer las paces con tu pasado para que no arruine tu futuro pero no compares la vida con los otros dado que no tienes ni idea de cómo es su travesía. Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o alegre pues lo que no mata, en realidad te hace más fuerte. Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz; pero la segunda sólo depende de tí. No guardes nada para una ocasión especial, se excéntrica ahora y recuerda que el órgano sexual más importante es el cerebro. Nadie es responsable de tu felicidad, tan sólo tú. ¡¡¡perdona todo a todos!!! y recuerda que llegar a viejo es mejor que la alternativa.......morir joven. Lo único quer importa es que al final hayamos amado...... y acepta que lo mejor está por llegar..... La vida no está envuelta con un lazo pero sigue siendo un regalo.. Gracias.


Neutralizar la agresividad
FERRAN RAMON-CORTÉS
Vivimos con un alto nivel de crispación: en la política, en el trabajo, en la calle... ¿Qué hay detrás de esta comunicación tan agresiva? ¿Cómo podemos combatirla?
Voy a buscar a mis hijos a la escuela. En un paso de cebra cercano a la entrada, por el que han de cruzar cada día los niños, me encuentro a un padre estacionado con su flamante Mercedes. Con absoluta serenidad, le hago notar que está bloqueando el paso justo en el punto por el que pedimos a diario a nuestros hijos que crucen para hacerlo con seguridad. Su respuesta no me atrevo a reproducirla. Lo más cariñoso que me dijo fue: "Métete en tus asuntos, y si te aburres, monta una ONG...", a lo cual seguía un grosero insulto.
"Es importante no caer en el terreno de juego de la agresividad ajena para mantener en todo momento nuestro juicio"
Estoy en la panadería del barrio. Dos chicas entran con un perro. Un cliente les llama la atención avisándoles de que está prohibido entrar en el local con animales. Entre ellas, pero alzando la voz para que el hombre las oiga, comentan: "Ya estamos. Otro [insulto] que se aburre en casa y tiene que venir a dar lecciones a la gente...".
Estas son solo dos anécdotas recientes. Pero lo cierto es que muchas veces uno tiene la sensación de que hoy día la agresividad flota en el ambiente. Una agresividad gratuita, innecesaria y que en ocasiones raya la violencia. Una agresividad que hace de la relación casual con los demás una experiencia nada agradable, y que pone en jaque la convivencia. Y cada vez que nos enfrentamos a ella surge la misma pregunta: ¿qué le pasa a esta persona?, ¿por qué tanta irritación?
Detrás de la agresividad
"La violencia es el miedo
a los ideales de los demás" (Mahatma Gandhi)
Ante un estímulo externo tenemos dos comportamientos posibles: responder o reaccionar. En el primer caso controlamos de forma consciente nuestro comportamiento. En el segundo actuamos sin control. En este contexto, la agresividad no es nunca una forma de respuesta, sino de pura reacción.
La reacción es un impulso automático del ser humano, que procede del instinto de supervivencia, y que tiene lugar cuando percibe un peligro o se siente atacado. Así pues, la agresividad es en esencia una reacción defensiva de alguien que en un momento dado se siente provocado.
Al margen de la agresividad patológica, que no es objeto del presente artículo, hay distintos orígenes para los comportamientos agresivos ocasionales con los que nos obsequia la gente en nuestro día a día:
- Hay agresividad que procede de nuestra inseguridad: cuando nos sentimos inseguros ante algo o alguien, cuando no dominamos algo y alguien nos cuestiona o nos pone en duda, la reacción por defecto será con toda probabilidad agresiva. Solo desde una gran dosis de seguridad personal podemos responder serenamente si alguien nos cuestiona.
- Hay agresividad que procede de nuestra falta de valor para decir lo que tenemos que decir: cuando tenemos que dar malas noticias, o hacer alguna observación negativa, y somos de los que nos cuesta hacerlo, nunca encontramos el momento adecuado. Y cuando finalmente hacemos acopio de valor, y lo decimos, nos vamos directamente y sin darnos cuenta al otro extremo, pasando de callarnos a decirlo con agresividad.
- Hay agresividad que simplemente procede de nuestra inquietud, de nuestros nervios: cuando algo nos inquieta, sea porque estamos ante una persona importante, porque hemos trabajado mucho en el tema o por cualquier otro motivo, es difícil responder ante cualquier observación sin alterarnos, manteniendo un tono constructivo.
- Y hay también agresividad que procede de nuestro sentimiento de culpa. Este sería a mi entender el caso de los ejemplos descritos al inicio. Cuando el sujeto se siente culpable y sabe que ha hecho mal las cosas, vive el comentario que le hagan como una agresión que le induce al ataque. En este caso, lo que hace es proyectar su enfado en los demás, cuando en realidad con quien está enfadado es consigo mismo.
En todos los casos la raíz es común, y se trata del miedo en cualquiera de sus formas o matices. Como afirma el Dalai Lama, "la ira nace del temor", y ciertamente, cuando alguien o algo nos da miedo, la reacción colérica o fuera de tono no se hace esperar.
¿Cómo responder?
"El buen juicio no necesita de la violencia" (León Tolstói)
A menudo, ante los ataques de alguien, no sabemos reaccionar. Aguantamos estoicamente su brote de ira, y nos quedamos por el camino con la sensación de que es esa persona la que en el fondo se sale con la suya y consigue sus fines (es evidente que el padre del flamante Mercedes no movió ni un centímetro su coche, y que yo desistí de hacer nada más al respecto).
Pero probablemente esto sea lo mejor que podemos hacer. La recomendación fundamental ante una persona irritada es por encima de todo no reaccionar nosotros, y en muchos casos ni tan siquiera la respuesta serena merece la pena, puesto que si el otro está fuera de sí, no va a procesar nada de lo que le intentemos decir.
Lo que es seguro es que ante una persona agresiva no lleva a ninguna parte dejarla en evidencia, afearle su conducta o intentar discutir. Porque caeremos inevitablemente en una espiral de reacciones y contrarreacciones que muy pronto nos hará perder el control a nosotros y nos encontraremos comportándonos a merced del otro.
Es importante vivir la agresividad ajena con la prevención de no caer nunca en su terreno de juego, no caer en la provocación y reaccionar, para mantener así y en todo momento nuestro juicio. Como afirmó Viktor Frankl, "no podemos controlar los acontecimientos, pero sí nuestra reacción a ellos", y, como nos recuerda Stephen Covey, "nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones".
¿Qué se puede hacer?
"El medio para hacer cambiar de opinión es el afecto, no la ira" (Dalai Lama)
Si tenemos en nuestro entorno una persona que se muestra reiteradamente colérica (dejando al margen siempre casos no patológicos), hemos de considerar en primer lugar los posibles motivos: estamos ante una persona a la que la inseguridad y/o alguna manifestación del miedo la está colapsando.
No ayudará, por tanto, censurar su comportamiento ni mientras lo muestra (no está en condiciones de aceptarlo) ni en algún momento posterior (aunque lo acepte, su seguridad se verá inevitablemente minada). Tampoco funcionará dejarlo públicamente en evidencia. Todo ello no hará más que reforzar su inseguridad y, por tanto, la directa manifestación de esta: su reactividad y su agresividad.
Hay un camino que sí ayudará, aunque será lento en algunos casos y exigirá una gran dosis de empatía y generosidad: aceptar a la persona, comprenderla y, una vez comprendida la raíz de sus miedos, darle seguridad.
Con aquellas personas de nuestro entorno a las que queremos ayudar tenemos una posible estrategia a seguir: en lugar de enfadarnos con ellas cada vez que se muestran agresivas, podemos llevar a cabo un trabajo de fondo, que consistirá en ir dándoles mensajes positivos cada día. Esta estrategia no trata de tapar sus comportamientos agresivos. Trata de compensar y superar el mal de base, el origen de la agresividad, que es su falta de seguridad. La persona que muestra actitudes agresivas sabe perfectamente que no lo está haciendo bien, y no necesita que se lo recordemos. Lo que le ocurre es que no sabe de dónde proceden estas actitudes, y en esto es en lo que nuestra ayuda a través del refuerzo de su seguridad puede ser fundamental.
En los encuentros accidentales con gente que se muestra puntualmente agresiva, y a la que quizá ni conocemos, podemos responder con una pauta fija: serenidad y la mejor de las sonrisas.
Y cuando somos nosotros los que nos comportamos agresivamente, será bueno que analicemos qué tipo de situación ha desencadenado nuestra reacción: porque aquello ante lo que reaccionamos con irritación es precisamente aquello sobre lo que nos sentimos inseguros, aquello que no tenemos resuelto en nuestras vidas. Identificar lo que no tenemos resuelto y trabajarlo será la solución definitiva, más que intentar que un disciplinado autocontrol nos haga evitar un brote de cólera.
Agresividad, una palabra que rima con soledad. Está científicamente demostrado que tenemos mayor propensión por relacionarnos con aquella gente que nos muestra una actitud amable. No hace falta que hablemos con ellos; la sola expresión afable ya nos invita a la relación. Y siguiendo el razonamiento, parece lógico pensar que tendremos de forma natural una especial prevención a relacionarnos con gente que nos muestra una expresión hostil.
La agresividad con los demás levanta altos muros de aislamiento y lleva con el tiempo a la soledad. La gente se distancia hasta cortar todo vínculo de relación. A nadie nos gusta pasar un mal rato en nuestra interacción con los otros. Y ya no es una cuestión de tenerle miedo al agresivo. Es el simple y humano deseo de sentirnos bien en compañía de los demás.

LA DESGRACIA Y LA TRISTEZA DESPIERTAN MUCHO MÁS ATRACTIVO QUE LA FELICIDAD. PARA MUCHAS PERSONAS COMPLICARSE Y AMARGARSE LA EXISTENCIA ES IMPORTANTE.



ni con lejia, ni con jabón se limpia la corrupción.

La estupide< va unida a la tozudez. Gran parte de veces, la persona emocionalmente estúpida con su preferencia por los sentimientos negativos, parece movida por el propósito de lograr su propia desdicha y la ajena. En esos casos basta un mínimo de sentido común, para ver que el estúpido emocional incide de modo reiterativo en aquello que sabe será desagradable, tal como si se condujeran por la vida con un piloto automático que incurre en esas conductas que la razón desaconseja. Segiro que todos conocemos muchas personas que generan problemas incluso donde no los hay, hasta el punto de convertir en verdaderos dramas asuntos de una trivialidad irrisoria. Pero ¿cómo evitaremos el contagio? Lo importante es el control de los propios sentimientos.. te dejo un cuento japonés. Un Samurai que buscaba las puertas del infierno y las puertas del cielo encontró a un sabió y le preguntó donde estaban. El sabio le respondió: ¿Tú para que osas preguntarme nada del cielo, desastroso y asqueroso, patán? Alguien tanto idiota como tú jamás entraría allí....El Samurai sintiéndose burlado y ridiculizado ante el séquito del sabio, se abalanzó sobre él gritando con la espada en alto: "Ahora mismo voy a cortarte la cabeza y sabrás que a mi nadie me habla así" A lo que el sabio sontiente murmuró: "Aquí tienes las puertas del infierno" El Samurai detuvo su ira con un brillo de comprensión en la mirada y fue a enfundar de nuevo se espada, ante lo cual el sabio le dijo suave y lentamente...."y aquí tienes las del cielo"..... No es que lo espúpido, no sea estúpido. Es que lo estúpido debe existir, para que exista la inteligencia. De modo que cualquier acción contra lo estúpido por nuestra parte debe de "combatir lo estúpido, sin estupidez".... con inteligencia. Si combatimos lo malo con más malo, nos rebajamos a la altura de lo malo, nos hacemos peores, así que lo malo paradójicamente cobra fuerza y tiende a ganar.

"REALMENTE, PARA CONTROLAR LA ESTUPIDEZ EMOCIONAL EN NUESTRA VIDA DEBEMOS APRENDER PRIMERO A CONTROLAR EL SUFRIMIENTO PSICOLÓGICO QUE ÉSTA NOS PROVOCA, A BASE DE RECONOCERLO Y RELATIVIZARLO."

LOS ENGAÑOS QUE MANTIENE EL HUMANO SOBRE SU PERSONA Y SU VIDA, RESULTAN APARATOSOS PARA CASI TODOS MENOS PARA ÉL PROTAGONISTA




Las personas preocupadas únicamentempor lo que los demás piensan de ellas, piensan muy poco, o nada, en los demás. Se engañan al valorar su importancia, pues sólo ellas se creen que son el centro de la vida. Lógicamente, el centro de la vida de los otros son los otros, cada uno de la suya.


El auto engaño está muy extendido. Si todavía lo dudas, pregunta y verás: más de la mitad de las personas están convencidas de que son más inteligentes, que la mayoría. Los resultadoslos podrás replicar si preguntas muchas otras cosas: la mayoría cree ser más atractiva que la mayoría.... y más simpática....., y más feliz... etcétera. La historia de la humanidad trata de guerras, conflictos y destrucción mutua. Las personas raramente se comprenden. La razón de que casi nadie se comprenda está en que nadie puede ser comprensible si antes no se comprende a sí mismo. Realmente una persona no se comprende a sí misma prácticamente nunca, porque tiene ideas erróneas sobre si misma. Mientras esto sucede, está engañada, y por tanto siempre que piensa o habla de sí se angaña así misma así que necesariamente o engaña a los demás o combate con ellos. No podemos decir que "miente" porque casi nunca hay intención de decir mentira, sino pura inconsciencia. Lógicamente, los demás a su vez tienen casi siempre sus propios engaños y por tanto, sus motivos para combatir. La estupidez pura opta por auto destruirse antes que mejorar. Las verdades escuecen, así que la mayoría de los humanos se dice: ¿Para qué comprender quién soy yo para los demás, cuando los demás están todos empeñados en mantener que mis pretensiones son falsas? ¿Qué maldita falta me hace saber quién soy yo para esos idiotas que son los demás? "Mi vida funciona, y que nadie se meta en opinar cómo. No importa cuantos sean....."

...ABREME LA PUERTA QUE TENGO FRIO........



Cuando las palabras ingresan en el diccionario
las pobres están perdidas.
Si la palabra está sola, al aire libre,
se levanta en su significado, dice algo,
lo sostiene.
Pero cuando entre en el diccionario, la muchedumbre de significados
la esfixia.
Mario Benedetti.
Todos los seres humanos desean ser queridos. Pero ¿Cuántos aman realmente? El verdadero amor actúa como un alquimista: convierte la ambición en altruismo y transforma el sufrimiento en Felicidad.“Cuando el sabio señala la Luna el necio mira el dedo” . Proverbio ChinoQue hemos venido a este mundo a aprender a amar es una verdad ancestral. Se descubrió antes de que empezara la historia de filosofía. Zoroastro, Mahavira, Lao Tese, Buda, Confucio, Sócrates, Jesucristo. Todos esto grandes sabios de la humanidad, cuyas enseñanzas dieron origen a las instituciones religiosas que conocemos hoy en día, dijeron esencialmente lo mismo:“Amar a los demás es el camino que lleva a los seres humanos a la felicidad”.Aunque muchos otros han seguido predicando con su ejemplo sobre el poder transformador del amor, pasan los años las décadas y lo siglos , y la gran mayoría de los seres humanos seguimos sin saber amar. Aprender esos no entra en los planes de nuestro proceso de condicionamiento familiar, social, cultural, religioso, laboral político y económico.Como estudiantes nos hacen memorizar lo inimaginable. Luego nos preparan para ser profesionales productivos. Pero se olvidan de lo más básico. Así es como entramos en el mundo: sin saber gestionar nuestra vida emocional.Y si bien el éxito no es la base de la felicidad, ésta sí es la base de cualquier éxito. Por el contrario desde pequeños no hacen creer que el mundo esta lleno de gente malvada. Que no hay que confiar en los desconocidos. Que lo importante es ocuparse de uno mismo e ir tirando. Así, el miedo, la frustración y el resentimiento van pasándose de generación en generación, creando una cultura basada en la desconfianza, la resignación y la insatisfacción.

¿CONSIDERAS DE VEZ EN CUANDO TU DAFO PROFESIONAL Y PERSONAL?


"ESTAR ADAPTADA A UNA SOCIEDAD ENFERMA NO ES SALUDABLE"

Aquellas personas que sobreviven en el mercado y se instalan en un equilibrio emocional periódicamente analizan su DAFO preferiblemente acompañada de un coach profesional. Se trata de una metodología de estudio de la situación competitiva de una persona en el mercado y/o en la sociedad. La situación interna se compone de dos factores controlables: FORTALEZAS Y DEBILIDADES, mientras que la situación externa se compone, asimismo, de dos factores no controlables por la persona: OPORTUNIDADES Y AMENAZAS. Este método pasa a ser una herramienta básica para conocerte y analizar tu futuro en el universo social. Practicarlo mediante el coaching puede despejarte las siguientes dudas: ¿cómo puedes explotar tus fortalezas?, ¿cómo puedes aprovechar las oportunidades que se presentan?, ¿cómo detener cada una de tus debilidades? o ¿cómo defenderte de cada amenaza?. El éxito no llega solo y hay que ir a buscarlo. Cuando abandonas el futuro a la suerte, habitualmente, viene acompañado por sorpresas inesperadas. ¿planificamos tu futuro?

¡¡¡la clave está en la estrategia!!!

Si no perdonas no puedes olvidar,,,,, Si no olvidas, no vives en paz.






La ira nos esclaviza
MIRIAM SUBIRANA


El daño que nos hacen otros provoca rencor o deseos de venganza. Pero sin perdón y olvido, el resentimiento controla nuestras vidas.
Cuando estuve hace unos años en El Salvador, impartí una conferencia en la que dije: "Si no perdonas, no puedes olvidar. Si no olvidas, no vives en paz. Y sin paz, tu amor no fluye". Al terminar se acercó una señora ¡tan agradecida! Me contó que hacía más de diez años alguien de la guerrilla había matado a su hijo. No vivía tranquila desde entonces. Guardaba rencor alimentando su ira de querer hacérselas pagar a "ese" que mató a su hijo. Ese rencor no solucionaba la situación, lo único que hacía era incrementar su dolor. Entendió que no había perdonado.
"El odio envenena. Es una emoción incendiaria que destruye la capacidad de actuar con dignidad y excelencia"
"Para llegar a perdonar plenamente,darse cuenta de lo que está pasando es la base para iniciar cualquier cambio positivo" "Cuando culpamos a los demás de nuestra ira, nos permitimos ser esclavos y víctimas de ellos"
A veces no es posible olvidar, pero sí que podemos lograr que ya no nos afecte lo que ocurrió. El problema surge cuando consideramos lo ocurrido como inaceptable, entonces somos incapaces de perdonar. Podemos considerar inaceptables ciertas situaciones vividas que se dan porque se han traicionado unos acuerdos, unos principios, no se han cumplido nuestras expectativas o no se han respetado ciertos valores. Sea cual sea la razón de lo "inaceptable", podemos aferrarnos a ella y quedarnos clavados ahí. Por mucho que no estemos de acuerdo con lo ocurrido, tenemos que aceptar los hechos. Aceptar no significa estar de acuerdo. En el mundo hay mucha rabia en contra de las injusticias. La rabia no soluciona las injusticias, sino que crea más dolor e incluso más injusticias.
El profesor Robert Enright, de la Universidad de Wisconsin, uno de los pioneros de la terapia del perdón, afirma que "cuando algo nos ha dañado, tendemos a hablar de justicia mucho más a menudo que de perdón". Cuando alguien nos ha defraudado, herido o traicionado, sentimos que tenemos que hacérselo pagar. Creemos que así haremos justicia. Consideramos inaceptable lo que ha hecho y esa rabia nos mantiene atados a la situación y a la persona que nos ofendió. En vez de perdonarla y soltarla, nos atamos más a ella, nutriendo el resentimiento.
Y al hacerlo, somos injustos con nosotros mismos: nos mantenemos en el infierno de nuestro fuego interior. El odio afecta a nuestra salud, "envenena" nuestro corazón, mata nuestra paz interior, nos seca de amor y felicidad. El odio es una emoción "incendiaria", destruye la concentración y mata la capacidad de actuar con dignidad y excelencia. Unas sabias palabras dicen: "¿Quieres ser feliz un momento? Véngate. ¿Quieres ser feliz siempre? Perdona".
pensamientos intoxicantes
"Una persona resentida se intoxica a sí misma"
(Maz Scheler, filósofo)
En una ocasión, un hombre se aprovechó de mí, me engañó y me estafó. Cuando me di cuenta, no podía creer mi ingenuidad. ¿Cómo permití que ese hombre me hubiera mentido así? ¿Cómo me lo creí y confié? ¿Tan tonta soy? Estos pensamientos me torturaban. Hasta que me di cuenta de que tenía que perdonarme. Aprender la lección, pero no seguir martirizándome por la experiencia vivida. El perdonarme me liberó. Cuando al cabo de un tiempo me encontré casualmente con él, pude mirarle a los ojos.
Toda experiencia vivida, aunque usted no quisiera experimentarla y ni siquiera la buscara, la sintió porque se permitió vivirla. Muchas veces, el problema está en no saber poner los límites cuando nos entregamos a las experiencias. Cuando salen mal, buscamos culpables, y aunque los encontremos y les perdonemos, eso no nos alivia del todo hasta que nos perdonemos a nosotros mismos. Se trata de perdonarse a sí mismo por haberse permitido entrar en esa experiencia.
Si estamos resentidos, la vía de salida pasa por aceptar y perdonar. Aceptar lo que ha ocurrido. Lo cual puede implicar aceptar la pérdida, aceptar que le engañaron, aceptar su error y/o el del otro, aceptar que le hirieron o aceptar que mataron a un ser querido.
La neuróloga María Gudín afirma que superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida. Perdonarse y perdonar abrirá las vías para sanar el corazón dolido.
Para conseguirlo debemos recuperar la soberanía sobre nuestra mente y nuestros pensamientos. Algunas personas creen que perdonar es un acto de debilidad. Sin embargo, es todo lo contrario; perdonar muestra que nos hacemos dueños de nuestro bienestar y dejamos de ser víctimas del otro. Perdonar nos permite recuperar nuestro poder interior. Sin ese dominio, nuestra mente irá una y otra vez hacia ese lugar de sufrimiento, repetirá el ¿por qué a mí? ¿Cómo se atrevió? Los pensamientos serán como un martilleo constante, y no controlará los sentimientos de rabia, frustración y tristeza. Como la carcoma, sus propios pensamientos agujerearán las entrañas de su ser y se quedará agotado, sin energía. En ese momento se ha olvidado del primer principio de autoliderazgo: nadie crea sus pensamientos ni sus sentimientos excepto usted mismo.
Debemos cambiar la perspectiva y concienciarnos de que lo que pensamos al respecto de lo ocurrido es lo que alimenta nuestro malestar. Para lograrlo nos ayudará ser conscientes de que quien nos ha hecho daño es también un ser humano con sus debilidades y que, por la razón que sea, se ha comportado injustamente víctima de su ignorancia, sus creencias, sus neuras, sus impulsos o su propia rabia. La rabia no se vence con más rabia. Cada persona tiene un valor intrínseco por lo que es, no tanto por lo que ha hecho. No permitamos que nuestro resentimiento nos nuble la visión global.
Para llegar a perdonar plenamente debe ser consciente de lo que lleva dentro. Darse cuenta de lo que le está pasando es la base para iniciar cualquier cambio positivo. Cuando sienta rechazo, inseguridad, vergüenza, envidia, rabia, miedo, desaprobación, permítase aceptar lo que siente y afrontarlo. Imagínese cómo se sentiría si no se resistiera a estos sentimientos, sino que los aceptara plenamente. Pruébelo.
La situación que provocó el sentimiento quizá ya pasó, pero si se agarra al sentimiento y lo rechaza, lo esconde o huye de él, lo mantiene y crece en su interior como las malas hierbas. Crece hasta que uno estalla o enferma. Es más sano permitirse sentirlos y soltarlos escribiéndolos, hablándolo con un amigo de confianza, expresándolos con movimiento corporal o pintándolos. Si tiene práctica, o está dispuesto a conseguirla, puede ayudarle mucho la meditación, ya que le facilita trascender los sentimientos hasta que estos se disuelven.
Piense en positivo: sea consciente de que usted es el creador de lo que piensa. Cambie el foco de atención. Medite. Perdone y suelte. Mire hacia delante. Cuando se libere de esos sentimientos, vivirá en paz interior. Dejará de martirizarse y asumirá la responsabilidad. Al asumirla permitirá que todo su potencial permanezca despierto.
Pasar página
"Para soltar el pasado debemos estar dispuestos a perdonar" (Louise L. Hay)
A veces, alguien le dice algo en tres minutos que le sienta fatal. Después de cuarenta y ocho horas aún lo recuerda. Lo recrea repitiéndolo en su mente y en sus palabras: ¡qué se ha creído!, ¡qué se ha pensado! Con esto fortalece esa experiencia en su registro, de manera que al cabo de años se acuerda de aquello que le dijeron, y su rabia, resentimiento o tristeza han crecido. El otro se descargó al decirlo y lo olvidó. Como el que tira la basura y se olvida. Alguien suelta cuatro palabras y se olvida, se queda tan tranquilo, pero usted no lo olvida, sino que las repite en su mente hasta tal punto que a veces ni siquiera puede dormir.
El problema no es tanto lo que el agresor hizo, sino toda la interpretación y la historia que nos hemos ido contando desde que ocurrieron los hechos. Para salir de este estado, debemos impedir que nuestros recuerdos nos invadan. Debemos ponerlos en su sitio: en el pasado. El pasado ya se fue y ahora lo que tiene es este momento presente. No lo pierda alimentando sus resentimientos de lo que habría podido ser y no fue o de lo que fue y no tendría que haber sido.
Perdonar nos ayuda a decir: lo que fue ya pasó. Ya no es. Ya no está excepto en su propia mente. Practique el lema: "Lo que ha sucedido ya es pasado". No necesita pensar en ello tantas veces. No permita que su mente lo reviva. Valore su tiempo. Valore su creación: los pensamientos. Es necesario darse cuenta de que cuando proyectamos en los demás y les culpamos de nuestra ira, nos permitimos ser esclavos y víctimas de ellos. Aferrarse es nocivo. El aceptar nos libera. Para conseguirlo se requiere del poder mental que permite detener los pensamientos repetitivos que provocan malestar. Con afirmaciones puede fortalecer su mente. Louise Hay sugiere esta: "Te perdono por no ser de la forma que yo quería que fueras. Te perdono y te libero".
Gozar del presente
"Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo"
(Dalai Lama)
Al darse cuenta de que el cambio depende de usted, es capaz de perdonar y seguir adelante con su vida sin cargar por más tiempo el dolor que le hace vivir en el pasado y no le permite gozar del presente. Esta es la base para restablecer el poder de su corazón y su capacidad de amar. Esto le permitirá acercarse al centro de su ser. Reencontrará su estado de paz, brotará de usted el amor y la felicidad. Reconectará con su verdadero corazón capaz de abrazar sin rencor, capaz de amar sin poner condiciones limitadoras. Es una práctica que puede empezar ahora. Sentirá Ágape, el amor desinteresado que no busca retorno y está relacionado con la capacidad de perdonar. Cuando perdona, ama.

EL PASADO, EN EL SITIO JUSTO
Bill Clinton telefoneó a Nelson Mandela dos horas después de que saliera de la prisión, tras muchos años encarcelado por difundir los derechos humanos, y le preguntó cómo pudo perdonarles con esa facilidad. Mandela respondió que si les odiara, seguirían controlándole. Si no perdonamos, nos mantenemos atados a las personas que nos han ofendido. Perdemos libertad, lo cual bloquea nuestra creatividad y alimenta nuestra frustración. Esto nos provoca violencia. Hay mucha rabia y violencia en el mundo, y esta energía nos destruye. Desde la rabia no crearemos un mundo mejor.Al preguntarle a Ela Gandhi qué había aprendido de su padre, dijo, entre muchas otras cosas: "Si quieres vencer a tu enemigo, ámalo". En ese amor hay compasión. En la compasión hay perdón. No guarda rencor. Acepta y se mantiene abierto. Ha puesto el contador a cero, ha soltado prejuicios, imágenes del pasado y sentimientos de culpa.

¿TÚ TAMBIÉN TE MUEVES ENTRE EL MIEDO Y EL SILENCIO?




¡¡¡ATRÉVETE, DESPIERTA!!!


Como todas las primaveras estamos invitados a la fiesta de la EMANCIPACIÓN. El agua y la luz se ofrecen para alegrarnos las penas que aparecen en el horizonte de nuestra existencia. Es una feria de alegría que nos trae, por añadidura, la esperanza del triunfo del amor.

MIrándome en un estanque de aguas limpias y tranquilas y sin saber nada de la conciencia comprendí el misterio de la vida, y por ende, mío. Así que decidí compartirlo con los demás desde mi agradecimiento a la Emancipación que me alumbró con la Primavera.

Así los humanos podremos ignorar la evolución que nos ofrece abandonar nuestro origen primario....pero no frenaremos a la EMANCIPACIÓN.

¿ADICCIÓN AL CONSUMO O A LA COMODIDAD?



El capitalismo triunfante, en la mayoría de los casos, educa a sus hijos dentro de la "flacidez social". Tal circunstancia completada con la herencia, hace que los medios de producción estén, en muchos casos, en manos de incompetentes.¿Puede ser esta una causa que impida el progreso social?
Paralemante, en el otro extremo de la cuerda, tenemos a la "aristocracia obrera/funcionarial" que instalada en lugares de privilegio decide quién trabaja y quién no. Quién rie y quién llora... y en muchos casos ¿quién vive o quién no?
¡¡¡¡Y los demás en el silencio de la comodidad!!!!

¿TAMBIÉN LA PRIMEVERA LLEGA A TÚ ALMA?



"PODEIS CORTAR TODAS LAS FLORES, PERO NO PARAREIS LA PRIMAVERA".

Sin saber nada de la conciencia comprendí el misterio de la vida, y, por ende, el mio. Así que decidí compartirlo con los demás celebrando la presencia de la Emancipación. Así cuando me faltan las fuerzas me encuentro con su presencia que me reconforta y da ánimos.

La Emancipación está colocada en el Centro. Ella es el fundamento, el origen, la única esperanza, nuestro reto y nuestra meta. Nosotros quedamos desplazados del centro; ya no somos el ombligo del mundo y el objeto de los parabienes de los demás. Nosotros pasamos a ser, en vez de servidos, servidores; en vez de susceptibles de alabanza, adoradores; en vez de acaparadores de bienes, dispensadores desprendidos de los bienes de la tierra. Los humanos pasan de extraños a prójimos, a hermanos. Las cosas, pues, por las que el hombre se afana, se convierten de fines para satisfacer nuestro egoísmo idolátrico en medios para repartir la pobreza entre todos. El éxito puede esperar más debe ocuparnos comprender y compartir la cercanía con la Emancipación.